La tortuga boba (Caretta caretta) está viviendo un verano especialmente activo en las costas españolas. Entre liberaciones de ejemplares criados en cautividad, rescates de animales accidentados y la aparición de nuevos nidos, la especie amenazada sigue dando pasos hacia su recuperación en el Mediterráneo occidental. Andalucía y Cataluña concentran buena parte de los hitos de esta temporada, con actuaciones que combinan ciencia, coordinación institucional y participación ciudadana.
En las últimas semanas, tres tortugas bobas han regresado al mar en distintos puntos del litoral andaluz, mientras que en la costa catalana se ha localizado el primer nido del verano. Estos eventos reflejan el esfuerzo continuado por proteger a una especie que, aunque vulnerable, demuestra una capacidad de adaptación notable al calor del cambio climático.
Liberaciones en Andalucía: dos tortugas vuelven al mar en Roquetas de Mar
La playa Serena de Roquetas de Mar fue el escenario de la suelta de dos ejemplares de tortuga boba que nacieron en ese mismo arenal el 30 de julio de 2025. Aquel día se localizó un nido con 38 huevos, el segundo de la temporada en la provincia de Almería. Ante la fecha tardía, se optó por una incubación controlada en las instalaciones de Bioparc Fuengirola, de la que solo dos huevos resultaron viables tras 53 días de gestación.
Las crías pasaron sus primeros meses en el Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz (CEGMA) de Algeciras y luego fueron trasladadas al Aquarium Costa de Almería, donde completaron un programa de headstarting. Ambos ejemplares alcanzaron un peso cercano a los dos kilos y una longitud de caparazón de unos 20 centímetros, parámetros óptimos para su reintroducción. Durante su estancia, además de recibir atención veterinaria, participaron en actividades educativas que sensibilizaron a miles de visitantes sobre la conservación marina.
El acto de liberación contó con la presencia del alcalde de Roquetas, Gabriel Amat, y del director general de Política Forestal y Biodiversidad, Juan Ramón Pérez Valenzuela, quien destacó que “cada vez que devolvemos una tortuga al mar estamos devolviendo una oportunidad a la biodiversidad”. La suelta se realizó en el mismo lugar donde se encontró el nido para favorecer la impronta, el proceso por el que las tortugas recuerdan su playa de origen y regresan a ella para reproducirse.
Rescate y liberación de ‘Antonio’ en Rota
En la playa de Costa Ballena, en Rota (Cádiz), otra tortuga boba llamada ‘Antonio’ volvió al mar tras ser rescatada por la tripulación del pesquero Niño Juan Manuel, de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda. El animal quedó atrapado accidentalmente durante una jornada de pesca y los marineros activaron el protocolo de emergencia que lo llevó al CEGMA del Estrecho, donde recibió cuidados veterinarios durante varias semanas.
La liberación se enmarca en el proyecto SOS Caretta, una iniciativa que fomenta la colaboración entre administraciones, organizaciones ambientales y el sector pesquero para rescatar y recuperar ejemplares en riesgo. Según los datos del programa, más de 75 tortugas marinas han sido devueltas al mar desde su puesta en marcha, y solo en lo que va de 2026 se han rescatado cinco ejemplares gracias a la implicación de los pescadores de Sanlúcar y Punta Umbría.
Al acto asistieron la delegada municipal de Promoción del Deporte de Rota, Luisa Fernández, y el delegado territorial de Sostenibilidad, Óscar Curtido, junto a representantes de la Fundación Moeve y del propio sector pesquero. La rapidez en la actuación de los pescadores resulta clave para aumentar las posibilidades de supervivencia de estos animales, además de aportar información valiosa sobre su presencia en el Golfo de Cádiz.

Cataluña registra su primer nido de la temporada en L’Estartit
La temporada de nidificación en Cataluña arrancó con el hallazgo de un nido de tortuga boba en la playa de L’Estartit, en el Baix Empordà. La puesta, compuesta por 71 huevos, se encontraba a apenas diez metros del agua, lo que obligó a los equipos especializados a trasladar los huevos a una zona más protegida para evitar riesgos de inundación. La operación, conocida como translocación, se realizó con extremo cuidado para no dañar los embriones.
El dispositivo de protección fue coordinado por la Generalitat, el centro tecnológico BETA de la UVic-UCC y la Fundació CRAM, con la participación de Agents Rurals y personal del Parc Natural del Montgrí. El nido permanece bajo vigilancia permanente para controlar la temperatura de la arena y la evolución embrionaria, factores determinantes para el sexo de las crías y su viabilidad.
Este primer nido llega después de un año récord en 2025, cuando se localizaron once nidos en la costa catalana con más de mil huevos, de los que nacieron 557 tortugas. La tendencia al alza se relaciona con el calentamiento del Mediterráneo, que está desplazando las zonas de reproducción hacia el oeste. Los expertos advierten que, aunque es una buena noticia para la especie, también refleja los efectos del cambio climático en los ecosistemas marinos.
La colaboración ciudadana sigue siendo esencial. Durante la pasada temporada se movilizaron más de mil voluntarios para vigilar los nidos, y las autoridades recuerdan que cualquier persona que encuentre una tortuga o rastros debe llamar al 112 y mantener la distancia. La implicación de bañistas y pescadores se ha convertido en un pilar fundamental para la conservación de la tortuga boba en las costas españolas.
Con estos hitos, España refuerza su papel como enclave clave para la recuperación de la tortuga boba en el Mediterráneo. La combinación de programas de cría controlada, rescates coordinados y protección de nidos está dando resultados tangibles, aunque los expertos insisten en que queda mucho por hacer para garantizar el futuro de una especie que, poco a poco, vuelve a colonizar playas que había abandonado.
