
La orca Toñi, una de las más longevas y conocidas de la población ibérica, ha vuelto a dar que hablar. Con 60 años a sus espaldas, esta matriarca ha sido avistada en aguas gallegas con heridas que, según los expertos, son compatibles con disparos de perdigones. Su presencia, junto a su manada, ha reavivado el debate sobre la protección de estos cetáceos en la Península.
El hallazgo se produjo durante unas expediciones organizadas por la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) el pasado domingo. En total, tres embarcaciones salieron a la vez para censar la fauna marina en diferentes puntos de la costa gallega, y fue en la ría de Vigo donde los investigadores se toparon con un grupo de entre siete y ocho orcas, entre las que se encontraba Toñi. No era un avistamiento cualquiera: la hembra presentaba varias lesiones abiertas que, según los biólogos, podrían ser el resultado de un ataque con arma de fuego ocurrido semanas atrás en el sur de la Península.
Un censo simultáneo con sorpresas
Las salidas, que forman parte de las campañas estivales de la Cemma, se realizaron a bordo del ‘Chasula’ en la ría de Arousa, del ‘Evangelina’ en la ría de Vigo y del ‘A Munís’ en Fisterra. Además de las orcas, los participantes pudieron observar numerosos grupos de delfines comunes (Delphinus delphis) que se acercaban a las embarcaciones, y en Fisterra se avistaron dos ballenas que podrían ser azules, aunque habrá que esperar al análisis del material gráfico para confirmarlo. La jornada confirmó la alta biodiversidad del litoral gallego, un auténtico tesoro para los amantes de la naturaleza.
El presidente de la Cemma, el biólogo Alfredo López, destacó la importancia de estos censos para conocer el estado de las poblaciones de cetáceos. ‘Con estas campañas aumentamos la concienciación sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente y obtenemos información muy valiosa’, explicó. La presencia de un cachorro en la manada de orcas es una señal esperanzadora, ya que indica que la población, aunque reducida, sigue reproduciéndose.
Heridas de bala y protección legal
El estado de Toñi ha generado una gran preocupación entre los expertos. Las heridas, descritas como ‘abiertas’ y compatibles con impactos de perdigones, fueron detectadas hace unas semanas. Según los biólogos, los disparos podrían haberse producido en el sur de la Península, aunque la investigación aún está en curso. Disparar a una orca es un delito grave tipificado en el Código Penal, con penas de prisión de seis meses a dos años, además de multas e inhabilitación para cazar o pescar.
La orca ibérica está catalogada como especie vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, y su población se considera en peligro crítico. La protección de estos animales es fundamental para su supervivencia, y cualquier agresión contra ellos es perseguida por la ley. Las sanciones administrativas pueden llegar a ser muy elevadas, y en casos graves, el caso puede acabar en los tribunales.
La manada de Toñi: nombres y esperanza
En el grupo avistado en la ría de Vigo, los investigadores identificaron a Toñi y al macho Pingu, además de un cachorro. No es la primera vez que se ve a Toñi en Galicia; ya había visitado estas aguas en años anteriores. La matriarca, con sus 60 años, es un símbolo de la resistencia de esta especie, que lucha por sobrevivir en un entorno cada vez más hostil. Los nombres de las orcas, puestos por los científicos, ayudan a seguir su rastro y a estudiar su comportamiento.
El avistamiento terminó con las orcas navegando en dirección suroeste, un movimiento que los expertos seguirán de cerca. La ciencia ciudadana juega un papel clave en estos censos, ya que permiten a los voluntarios participar en la recogida de datos y en la identificación de los ejemplares. Todo ello, bajo la supervisión de la Xunta de Galicia y del Ministerio.
La reaparición de Toñi con heridas de bala ha puesto de nuevo el foco en la necesidad de proteger a las orcas ibéricas. Los avistamientos en Galicia demuestran que estas aguas son un refugio para la fauna marina, pero también que la amenaza de los disparos sigue presente. Mientras las autoridades investigan lo ocurrido, la comunidad científica y los voluntarios continúan su labor de vigilancia y conservación, con la esperanza de que la historia de Toñi sirva para concienciar sobre la importancia de respetar a estos majestuosos animales.