Estrellas de mar: características, órdenes, hábitat y vida

  • Anatomía y movimiento: endoesqueleto calcáreo, pies ambulacrales y sistema vascular acuífero para desplazarse y respirar.
  • Diversidad taxonómica: principales órdenes (Brisingida, Forcipulatida, Notomyotida, Paxillosida, Spinulosida, Valvatida, Velatida) y gran variación de formas y brazos.
  • Ecología y dieta: depredadores oportunistas con estómago evertible; hábitats desde intermareal hasta abisal y alta sensibilidad a la contaminación.
  • Reproducción y regeneración: fecundación externa, larvas planctónicas, reproducción asexual por fisión y notable capacidad de regenerar brazos.

estrellas de mar

Las estrellas de mar son equinodermos que no tienen movilidad y sin embargo son seres vivos. Son bastante peculiares y habitan en los océanos. Acostumbrados a hablar de diversas especies de peces, este artículo es bastante especial y curioso. Estos animales son parecidos y están relacionados con los erizos de mar y las esponjas. El nombre científico es Asteroidea y podemos encontrarnos diversas especies que veremos a lo largo del post. Aunque a menudo se diga que no tienen movilidad, sí se desplazan sobre el fondo mediante cientos de pies ambulacrales accionados por un sistema hidráulico interno.

¿Quieres aprender todo sobre la estrella de mar? Sigue leyendo porque este artículo viene cargado de información valiosa 

Características principales

características de las estrellas de mar

La estrella de mar se diferencia de muchas otras especies como por ejemplo los peces a los que estamos acostumbrados a hablar en muchos aspectos. Lo primero es que no necesitan de branquias para poder respirar. Ellas tienen un orificio por el que realizan el intercambio de gases para introducir el oxígeno disuelto en el agua en su cuerpo. En realidad, el intercambio se produce sobre todo a través de pápulas dérmicas (pequeñas prolongaciones de la piel) y los propios pies ambulacrales, y el agua entra al sistema a través de la madreporita.

A diferencia de otros muchos animales, son bastante longevos, siendo capaces de aguantar hasta 35 años si las condiciones son favorables. Dependiendo de las condiciones y de la especie, son animales que pueden pesar hasta 5 kg. Su piel es espinosa y está formada por un revestimiento resistente de carbonato de calcio con placas internas llamadas osículos, que constituyen su endoesqueleto. Gracias a este recubrimiento pasan desapercibidas y pueden protegerse ante los depredadores.

La estrella de mar posee 5 extremidades alrededor de un cuerpo central con forma de disco. Son animales con simetría pentarradial. Algunas especies que aumentan el número de extremidades son capaces de tener hasta 40 brazos.

Aunque no se puedan mover ya que el revestimiento de carbonato cálcico no lo permite, pueden desplazarse de un lugar a otro. Hay especies que, aunque no tengan un movimiento muy pronunciado, sí que son capaces de mover algunas extremidades. Para desplazarse se arrastran por el suelo ya que no pueden nadar. Los brazos están cubiertos de unos órganos parecidos a unas pinzas y ventosas que emplean para expulsar aire a propulsión y poder desplazarse lentamente a lo largo y ancho de los fondos oceánicos. En realidad, el movimiento no se basa en aire: los pies ambulacrales funcionan con presión de agua del sistema vascular acuífero; al contraerse sus ampollas internas, el agua empuja cada pie, que adhiere mediante secreciones pegajosas y no por succión.

En las puntas de los brazos disponen de unos sensores que les ayudan a ubicarse, percibiendo la cantidad de luz y así es como encuentran el alimento que necesita para vivir. Esos sensores son ocelos, ojos simples que detectan luz y sombras y, junto con quimiorreceptores en los pies, contribuyen a localizar presas o refugios.

Además, muchas estrellas de mar presentan pedicelarios (pequeñas pinzas) sobre su superficie, útiles para defenderse y limpiar el cuerpo; y poseen un sistema hemal (circulatorio simple) que acompaña al digestivo. Su pared corporal combina dermis calcificada y tejido conectivo mutable: puede endurecerse o ablandarse rápidamente para facilitar la autotomía (pérdida de brazos) o el agarre.

características y tipos de estrellas de mar

Tipos de estrellas de mar

Las estrellas de mar comprenden miles de especies con diferentes características cada una de ellas. Están distribuidas a lo largo de todo el mundo. Las más conocidas por su abundancia y por su extensión en los medios de comunicación son aquellas estrellas de mar clásicas de 5 brazos. Como hemos mencionado antes, esto no es siempre así. Se han podido encontrar ejemplares de otras especies de equinodermos con hasta 40 brazos.

Dentro de la clase Asteroidea se reconocen varios órdenes principales que agrupan la diversidad: Brisingida, Forcipulatida, Notomyotida, Paxillosida, Spinulosida, Valvatida y Velatida. Existe además un grupo peculiar, Concentricycloidea, cuya posición es incierta. A continuación, repasamos los más representativos con sus rasgos distintivos.

Brisingida

Brisingida

Se trata de estrellas de mar que se componen de entre 6 y 16 brazos. Este tipo de estrella de mar comprende seis familias y 16 géneros de estrellas marinas, los mismos que de brazos está compuesta. Muchas especies viven en aguas profundas y se alimentan por suspensión, extendiendo sus delgados brazos al flujo de partículas.

Forcipulatida

Forcipulatida

Este tipo está compuesto por 400 especies que se encuentran distribuidas en 6 familias de 70 géneros. Su característica principal es la de poseer pedicelarios forcipulados visibles en la superficie de su cuerpo, semejantes a pinzas. Tienden a ser robustas y habitan desde aguas templadas hasta frías y abisales.

Notomyotida

Notomyotida

Este tipo de estrella tiene unas 70 especies que se encuentran contenidas en unos 12 géneros. Estos brazos son más flexibles que los de la mayoría de estrellas de mar. Este movimiento se debe a que tienen unas bandas de músculos a lo largo de su superficie interna que les permiten moverse y ayudar en su desplazamiento junto con las ventosidades anteriormente mencionadas.

Velatida

Velatida

Esta estrella de mar tiene un cuerpo bastante robusto que dispone de un disco en el centro del cuerpo de gran tamaño y pequeñas depresiones. Hay más de 300 especies de velatidas en 25 géneros y 5 familias, con una presencia notable en aguas frías y profundas.

Valvatida

Valvatida

Son las más conocidas de todo el mundo. Existen 700 especies con un total de 170 géneros y 14 familias. Son las más famosas por contar con 5 brazos y por poseer placas marginales evidentes y pedicelarios en forma de pinza.

Paxillosida

Este orden agrupa especies adaptadas a fondos blandos (arena o fango). Carecen de ano y sus pies ambulacrales suelen no tener ventosas, lo que facilita excavar y moverse con rapidez sobre sedimentos. Durante el desarrollo larvario, no presentan fase braquiolaria, una peculiaridad del grupo.

Spinulosida

Las Spinulosida se caracterizan por un esqueleto más delicado y abundantes espinitas bajas en la superficie superior. Generalmente carecen de pedicelarios y muestran patrones de placas discretos, con especies muy variopintas en aguas someras y profundas.

Nota taxonómica: el grupo Concentricycloidea (conocido por las denominadas «margaritas de mar») ha sido tradicionalmente asignado a Asteroidea pero su posición es incierta y discutida, por lo que se considera aparte dentro de las clasificaciones modernas.

Hábitat y alimentación

modo de vida de las estrellas de mar

Las estrellas de mar viven en casi todos los hábitats marinos. Son vulnerables a la contaminación ya que introducen directamente el agua dentro de su cuerpo para filtrar el oxígeno disuelto. Por ello, si el agua está contaminada mueren intoxicadas y ahogadas.

En los mares y océanos, estos animales forman gran parte de la biomasa presente. También desempeñan un papel importante en los fondos del océano y las comunidades que habitan en ellos. Los hábitats donde podemos encontrarlas son océanos, costas rocosas, lechos de algas marinas, arrecifes de coral, pastos marinos, piscinas de marea y fondos arenosos; su rango de profundidad va desde la zona intermareal hasta áreas abisales de gran oscuridad.

En cuanto a la alimentación, las estrellas de mar se alimentan mayormente de moluscos como algunas ostras, caracoles y almejas. Para alimentarse tienen algunas formas fruto de su evolución y adaptación. Una vez que la estrella de mar ha adherido su cuerpo a la presa que quiere ingerir, extiende su estómago hacia fuera sacándolo por la boca. El estómago va generando enzimas capaces de ir degradando a su presa hasta ingerirla por completo. Esto ayuda a que la comida pase directamente al estómago y pueda realizar la digestión completa y fácilmente. Los organismos más pequeños son presa fácil de las estrellas de mar.

Además de depredar moluscos, muchas especies son oportunistas y complementan su dieta con detritos, pequeños crustáceos o partículas en suspensión que capturan con mucosas y cilios; otras, como algunos brisingidos, se especializan en filtración. En ciertos arrecifes, especies coralívoras pueden causar brotes poblacionales que dañan al coral si no existen controles naturales.

Al contrario de ellas, los depredadores principales de estos equinodermos son los tiburones como el tiburón blanco o el tiburón toro, las mantarrayas, otras estrellas de mar más grandes y algunas especies de peces. La dureza del endoesqueleto, los pedicelarios y la capacidad de regeneración de brazos son defensas clave frente a la predación.

Modo de vida

estrella de mar caminando

Para defenderse de los depredadores emplean algunos mecanismos de defensa como lo son la piel dura y las espinas, otras tienen colores llamativos para aparentar ser venenosas y son capaces de camuflarse entre plantas y corales o perder un brazo para poder seguir con vida.

Estos animales no son para nada sociales, sino que viven solitarios la mayor parte de su vida. En algunos momentos se les puede ver unidas a otras en épocas en las que hay más alimento.

La locomoción se realiza gracias al sistema vascular acuífero. El agua entra por la madreporita, circula por un canal pétreo al anillo central y de ahí a los canales radiales en cada brazo. Cada pie ambulacral posee una ampolla interna que, al contraerse, empuja el agua hacia el podio externo, extendiéndolo. La adhesión se consigue con sustancias pegajosas que secretan y luego neutralizan para soltarse. Algunas especies de fondos blandos, con pies sin ventosas, se mueven más rápido sobre la arena.

Respecto a los sentidos, aunque carecen de cerebro centralizado, cuentan con un anillo nervioso y nervios radiales coordinados, además de ocelos con los que detectan luz y quimiorreceptores que perciben sustancias disueltas (por ejemplo, señales químicas de presas o congéneres). Pueden responder a temperatura, orientación y estado del agua, lo que guía su comportamiento alimentario y de refugio.

Sobre la reproducción, la mayoría de especies son dioicas (machos y hembras separados) y realizan fecundación externa, liberando espermatozoides y óvulos al agua de manera sincronizada, a menudo en grupos para aumentar el éxito del encuentro de gametos. Algunas son hermafroditas (simultáneas o secuenciales) y diversas especies practican el cuidado parental, incubando los huevos bajo el disco o en cavidades del cuerpo. Las larvas planctónicas (bipinnaria y braquiolaria) nadan mediante cilios antes de asentarse y metamorfosearse en juveniles de simetría radial.

También se reproducen asexualmente por fisión del disco o por autotomía de brazos. Muchas especies pueden regenerar extremidades perdidas e incluso reconstruir el disco si queda un fragmento suficiente. Este proceso, aunque consume energía, confiere resiliencia ante ataques o accidentes.

Un aspecto importante para su bienestar es que no regulan la salinidad interna como los peces; mantienen su misma concentración de sal que el agua marina. Por ello no viven en agua dulce y son sensibles a sudarios de baja salinidad. Esta fisiología explica por qué manipularlas fuera del agua es peligroso para ellas: si se sacan del agua dejan de realizar intercambio gaseoso, se estresan y pueden morir en poco tiempo. Lo mejor es no extraerlas ni manipularlas para fotografías o souvenirs.

Las amenazas más comunes incluyen la contaminación (petróleo, metales, biocidas), el tráfico de recuerdos, la captura para acuarofilia y la degradación de hábitats (arrecifes, praderas marinas). Como depredadores clave en muchos fondos, su declive puede alterar comunidades enteras; por ejemplo, cuando faltan estrellas que se alimentan de erizos, estos proliferan y sobrepastorean bosques de algas, empobreciendo el ecosistema.

Conocer su anatomía, diversidad y papel ecológico permite apreciarlas y protegerlas mejor: dejar cada ejemplar donde está, evitar contaminantes y apoyar áreas marinas protegidas son gestos sencillos que marcan la diferencia para estas fascinantes asteroideas y para la salud de los océanos.