El río Manzanares vuelve a contar con fauna piscícola autóctona que había desaparecido a mediados del siglo XX. El Ayuntamiento de Madrid ha llevado a cabo la suelta de 200 ejemplares de peces en el entorno de la presa de Mingorrubio, dentro de una estrategia más amplia de restauración ecológica del cauce madrileño.
Con esta actuación, el consistorio busca recuperar especies históricas como la colmilleja, el cacho y la bermejuela, que durante décadas estuvieron ausentes del Manzanares por la degradación del hábitat, la contaminación y la presión de especies invasoras. La intervención se enmarca en los programas municipales de conservación y mejora de la biodiversidad fluvial.
Reintroducción de 200 peces en el entorno de Mingorrubio

La actuación se ha desarrollado en el tramo del Manzanares próximo a la presa de Mingorrubio, donde se han liberado los 200 ejemplares tras un breve periodo de adaptación a la temperatura del agua. Los técnicos utilizaron recipientes oxigenados para el traslado hasta la zona de suelta y supervisaron todo el proceso.
Según detalla el Ayuntamiento, los peces pertenecen a tres especies autóctonas consideradas vulnerables y, en el caso de la bermejuela, también catalogada como especie protegida. Se trata de especies que formaban parte del ecosistema del río hasta aproximadamente la mitad del siglo pasado, cuando las transformaciones del entorno y la presión humana acabaron por hacerlas desaparecer del Manzanares.
La elección de Mingorrubio no es casual: los servicios municipales han identificado las áreas más adecuadas para la reintroducción en función de la calidad del agua, la estructura del cauce, la vegetación de ribera y la presencia controlada de depredadores y especies exóticas. El objetivo es maximizar las posibilidades de que las nuevas poblaciones se consoliden.
Durante los minutos previos a la suelta, los recipientes se mantuvieron en el agua del río para permitir un ajuste gradual de la temperatura, un paso clave para reducir el estrés y mejorar la supervivencia de los ejemplares en su nuevo entorno natural.
Tres especies autóctonas vulnerables que regresan al río

Los 200 ejemplares liberados corresponden a tres especies de peces propias de los ríos de la península ibérica: el cacho, la bermejuela y la colmilleja. Todas ellas presentan problemas de conservación ligados, sobre todo, al deterioro de los ecosistemas fluviales.
El cacho es un pez de cuerpo robusto, conocido por su capacidad de adaptación a distintos tramos de los ríos. Puede vivir tanto en zonas de montaña como en tramos medios, soportando variaciones de temperatura, niveles de oxígeno y velocidad de corriente. Esta flexibilidad ecológica lo convierte en una especie clave para la recuperación del equilibrio del Manzanares.
La bermejuela destaca por su pequeño tamaño y por ser especialmente exigente con la calidad del agua. Suele ocupar áreas con cierta profundidad y corriente lenta, alimentándose de pequeños invertebrados y materia orgánica. La contaminación, la destrucción del hábitat y la competencia con especies invasoras han mermado de forma notable sus poblaciones en muchos ríos de la península.
La tercera especie, la colmilleja, es endémica de la península ibérica y prefiere aguas de poca corriente, con fondos arenosos o de grava fina y abundante vegetación acuática. Su dieta incluye larvas, pequeños invertebrados y algas, y presenta un periodo reproductivo que se prolonga aproximadamente de mayo a julio. Su presencia es un buen indicador del estado ecológico del río.
Estas tres especies, pese a sus diferencias, comparten una misma realidad: han sufrido un fuerte retroceso por la alteración de los ríos. De ahí que las administraciones estén apostando por proyectos de recuperación que combinen la mejora del hábitat con reintroducciones selectivas y un seguimiento científico continuado.
Origen de los ejemplares y selección genética
Los peces reintroducidos en el Manzanares proceden de diversos cursos fluviales de la Comunidad de Madrid, elegidos en función de su estado de conservación y de la cercanía genética respecto a las antiguas poblaciones del río madrileño.
La bermejuela se obtuvo en el río Lozoya, un cauce de montaña con tramos que conservan buenas condiciones ecológicas. La colmilleja se capturó en el río Guadarrama, mientras que el cacho procede del arroyo de Canencia. Estas localizaciones se han seleccionado precisamente por su similitud ambiental y genética con las poblaciones que antaño ocupaban el Manzanares.
Tras la captura, todos los ejemplares fueron sometidos a un protocolo de control que incluía medición, determinación del sexo e identificación individual. Este trabajo previo permitirá evaluar, a medio y largo plazo, la evolución genética de las poblaciones reintroducidas y su capacidad de adaptación al nuevo tramo de río.
Además, la elección de ejemplares de diferentes puntos de la región busca mantener una diversidad genética suficiente, un aspecto esencial para asegurar poblaciones más resistentes frente a cambios ambientales, enfermedades u otras presiones futuras.
La coordinación entre los equipos de campo y los responsables de los programas de conservación ha sido clave para que todo el proceso se lleve a cabo con criterios científicos, evitando traslocaciones inadecuadas o riesgos para las poblaciones donantes.
Adaptación previa en la EDAR de Viveros de la Villa
Antes de su incorporación al Manzanares, los peces pasaron por un periodo de aclimatación en la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Viveros de la Villa, donde se habilitaron estanques específicos para su mantenimiento temporal.
Durante esta fase de adaptación, los técnicos realizaron un seguimiento continuo de los ejemplares, controlando parámetros como el estado sanitario, la alimentación y el comportamiento. El objetivo era incrementar al máximo las probabilidades de supervivencia tras su liberación en el cauce.
En los estanques de la EDAR se llevaron a cabo también las tareas de identificación y registro de cada pez, lo que facilitará futuros estudios sobre la evolución de estas nuevas poblaciones en el medio natural. Este tipo de control es habitual en proyectos de conservación ex situ, donde parte del ciclo de vida de las especies se gestiona fuera de su hábitat original.
La iniciativa se enmarca en el programa municipal de conservación ex situ, que consiste en desarrollar actuaciones fuera del entorno natural para generar reservas genéticas y disponer de ejemplares aptos para la reintroducción en ríos y arroyos que hayan recuperado unas condiciones ambientales mínimas.
Una vez completado este periodo de aclimatación y verificado que los peces se encontraban en buen estado, se organizó el traslado en recipientes oxigenados hasta Mingorrubio, garantizando en todo momento niveles de oxígeno adecuados y reduciendo el estrés por transporte.
Restauración ecológica del Manzanares y control de amenazas
La reintroducción de estos peces forma parte de una estrategia más amplia de restauración ambiental del río Manzanares impulsada por el Ayuntamiento de Madrid. No se trata solo de devolver especies al río, sino de transformar sus condiciones ecológicas para que puedan mantenerse por sí mismas.
Entre las líneas de actuación destacan la mejora de la calidad del agua, la recuperación del bosque de ribera, el mantenimiento de caudales ecológicos y diferentes medidas de gestión para reducir los impactos de infraestructuras hidráulicas y otros usos intensivos del río.
Uno de los aspectos que más preocupan a los técnicos es la presencia de especies invasoras y peces exóticos depredadores, que compiten por el alimento, alteran los hábitats y pueden llegar a depredar sobre las fases juveniles de las especies autóctonas reintroducidas. Por ello, se están llevando a cabo campañas específicas de control en los tramos seleccionados.
También se han identificado como amenazas relevantes la extracción de agua y áridos, así como determinadas infraestructuras hidráulicas que interrumpen la conectividad de los ríos, dificultan los movimientos de los peces y afectan a las zonas de reproducción. Estas presiones reducen la capacidad de las poblaciones autóctonas para consolidarse a largo plazo.
Para minimizar estos riesgos, los servicios municipales han seleccionado con cuidado las áreas de suelta y han programado medidas de seguimiento que permitirán valorar la evolución de las nuevas poblaciones y ajustar las actuaciones futuras en función de los resultados obtenidos.
Un río más biodiverso y con mayor valor ambiental
La recuperación de fauna autóctona en el Manzanares se enmarca en una visión de largo plazo que busca configurar un río más natural, diverso y resiliente a los cambios ambientales. La presencia de peces propios de la región contribuye a reequilibrar la cadena trófica y mejora la funcionalidad ecológica del ecosistema fluvial.
Estas actuaciones refuerzan además el papel del Manzanares como corredor ecológico dentro del área metropolitana de Madrid, conectando distintos espacios verdes y facilitando el desplazamiento de especies a lo largo del cauce. Un río con mayor biodiversidad ofrece también oportunidades para la educación ambiental y un contacto más directo de la ciudadanía con la naturaleza.
El proyecto desarrollado en Mingorrubio se suma a otras iniciativas de restauración fluvial que se están impulsando en España y en distintos puntos de Europa, donde la recuperación de especies autóctonas y la mejora del estado ecológico de los ríos se han convertido en prioridades dentro de las políticas de conservación.
Aunque la reintroducción de 200 peces pueda parecer una actuación modesta en términos numéricos, los responsables municipales subrayan que su importancia radica en la calidad genética de los ejemplares, en el seguimiento posterior y en el cambio de enfoque hacia una gestión más respetuosa con los procesos naturales del río.
Con la vuelta de la colmilleja, el cacho y la bermejuela al Manzanares, Madrid da un paso más en la recuperación de un patrimonio natural que se había perdido en el siglo XX, apoyándose en criterios científicos, medidas de control de amenazas y una planificación que integra la conservación de la biodiversidad en la gestión cotidiana del río.