La salmonicultura chilena se ha consolidado como uno de los motores económicos del paĆs, con exportaciones que superan los 6.500 millones de dólares anuales. Sin embargo, el sector enfrenta retos importantes en materia de productividad y sanidad, lo que ha llevado a sus principales actores a buscar soluciones innovadoras.
En este contexto, el Consejo del Salmón ha presentado una serie de medidas para recuperar eficiencia, mientras que la comunidad cientĆfica y las empresas exploran nuevas herramientas como las autovacunas para mejorar la salud de los peces.
Un plan para recuperar eficiencia
El Consejo del Salmón, que agrupa a las principales empresas del sector, ha planteado ante la Comisión de Pesca del Congreso una agenda de medidas. Entre ellas, destaca la posibilidad de realizar microrelocalizaciones de concesiones acuĆcolas, una figura que permitirĆa ajustar la ubicación de los centros sin aumentar la biomasa autorizada. Actualmente, las cosechas se mantienen en torno a 1,1 millones de toneladas y el otorgamiento de nuevas concesiones estĆ” suspendido desde 2020. De las 1.060 solicitudes de relocalización presentadas desde 2010, solo dos han llegado a buen puerto.
La agenda tambiĆ©n incluye ajustes en la definición regulatoria de producción, el reconocimiento de mĆ”rgenes en la medición de biomasa y una revisión de las eliminaciones preventivas por razones sanitarias. SegĆŗn un estudio encargado por el propio Consejo, estas medidas podrĆan incrementar la producción entre un 4% y un 8%, lo que se traducirĆa en entre 260 y 520 millones de dólares adicionales en exportaciones anuales. AdemĆ”s, se estima la creación de entre 1.800 y 5.400 nuevos empleos en las regiones de Los Lagos, AysĆ©n y Magallanes.
El gremio insiste en que no se trata de abrir nuevos espacios marĆtimos, sino de aprovechar mejor las capacidades existentes para revertir el estancamiento productivo del salmón chileno. La colaboración pĆŗblico-privada y una actualización de la PolĆtica Nacional de Acuicultura, que data de 2003, son consideradas claves para lograr este objetivo. Mientras tanto, paĆses como Noruega y Escocia ya han renovado sus estrategias para el sector.
Autovacunas: una herramienta en discusión
En el Ômbito sanitario, las autovacunas se perfilen como una alternativa para hacer frente a enfermedades emergentes en la salmonicultura y cepas locales. A diferencia de las vacunas comerciales, estas se elaboran a partir de microorganismos aislados en el propio centro de cultivo. Sin embargo, expertos del Centro INCAR señalan que, aunque la regulación en Chile ya las permite, los tiempos de aprobación son excesivamente largos. Por ejemplo, para la tenacibaculosis, una enfermedad bacteriana, el proceso puede superar los nueve meses.
Esta demora desincentiva su uso, especialmente en situaciones de emergencia sanitaria. Los investigadores proponen establecer un procedimiento acelerado para casos urgentes, sin sacrificar los estÔndares de bioseguridad. También sugieren estandarizar la información requerida para evitar idas y venidas administrativas.
La industria salmonera chilena, que produce alrededor del 60% de la producción nacional a través de seis empresas, ve en estas herramientas una oportunidad para reducir el uso de antibióticos y mejorar el bienestar animal. Aunque el uso de antimicrobianos en el salmón chileno seguirÔ siendo necesario, la tendencia apunta a una gestión mÔs preventiva y basada en la evidencia.
La salmonicultura chilena se encuentra en un punto de inflexión. Las medidas propuestas por el Consejo del Salmón buscan desbloquear el crecimiento, mientras que la investigación en autovacunas y otras innovaciones sanitarias promete mejorar la sostenibilidad del sector. El Ć©xito dependerĆ” de la capacidad de colaboración entre el sector pĆŗblico y privado, asĆ como de la agilidad regulatoria para adaptarse a los nuevos desafĆos.
