La temporada de anidación 2026-2027 está dejando noticias agridulces en el Pacífico. Mientras en México se pierden miles de huevos de tortuga golfina por una mala praxis, el hallazgo de nidos de tortuga laúd enciende una pequeña luz de esperanza. Esta especie, la más grande de todas las tortugas marinas, sigue dando señales de vida en puntos donde llevaba años ausente, y su recuperación se ha convertido en un reto compartido entre comunidades, autoridades y científicos.
El caso más llamativo llega desde el Santuario Playa Morro Ayuta, en Oaxaca, donde la tortuga laúd ha vuelto a protagonizar un desove protegido. Pero no todo son buenas noticias: la manipulación indebida de miles de huevos de golfina ha obligado a las autoridades a tomar medidas drásticas. Mientras tanto, en Panamá, una comunidad remota celebra un hito histórico que demuestra que la conservación local da resultados.
Oaxaca: entre la pérdida de 9.500 huevos y el rescate de 82 de laúd

El Santuario Playa Morro Ayuta, situado entre los municipios de San Pedro Huamelula y Santiago Astata, ha vivido una de las temporadas más intensas de los últimos años. Entre el 4 y el 9 de agosto, los operativos de vigilancia registraron la llegada de 31.370 ejemplares de tortuga golfina para desovar, una cifra que confirma la magnitud del fenómeno en la zona. Sin embargo, el hallazgo de 9.500 huevos abandonados en costales entre la vegetación de las dunas ha puesto en alerta a las autoridades.
Según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), los huevos fueron localizados durante recorridos de inspección. El movimiento brusco y el cambio de ubicación afectaron su viabilidad, por lo que se decidió enterrarlos en una zona libre de anidación como medida de control sanitario y ambiental. Una decisión dura pero necesaria, ya que la manipulación indebida impide el desarrollo embrionario y podría provocar focos de contaminación en la playa, similar a otros casos de robo de huevos de tortuga en Playa Escobilla.
En medio de este contratiempo, la noche del 6 de agosto trajo una sorpresa mayúscula. Los equipos de vigilancia observaron el arribo de una tortuga laúd adulta, una especie que cada vez visita con menos frecuencia las costas mexicanas. El ejemplar depositó 82 huevos, que fueron recolectados y trasladados a un espacio seguro para su incubación. El resguardo de estos huevos busca garantizar la eclosión y la posterior liberación de las crías, un proceso que se realiza con un protocolo estricto para evitar cualquier perturbación.
La tortuga laúd, conocida científicamente como Dermochelys coriacea, es la más grande de las tortugas marinas del planeta, pudiendo superar los 600 kilos de peso y los dos metros de longitud. Su estado de conservación es crítico, y cada nido protegido cuenta. Por eso, la noticia de estos 82 huevos ha sido recibida con cautela pero también con esperanza por los conservacionistas.
Panamá: un nido histórico en Jaqué tras 30 años
Al otro lado del Pacífico, en la remota localidad de Jaqué, en la provincia panameña de Darién, la tortuga laúd ha vuelto a hacer acto de presencia. Por primera vez en casi tres décadas, se han registrado nidos de esta especie en la zona, un logro que los habitantes atribuyen a 20 años de trabajos de protección impulsados por la propia comunidad. Sin campamentos masivos ni grandes infraestructuras, pero con una constancia encomiable, los vecinos han logrado que la laúd vuelva a confiar en estas playas.
Este hito no es casualidad. La comunidad de Jaqué ha desarrollado un programa de monitoreo y protección de nidos que incluye la vigilancia nocturna de las playas y la reubicación de huevos en zonas seguras cuando es necesario. El resultado es un ejemplo de conservación comunitaria que demuestra que la implicación local puede revertir décadas de declive. Los científicos que han visitado la zona no ocultan su entusiasmo, aunque piden prudencia: la recuperación de la especie es un proceso lento y lleno de incertidumbres.
Michoacán: la red de campamentos tortugueros como modelo
Mientras tanto, en Michoacán, el gobierno estatal ha anunciado la proyección de liberar 1,8 millones de crías de tortuga marina durante la presente temporada. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla visitó el campamento de Colola, Aquila, considerado la capital mundial de la tortuga negra, para destacar la labor de los 27 campamentos tortugueros distribuidos en Lázaro Cárdenas, Aquila y Coahuayana. Alrededor de 450 voluntarios participan en la vigilancia de playas, la localización de tortugas durante el desove y el traslado de nidos a viveros para su incubación.
Michoacán recibe tres de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo: golfina, laúd y negra. La temporada anterior, el trabajo de protección permitió liberar más de 1,7 millones de crías, y se estima que otros 5 millones nacieron de forma natural a lo largo de los 200 kilómetros de costa del estado. La implicación de comuneros, voluntarios y cuidadores es clave para mantener la viabilidad de estas especies, y el gobierno ha hecho un llamamiento a los turistas para que disfruten del espectáculo natural respetando las recomendaciones de los guías.
La combinación de esfuerzos en México y Panamá dibuja un panorama esperanzador, aunque frágil. La tortuga laúd sigue siendo una especie en peligro, y cada nido protegido es una victoria. Pero también hay lecciones que aprender: la pérdida de 9.500 huevos de golfina en Oaxaca recuerda que la conservación no solo depende de la vigilancia, sino también de la formación y la concienciación de quienes trabajan en el terreno, considerando que existen diversos proyectos de conservación de tortugas marinas.
Los operativos de protección continuarán en el Santuario Playa Morro Ayuta durante el resto de la temporada 2026-2027, con énfasis en la prevención de saqueos y la recuperación de huevos viables. La colaboración entre la Profepa, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional ha sido fundamental para mantener la seguridad en las playas, pero el reto es mayúsculo: las estadísticas de desove y recuperación dimensionan la presión que enfrentan estas especies ante la pérdida de hábitat y la actividad humana.
En definitiva, la temporada 2026-2027 está dejando un balance mixto. Por un lado, la pérdida de miles de huevos por manipulación indebida es un golpe duro para la conservación de la golfina. Por otro, el resguardo de 82 huevos de laúd en Oaxaca y el primer nido en Jaqué en 30 años son señales de que la especie más grande del océano aún tiene opciones de recuperarse. La clave, como demuestran los campamentos de Michoacán y la comunidad panameña, está en la implicación local y en la constancia de quienes cuidan las playas cada noche.