
El ayuntamiento de la capital grancanaria ha desplegado un operativo de limpieza intensivo en su franja costera debido a la acumulación masiva de vegetación marina. En apenas siete días, los equipos de mantenimiento han conseguido retirar una cantidad superior a las 100 toneladas de detritos orgánicos que habían colonizado la zona del Cono Sur.
Esta medida ha sido impulsada por la Concejalía de Ciudad de Mar para combatir los riesgos de salubridad que conlleva el material en descomposición. La prioridad de las autoridades es garantizar que el mal olor y la putrefacción de los restos vegetales no afecten a los vecinos ni a quienes pasean por el litoral.
Zonas críticas y despliegue operativo
El operativo, llevado a cabo por la concesionaria FCC, se centró especialmente en el barrio marinero de San Cristóbal y en las piscinas naturales de La Laja. En estas áreas, la cantidad de materia orgánica era tan elevada que se habían formado auténticos montículos que dificultaban el uso normal de los espacios públicos y el baño.
Durante el pasado fin de semana, la intensidad de los trabajos aumentó considerablemente. Se estima que solo en esos dos días se recolectaron más de 60.000 kilos de seba y algas, utilizando tanto maquinaria pesada como personal de limpieza a pie para cubrir cada rincón de la orografía costera.
Dentro de los puntos más afectados, el equipo se enfocó en limpiar a fondo la playa de La Puntilla, junto al muelle pesquero, y los alrededores del Torreón de San Pedro. La acumulación ha sido tal que el impacto ha trascendido la playa, llegando a percibirse el hedor en la autovía GC-1 y en las inmediaciones del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil.
El problema de las especies invasoras
Gran parte de este volumen de flora oceánica corresponde a la Rugulopteryx okamurae, una especie de origen asiático que se ha vuelto invasora en las aguas canarias. Esta planta se ha extendido rápidamente por los fondos marinos de la bahía, provocando llegadas masivas a la orilla cada vez más frecuentes.
A pesar de la urgencia de la limpieza, desde el municipio han recordado que estas plantas son parte del ecosistema marino del archipiélago. Por ello, las extracciones se realizan bajo un control estricto, interviniendo únicamente cuando el exceso de materia orgánica compromete la seguridad o el bienestar de la ciudadanía.
La vigilancia del litoral se mantendrá activa para monitorizar cómo evolucionan estos depósitos vegetales. Se seguirá actuando de forma reactiva en aquellas zonas donde la fuerza de las mareas y el viento vuelvan a depositar cantidades excesivas de algas que resulten molestas para la población.
La intervención coordinada ha permitido retirar más de 100.000 kilos de residuos vegetales, principalmente la especie invasora Rugulopteryx okamurae, limpiando puntos clave como La Laja y San Cristóbal para eliminar los malos olores y recuperar la salubridad del entorno costero de Las Palmas.