Los lagos amazónicos llegan a los 41 ºC: alerta ecológica

  • Un estudio en Science confirma picos de hasta 41 ºC en lagos del Amazonas, con cinco de diez por encima de 37 ºC.
  • La combinación de poca profundidad, alta radiación, escaso viento y turbidez disparó el calentamiento.
  • Más de 200 delfines de río y grandes poblaciones de peces murieron; Tefé perdió el 75 % de su superficie y Badajós el 90 %.
  • Expertos europeos piden vigilancia y gestión adaptativa; la región se calienta 0,3–0,8 ºC por década.

Lagos amazónicos con temperaturas extremas

La cuenca del Amazonas atraviesa un episodio sin precedentes: varios lagos han registrado temperaturas de hasta 41 ºC durante periodos de sequía y calor excepcionales, con impactos severos en la biodiversidad y en las comunidades ribereñas afectadas.

La evidencia, recogida por un equipo del Instituto Mamirauá y publicada en la revista Science, apunta a un calentamiento intensificado de estos sistemas acuáticos tropicales, que vuelve a repetirse en años recientes y exige reforzar el seguimiento científico y la gestión.

Un episodio extremo: del agua templada al calor sofocante

Calentamiento de lagos en la Amazonía

Las mediciones en diez lagos del Amazonas central durante la gran sequía mostraron un salto térmico inédito: cinco superaron los 37 ºC y el lago Tefé alcanzó 41 ºC a lo largo de toda su columna de agua, de unos dos metros de profundidad.

En condiciones normales, el agua en Tefé se mueve entre 28 y 31 ºC, de modo que esos registros equivalen a un cambio abrupto que supera el umbral térmico de buena parte de la fauna acuática local.

El descenso histórico del nivel del agua agravó la situación, dejando aisladas poblaciones ribereñas y dificultando el transporte, la pesca y el acceso a agua apta para consumo.

Causas físicas: radiación, poca profundidad y vientos en calma

Factores del calentamiento lacustre

El equipo identificó la concurrencia de cuatro factores que actuaron como una tormenta perfecta: mucha radiación solar tras una larga secuencia de días despejados, lagos muy someros durante la sequía, vientos muy débiles y una elevada turbidez por resuspensión de sedimentos.

La baja velocidad del viento fue decisiva porque redujo la pérdida de calor por evaporación y el enfriamiento nocturno; con agua turbulenta y menos profunda, el calor se acumuló con rapidez bajo un sol particularmente intenso.

El resultado fue un calentamiento extremo que no solo afectó la superficie, sino que impregnó toda la columna de agua, eliminando posibles refugios térmicos para peces y mamíferos acuáticos.

Impactos ecológicos y sociales

Impactos en fauna y comunidades

Se registraron mortandades masivas de peces y más de 200 delfines de río en el lago Tefé, una cifra compatible con la pérdida de hábitat térmico y la imposibilidad de migrar hacia aguas más frescas durante el aislamiento.

El episodio vino acompañado de proliferaciones de fitoplancton, incluida Euglena sanguinea, capaz de generar toxinas que agravan la mortalidad piscícola de la que dependen las comunidades indígenas para su alimentación.

La reducción de la lámina de agua fue drástica: el lago Tefé perdió alrededor del 75 % de su superficie y el lago do Badajós cerca del 90 %, con efectos directos en los medios de vida, el abastecimiento y la conectividad fluvial.

Los investigadores subrayan que, más allá del evento concreto, el deterioro de los servicios ecosistémicos compromete la seguridad alimentaria y la resiliencia social en esta región clave para el equilibrio climático global.

Una tendencia que preocupa a Europa

Vigilancia científica en lagos tropicales

Los datos a largo plazo indican que estos sistemas se están calentando a un ritmo de 0,3–0,8 ºC por década, por encima del promedio global. Expertos en España y la UE valoran el trabajo como una llamada a reforzar programas de monitoreo en lagos tropicales, históricamente poco observados.

Investigadores de universidades españolas y del CSIC destacan la combinación de observaciones in situ, sensores satelitales y modelos hidrodinámicos que sustentan conclusiones robustas sobre las causas del calentamiento y sus impactos.

El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea ha documentado además una temporada de incendios extraordinaria en la Amazonía, con emisiones de CO2 que en 2024 superaron a las de la deforestación, un contexto que debilita aún más la capacidad de la región para amortiguar el cambio climático.

Todo apunta a que, con más olas de calor y sequías extremas, estos episodios serán más frecuentes e intensos, por lo que las medidas de gestión adaptativa y cooperación científica internacional pasan a ser prioritarias.

El calentamiento sin precedentes de los lagos amazónicos, con picos de hasta 41 ºC, muestra cómo la combinación de factores hidrológicos y meteorológicos puede desestabilizar ecosistemas enteros; reforzar la vigilancia, proteger la biodiversidad y apoyar a las comunidades locales se vuelve imperativo también desde España y Europa, que tienen un papel clave en la financiación, la investigación y la diplomacia climática.

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