La costa de Marbella vuelve a estar en el punto de mira por la masiva llegada de algas invasoras a la playa de Nueva AndalucĂa. En una sola jornada de trabajo, el Ayuntamiento ha tenido que retirar 374 toneladas de biomasa, una cifra que da una idea de la magnitud del episodio que afecta de forma cada vez más frecuente al litoral del municipio.
Este operativo extraordinario, coordinado por el área de Limpieza y Playas, se ha llevado a cabo con el objetivo de mantener la arena en condiciones Ăłptimas para el uso pĂşblico y reducir al máximo el impacto visual y ambiental que supone la acumulaciĂłn de algas en la orilla, especialmente en plena temporada turĂstica o en fechas de alta afluencia.
Un dispositivo intensivo para frenar los efectos de las arribazones

SegĂşn ha detallado el concejal del área, Diego LĂłpez, los trabajos se han desarrollado de forma ininterrumpida durante todo el dĂa, combinando maquinaria pesada y personal de apoyo en tierra. El propĂłsito principal ha sido despejar cuanto antes la franja de arena para que los usuarios pudieran acceder a la playa en condiciones de seguridad e higiene aceptables.
El edil ha recalcado que, pese al enorme volumen de alga retirado, el mar seguĂa presentando una concentraciĂłn muy alta de biomasa. Esa circunstancia complica notablemente la intervenciĂłn, ya que la maquinaria municipal no está autorizada ni preparada para operar en el interior del mar, donde la profundidad, el oleaje y las corrientes limitan cualquier actuaciĂłn directa.
Por este motivo, el dispositivo se centra casi por completo en la recogida del material que va depositando el oleaje en la orilla. La cantidad de alga que termina acumulándose en la playa depende, en buena medida, de factores como la fuerza del viento, el estado de la mar y la dirección de las corrientes, lo que obliga a una vigilancia permanente y a adaptar la respuesta casi a diario.
López ha insistido en que las labores de limpieza no se limitan a retirar lo visible, sino que buscan también evitar la formación de montones de biomasa en descomposición, que pueden generar malos olores, atraer fauna indeseada y empeorar la experiencia de quienes acuden a la playa.
Al mismo tiempo, el Ayuntamiento trata de organizar la logĂstica para que el traslado de las toneladas de alga hasta los puntos de tratamiento o vertido autorizados se haga con las máximas garantĂas ambientales, cumpliendo la normativa vigente y evitando que el problema se desplace a otros entornos.
Rugulopteryx okamurae, una invasora que no da tregua al litoral andaluz
El episodio registrado en Nueva AndalucĂa está vinculado a la expansiĂłn de Rugulopteryx okamurae, un alga de origen asiático catalogada como especie exĂłtica invasora que ha colonizado en los Ăşltimos años amplias zonas del litoral andaluz y del sur de la penĂnsula. Su capacidad para proliferar rápidamente y desplazar a las especies autĂłctonas preocupa tanto a administraciones como a cientĂficos.
Esta alga forma densas alfombras en el fondo marino y, cuando se desprende por la acción de las corrientes o los temporales, acaba acumulándose en grandes cantidades en las playas. Los arribazones se repiten cada vez con mayor frecuencia y son especialmente intensos en determinados tramos de la costa, entre ellos la zona de Marbella.
Además del impacto ecológico, su presencia acarrea consecuencias económicas significativas. Los ayuntamientos se ven obligados a destinar recursos humanos y materiales crecientes a las tareas de limpieza, un gasto que no siempre está previsto en los presupuestos y que se suma a otras necesidades de mantenimiento del litoral.
En municipios con fuerte dependencia del turismo de sol y playa, como Marbella, la imagen de grandes cantidades de alga acumulada en la orilla puede afectar a la percepciĂłn de la calidad del destino. Aunque se trate de un fenĂłmeno natural vinculado a una especie invasora, la ciudadanĂa y los visitantes demandan playas en buen estado durante todo el año.
Expertos en ecosistemas marinos vienen alertando de que la gestiĂłn de Rugulopteryx okamurae requiere una coordinaciĂłn a escala regional y estatal, más allá de las actuaciones puntuales de retirada en superficie. Entre las lĂneas de trabajo planteadas figuran mejoras en el seguimiento cientĂfico, estudios sobre su aprovechamiento industrial y el refuerzo de las medidas de control en zonas sensibles.
El papel del Ayuntamiento y la reclamación de más apoyo institucional

El concejal Diego LĂłpez ha subrayado que, pese a que la competencia en materia de costas y en gestiĂłn de especies invasoras recae en gran parte en la AdministraciĂłn central, el Ayuntamiento de Marbella se ve obligado a actuar de manera inmediata para responder a las demandas vecinales y proteger la actividad econĂłmica ligada a la playa.
Desde el Consistorio se critica la falta de iniciativas más contundentes por parte del Gobierno central y se pide una mayor implicación tanto en financiación como en planificación a medio y largo plazo. Mientras tanto, el municipio mantiene su propio dispositivo, que se activa y refuerza cada vez que se registra un pico de arribazones.
El operativo de Nueva AndalucĂa se enmarca en un esquema de trabajo que incluye equipos de limpieza especĂficos para cada tramo de costa, coordinaciĂłn con el servicio de playas, seguimiento diario del estado del mar y comunicaciĂłn constante con los responsables de medio ambiente. La idea es poder reaccionar con rapidez cuando las algas empiezan a llegar a la orilla.
López ha reiterado el compromiso municipal con la conservación del litoral y la seguridad de los usuarios, recordando que, además del aspecto estético, la presencia masiva de biomasa puede dificultar el baño, el acceso al agua y algunas actividades recreativas o deportivas que se desarrollan en la zona.
Al mismo tiempo, el Ayuntamiento insiste en la necesidad de que se avance hacia protocolos más claros y homogéneos en toda la costa andaluza, de forma que los municipios no afronten en solitario los costes y la organización de este tipo de episodios, que se han convertido ya en un problema estructural y no en una mera incidencia puntual.
Impacto social, ambiental y econĂłmico de los episodios de algas en Marbella
La retirada de 374 toneladas en solo un dĂa ilustra el esfuerzo que tiene que realizar Marbella para mantener sus playas en condiciones. Cada episodio de arribazones implica movilizar personal, vehĂculos y maquinaria, planificar turnos, gestionar el destino final de la biomasa y responder a las dudas de residentes y turistas.
Desde el punto de vista social, la ciudadanĂa reclama una rápida intervenciĂłn para evitar la degradaciĂłn del entorno, ya que la acumulaciĂłn de algas genera molestias y altera la imagen habitual de la playa. Comercios y establecimientos hosteleros de la zona tambiĂ©n muestran preocupaciĂłn por el posible descenso de visitantes en los dĂas de mayor afecciĂłn.
En el plano ambiental, las autoridades locales tratan de encontrar un equilibrio entre la retirada de material de la orilla y la preservaciĂłn de los ecosistemas costeros. No se trata Ăşnicamente de limpiar, sino de hacerlo de forma compatible con la protecciĂłn de la fauna y la flora vinculadas al entorno intermareal.
El coste econĂłmico de estas operaciones, repetidas a lo largo del año, supone una carga añadida para las arcas municipales. Aunque no se han detallado pĂşblicamente las cifras concretas asociadas al episodio de Nueva AndalucĂa, los responsables del área recuerdan que cada tonelada retirada implica transporte, tratamiento y personal, además del desgaste de la maquinaria empleada.
Aun asĂ, el Ayuntamiento insiste en que seguirá activando y reforzando el dispositivo cada vez que sea necesario, adaptando el nĂşmero de recursos a la evoluciĂłn de las arribazones y a las condiciones marĂtimas, que pueden variar de un dĂa para otro.
Un reto recurrente para el litoral andaluz

Lo ocurrido en la playa de Nueva AndalucĂa no es un caso aislado, sino parte de un problema que se repite en distintos puntos del litoral andaluz. Playas de otras provincias vienen experimentando situaciones similares con Rugulopteryx okamurae, lo que confirma que no se trata de un episodio puntual, sino de una tendencia ligada a la expansiĂłn de esta especie invasora.
Los municipios costeros comparten inquietudes y experiencias, y algunos ya han comenzado a explorar posibles usos alternativos de la biomasa retirada, como su aprovechamiento en sectores industriales o agrĂcolas, siempre y cuando se garantice que no se contribuye a su propagaciĂłn ni se generan impactos adicionales.
En el contexto europeo, el caso de Marbella se enmarca en los esfuerzos de la Unión Europea por frenar la introducción y expansión de especies exóticas en sus ecosistemas acuáticos. Normativas comunitarias y planes de acción nacionales buscan mejorar la prevención, detección temprana y respuesta rápida ante nuevos focos.
No obstante, la realidad diaria en playas como las de la Costa del Sol demuestra que, más allá de las estrategias a gran escala, es necesario contar con medios concretos sobre el terreno. Para los vecinos y visitantes, la respuesta se mide en la rapidez con la que se limpia la arena y en el estado en que encuentran el litoral.
En este escenario, Marbella continĂşa ajustando su dispositivo, reforzando la coordinaciĂłn interna y reclamando mayor colaboraciĂłn de otras administraciones, consciente de que la presencia recurrente de Rugulopteryx okamurae seguirá siendo un desafĂo para la gestiĂłn de sus playas en los prĂłximos años.
La intensa jornada en la que se han retirado 374 toneladas de alga invasora en Nueva AndalucĂa refleja hasta quĂ© punto este fenĂłmeno se ha convertido en una tarea casi rutinaria para el Ayuntamiento de Marbella, que combina esfuerzo local, vigilancia continua y llamadas a una mayor implicaciĂłn institucional con el fin de mantener su litoral en las mejores condiciones posibles frente a un problema que, a dĂa de hoy, no tiene una soluciĂłn sencilla ni inmediata.

