Liberación de 41 tortugas marinas caguama en Tasajera refuerza la educación ambiental en el Caribe colombiano

  • Liberaón de 41 tortugas marinas caguama en Tasajera tras un proceso de rehabilitación especializado.
  • Jornada de educación ambiental dirigida a pescadores y alumnado de la sede La Gloria.
  • Participación de Corpamag, Fundación CIM Caribe, Centro de Vida Marina y el Negocio Verde Cienaga Mágica.
  • Recomendaciones claras sobre protocolos de actuación y canales de aviso ante tortugas o manatíes en riesgo.

liberacion de tortugas marinas en la costa

La liberación de 41 tortugas marinas caguama en el corregimiento de Tasajera, en el municipio de Puebloviejo (departamento del Magdalena), se ha convertido en un ejemplo reciente, similar a la liberación de 36 tortugas bobas en Elche, de cómo la conservación de la fauna marina puede ir de la mano de la educación ambiental y la participación comunitaria.

La iniciativa, liderada por Corpamag, la Fundación CIM Caribe y el Centro de Vida Marina, combinó la reintroducción de ejemplares rehabilitados con charlas y actividades prácticas dirigidas tanto a pescadores como a estudiantes de la zona, implicando a la población local en el cuidado de tortugas marinas y manatíes del Caribe.

Una acción conjunta por la fauna marina en Tasajera

En esta jornada se liberaron tortugas caguama (Caretta caretta) que habían sido previamente atendidas en el Centro de Rescate de Fauna Marina. Se trata de una especie emblemática para los ecosistemas costeros del Caribe y que enfrenta numerosas amenazas para las tortugas marinas, como la captura accidental en artes de pesca y la degradación de su hábitat.

El escenario escogido fue el corregimiento de Tasajera, en Puebloviejo, un enclave pesquero del Magdalena donde estos animales hacen uso del litoral y cuyas playas forman parte de las rutas de anidación y desplazamiento de la especie. La presencia de la comunidad fue constante durante todo el evento, no solo como público, sino como parte activa del proceso.

La actividad se realizó en articulación entre la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), la Fundación CIM Caribe y el Centro de Vida Marina, entidades que vienen trabajando de forma coordinada en la atención, rehabilitación y liberación de fauna marina en la región.

Durante el encuentro, los organizadores remarcaron la importancia de estos operativos de liberación no solo como acciones puntuales de rescate, sino como parte de una estrategia continua de conservación que busca reducir el impacto humano sobre especies vulnerables.

El acto de liberación contó con la participación de niños, pescadores y vecinos de la comunidad, que acompañaron a las tortugas en sus últimos metros hacia el mar, en un momento cargado de simbolismo para quienes dependen directamente de la salud del ecosistema costero.

Rehabilitación y cuidados veterinarios antes del regreso al mar

Las 41 tortugas caguama liberadas no fueron devueltas al mar de forma inmediata tras su rescate. Antes, pasaron por un proceso de valoración, tratamiento y seguimiento veterinario en el Centro de Rescate de Fauna Marina, donde se comprobó que estuvieran en condiciones adecuadas para sobrevivir en libertad.

Según explicaron bólogos y veterinarios participantes, los ejemplares son sometidos a revisiones físicas completas, que incluyen control de peso, estado de caparazón, aletas y ojos, así como la observación de su comportamiento en el agua y su respuesta a la alimentación.

El equipo técnico detalló a los asistentes las distintas fases de la rehabilitación: desde el momento del rescate y traslado al centro, pasando por los cuidados diarios, medicación si es necesaria, hasta la evaluación final que determina si el animal está listo para retornar a su entorno natural.

Durante estas explicaciones, se hizo hincapié en que no todos los ejemplares rescatados pueden ser liberados de inmediato, y que el tiempo de permanencia en el centro depende del estado en el que llega cada tortuga, de las lesiones que presente y de su capacidad de alimentarse y desplazarse con normalidad.

Este enfoque técnico, compartido en un lenguaje cercano con la comunidad, buscó que quienes viven en la costa comprendan el esfuerzo que hay detrás de cada liberación exitosa y la necesidad de reducir al máximo las situaciones que ponen en peligro a estas especies.

Educación ambiental para pescadores y estudiantes

La jornada no se limitó a abrir las compuertas y dejar ir las tortugas. Desde el inicio se planteó como una actividad de educación y sensibilización ambiental, dirigida principalmente a dos grupos clave para la conservación de la fauna marina: pescadores artesanales y niños y niñas en edad escolar.

Participaron estudiantes de la Institución Educativa Rural, sede La Gloria, quienes acudieron a la playa para asistir a charlas, hacer preguntas al personal técnico y observar de primera mano la liberación de los animales. Para muchos, fue el primer contacto directo con una acción de conservación de este tipo.

En estas sesiones se habló de la anidación de tortugas marinas y manatíes del Caribe, explicando que, en esta zona, los principales periodos de puesta de huevos y presencia de estos animales en la costa se dan entre los meses de febrero y agosto, una información clave para orientar las labores de vigilancia y cuidado.

Los especialistas también abordaron las principales amenazas para estas especies: la captura incidental en redes de pesca, la contaminación por plásticos y otros residuos, la pérdida de playas de anidación o la alteración de su hábitat por actividades humanas. Todo ello se explicó con ejemplos sencillos y cercanos a la realidad de Tasajera.

La idea de fondo fue que tanto el sector pesquero como el alumnado se conviertan en aliados activos en la protección de la biodiversidad marina, integrando estos conocimientos en su día a día y en las decisiones que toman en la playa y en el mar.

Protocolos para actuar ante tortugas y manatíes en riesgo

Uno de los aspectos que más interés despertó entre los asistentes fue el protocolo de actuación en caso de hallar tortugas marinas o manatíes enredados en artes de pesca, varados en la orilla o visiblemente heridos.

Durante la jornada se explicó, paso a paso, cómo deben proceder los pescadores si encuentran un animal en estas condiciones: no intentar manipularlo en exceso si no es necesario, evitar causar daños adicionales al desenredarlo y, sobre todo, contactar de inmediato con las autoridades ambientales o con el Centro de Rescate de Fauna Marina.

Para ello, se difundieron los canales de comunicación y números de teléfono habilitados para el reporte de emergencias, de forma que la respuesta pueda ser rápida y coordinada. También se recordó la importancia de aportar información clara sobre el lugar del hallazgo y el estado del animal.

Los organizadores insistieron en que estas llamadas de aviso son una pieza clave para que los equipos especializados lleguen a tiempo y puedan valorar si el ejemplar requiere traslado, tratamiento en el centro de rescate o si basta con una intervención básica en la misma playa.

Esta parte de la formación se planteó como una herramienta práctica para el día a día de quienes faenan en el mar, dejando claro que su colaboración es determinante para reducir la mortalidad de tortugas marinas y manatíes en la región.

Compromiso comunitario y papel de las iniciativas sostenibles

El momento más esperado por quienes acudieron a la playa fue el acto final de liberación. Niños, pescadores y otros miembros de la comunidad acompañaron a las tortugas caguama en su regreso al mar, observando cómo avanzaban desde la arena hasta el agua.

Esta experiencia, además de simbólica, reforzó el vínculo de la población local con su entorno marino, mostrando de forma muy directa el resultado de los esfuerzos de rescate y rehabilitación desarrollados en los meses previos.

En la jornada tuvo una participación destacada Cienaga Mágica, Negocio Verde de Corpamag, que apoyó el desarrollo de las actividades logísticas y educativas. Su presencia sirvió para poner sobre la mesa la necesidad de vincular la conservación ambiental con iniciativas económicas sostenibles en el territorio.

Al integrar a un Negocio Verde en la jornada, se quiso subrayar que la protección de la biodiversidad puede ir de la mano de proyectos productivos respetuosos con el entorno, fomentando alternativas que generen ingresos sin deteriorar los ecosistemas marinos.

Al cierre del evento, las autoridades ambientales y las organizaciones implicadas lanzaron un llamado explícito a la comunidad para que asuma un rol activo en el cuidado de las especies marinas, recordando que su presencia es esencial para el equilibrio de los ecosistemas costeros del Magdalena.

Esta jornada en Tasajera, que combinó liberación de fauna, seguimiento veterinario, formación a pescadores y actividades con escolares, se ha consolidado como un ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones, proyectos sostenibles y comunidad local puede traducirse en acciones concretas a favor de las tortugas marinas caguama y de la biodiversidad del Caribe colombiano, abriendo camino a nuevas iniciativas similares en la región.

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