Las playas de la provincia de Castellón se preparan un año más para recibir a unos visitantes muy especiales que buscan la tranquilidad de la arena para perpetuar su especie. Con el inicio del verano, arranca oficialmente el periodo en el que la tortuga boba elige nuestras costas para depositar sus huevos, un fenómeno que ha dejado de ser anecdótico para convertirse en una realidad recurrente en el litoral mediterráneo debido al calentamiento global y los cambios en las corrientes marinas.
Para garantizar que este proceso natural llegue a buen puerto, la Fundación Azul Marino y la Fundación Oceanogràfic han puesto en marcha la séptima edición de su iniciativa de sensibilización. Este proyecto busca que tanto los residentes como los turistas que llenan los arenales sepan cómo actuar ante un posible avistamiento, protegiendo así una biodiversidad que supone un auténtico valor añadido para la costa castellonense.
Una red de municipios volcada en la conservación
En esta nueva edición, nada menos que dieciséis ayuntamientos de la provincia han reafirmado su compromiso con el proyecto, abarcando desde Vinaroz hasta Almenara, pasando por localidades como Benicarló, Oropesa del Mar, Nules o la propia capital. El objetivo principal es unificar los protocolos de actuación para que, si una tortuga decide salir a desovar en plena noche, el personal de limpieza y salvamento tenga los conocimientos necesarios para no interferir en el proceso.
Durante la presentación oficial de la campaña, las autoridades han destacado la importancia vital de la coordinación entre las diferentes administraciones. No se trata simplemente de colocar cartelería informativa, sino de impartir formación técnica a los trabajadores que patrullan las playas a diario, ya que de su rapidez y eficacia depende que los nidos queden protegidos frente a la curiosidad de los bañistas o el paso de maquinaria pesada.
Éxitos de la temporada anterior y un hito para la esperanza
No hay que olvidar que el año pasado fue especialmente positivo para la conservación en estas tierras, lográndose localizar cuatro nidos en puntos como Almazora o Peñíscola. Las pequeñas tortugas que nacieron de aquellas puestas han estado bajo vigilancia experta durante todo el año y su evolución ha sido tan favorable que pronto regresarán a su hábitat natural, lo que confirma que la respuesta rápida en la playa es clave para la supervivencia de las crías.
Además, este año la celebración es doble, pues se ha alcanzado la cifra simbólica de mil ejemplares recuperados en el ARCA del Mar. Este hospital marino desempeña una labor fundamental al tratar a tortugas que llegan heridas por la ingesta de plásticos, colisiones con barcos o enredos en redes de pesca, convirtiéndose en un referente científico a nivel europeo para la protección de la Caretta caretta.
Protocolo ciudadano: ¿Qué hacer ante un avistamiento?
Si alguien tiene la inmensa suerte de toparse con uno de estos animales en la arena, lo más importante es mantener la calma y, sobre todo, guardar una distancia de seguridad prudencial. Llamar inmediatamente al teléfono 112 es el paso más crítico, ya que este aviso activa de forma automática a los técnicos de la Red de Varamientos para que acudan al lugar y aseguren la zona.
Bajo ninguna circunstancia se debe tocar al ejemplar, ponerse delante de su trayectoria o deslumbrarlo con linternas y flashes de teléfonos móviles, ya que esto podría provocar que el animal se asuste y regrese al agua sin completar la puesta. El respeto por el entorno es esencial, especialmente durante los meses de septiembre y octubre, cuando los huevos eclosionan y las pequeñas tortugas inician su carrera hacia el mar en un momento de extrema vulnerabilidad.
La supervivencia de estos quelonios depende del esfuerzo compartido entre las instituciones y quienes disfrutan de nuestras costas en su tiempo de ocio. Con el reciente homenaje al biólogo Félix Moncada durante la suelta de un ejemplar rehabilitado, se da el pistoletazo de salida a una temporada donde la concienciación y la vigilancia activa serán las mejores aliadas para que la anidación en Castellón vuelva a ser, un verano más, una noticia para celebrar.