La costa murciana ha vuelto a ser testigo de un pequeño gran triunfo para la conservación marina. Dos ejemplares de tortuga boba (Caretta caretta) han regresado al Mediterráneo desde la Cala de Calnegre, en Lorca, después de pasar varias semanas recuperándose en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle. Los animales, que llegaron con heridas graves y enredados en basura marina, han superado todas las pruebas veterinarias y ya nadan libres de nuevo.
El acto de liberación, celebrado este miércoles, contó con la presencia del presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, quien no dudó en destacar la importancia de la colaboración ciudadana para detectar a tiempo a estos quelonios y darles una segunda oportunidad. No es para menos: cada ejemplar que vuelve al mar es un paso más en la lucha contra el declive de una especie amenazada.
Rescates con final feliz

La primera de las tortugas, un ejemplar de 28,8 kilos y 64 centÃmetros de longitud, fue localizada el pasado 26 de junio por socorristas municipales en la playa de Bolnuevo, en Mazarrón. El animal estaba enmarañado en restos de redes y cabos, y presentaba una lesión grave en una de sus aletas, con riesgo real de amputación. Los agentes avisaron de inmediato al Centro El Valle, cuyos técnicos se desplazaron hasta el lugar para hacerse cargo del animal.
La segunda, mucho más pequeña, pesaba apenas 1,8 kilos. Fue hallada en alta mar, en aguas de la bahÃa de Mazarrón, por una embarcación turÃstica. Los ocupantes del barco la recogieron y la trasladaron a puerto después de dar aviso al centro de recuperación. Esta tortuga estaba atrapada en sacos de rafia, lo que le habÃa provocado una ligera estrangulación en sus extremidades.
Ambos ejemplares recibieron tratamiento veterinario intensivo, incluyendo curas, hidratación y alimentación asistida. El equipo del Centro El Valle logró revertir su delicado estado y, tras varias semanas de rehabilitación, los consideraron aptos para regresar al mar tras su recuperación.
Cifras que respaldan la recuperación

Con estas dos liberaciones, la Región de Murcia alcanza ya los 31 ejemplares adultos devueltos al mar desde 2021. Una cifra que supera con creces los 29 que se soltaron durante toda la década comprendida entre 2010 y 2020. Este incremento refleja el esfuerzo coordinado entre administraciones, centros de recuperación y la ciudadanÃa, que cada vez está más concienciada con la protección de esta especie.
López Miras subrayó que estos resultados demuestran que «la Región de Murcia es un territorio seguro para una especie amenazada». Y no es una afirmación vacÃa: la mejora en los protocolos de aviso y la rápida respuesta de los equipos especializados están dando sus frutos.

La campaña ‘Territorio Tortuga’

Detrás de estos éxitos está la campaña de sensibilización y voluntariado ambiental ‘Territorio Tortuga’, puesta en marcha en 2017 tras los primeros episodios de anidación en las costas murcianas. El programa forma a socorristas, pescadores, clubes náuticos y empresas turÃsticas para que sepan cómo actuar ante la presencia de tortugas o nidos. También implica a los ayuntamientos costeros y a colectivos ciudadanos, y ya cuenta con la participación de 16 entidades.
La idea es sencilla pero efectiva: si alguien ve una tortuga herida o un nido en la playa, debe llamar al 112 y no tocar nada. Esa rápida comunicación permite que los equipos especializados actúen con celeridad, como ha ocurrido en estos dos rescates.

Anidamientos en la costa murciana

La temporada de reproducción también está dejando buenas noticias. Este verano se han detectado dos nidos de tortuga boba en las playas de la Región, con un total de 167 huevos. El primero apareció el 3 de julio en la playa del Estacio, en La Manga (San Javier), con 75 huevos. Los técnicos decidieron trasladarlos al kilómetro 15 de La Manga para garantizar unas condiciones de desarrollo más seguras.
El segundo nido se localizó cinco dÃas después en la Cala de los Dentoles, dentro del Parque Regional de Calblanque, en Cartagena. En esta ocasión fueron contabilizados 92 huevos. Desde que se encontró el primer nido en 2019, la Región acumula ya 11 puestas de tortuga boba, una señal esperanzadora para la recuperación de la especie en el Mediterráneo occidental.

La liberación de estos dos ejemplares no solo devuelve la vida a dos animales concretos, sino que refuerza la idea de que la conservación marina es una tarea colectiva. Cada aviso, cada rescate y cada nido protegido suman en la lucha por garantizar el futuro de las tortugas bobas en nuestras costas. Y aunque aún queda mucho trabajo por hacer, historias como la de estos dos quelonios demuestran que el esfuerzo merece la pena.
