El verano no da tregua en las costas del norte de EspaƱa. Las medusas, y en especial la carabela portuguesa, se han convertido en las protagonistas de las playas de Cantabria y el PaĆs Vasco durante las Ćŗltimas semanas. Los servicios de socorrismo no dan abasto ante el aluvión de picaduras, que ya superan el medio millar en algunas zonas. La situación ha obligado a izar banderas rojas y amarillas en varios arenales, mientras los baƱistas miran con recelo cada ola que llega a la orilla.
No es un fenómeno nuevo, pero este año la llegada de estos organismos ha sido especialmente temprana y masiva. Las corrientes marinas, el viento y el aumento de la temperatura del agua estÔn detrÔs de esta invasión. En Vizcaya, por ejemplo, la temperatura media del agua ronda los 23 grados, un caldo de cultivo perfecto para que las medusas se acerquen a la costa. Y aunque el calor no es el único responsable, sà que acelera su reproducción y desplazamiento.
Las playas mƔs afectadas por las medusas en el norte
En el PaĆs Vasco, la jornada del martes 14 de julio dejó tres playas vizcaĆnas con presencia de medusas: Barinatxe, Arriatera-Atxabiribil y Bakio. En las dos primeras ondeaba la bandera roja, mientras que en Bakio se izó la amarilla. A estas se sumó la playa de Las Arenas, tambiĆ©n con bandera roja. En Gipuzkoa, la cosa no fue mejor: entre el lunes 13 y el jueves 16 se registraron ocho picaduras de carabela portuguesa en playas como Ondarreta, Zarautz, Zumaia y Getaria, y una persona tuvo que ser trasladada al hospital.
Cantabria es, sin duda, la comunidad mĆ”s castigada. Cruz Roja ha atendido 299 picaduras desde el 4 de julio, una cifra que ya supone el 62% de todas las registradas el verano pasado. El sĆ”bado 11 de julio fue el dĆa mĆ”s intenso, con 120 afectados, y el lunes 13 se cerró con 112. Las playas de Santander, Noja, Suances y SantoƱa concentraron la mayorĆa de incidentes. En la capital cĆ”ntabra, la Primera y la Segunda de El Sardinero lucieron bandera amarilla y de medusas durante todo el fin de semana.
Carabela portuguesa: la especie mƔs peligrosa

Aunque popularmente se las llame medusas, la carabela portuguesa (Physalia physalis) es en realidad una colonia de pólipos. Sus tentĆ”culos, que pueden superar los 20 metros de longitud, contienen un veneno neurotóxico, citotóxico y cardiotóxico que puede causar desde irritaciones graves hasta problemas respiratorios. En Cantabria, la mayorĆa de las picaduras han sido leves, pero dos menores de uno y cinco aƱos requirieron hospitalización por haberse frotado la zona afectada.
Los socorristas advierten de que los tentĆ”culos son casi invisibles y pueden estar sueltos en el agua, por lo que el peligro no se limita a los ejemplares que se ven a simple vista. AdemĆ”s, se espera que en las próximas semanas lleguen ejemplares mĆ”s grandes, con tentĆ”culos de hasta cinco metros. En el PaĆs Vasco, el fin de semana del 10 al 12 de julio se avistaron carabelas en playas como La Arena, Barinatxe, Laida, Laga, Arrigorri y Ondarreta, aunque solo se registraron dos picaduras.
Recomendaciones ante una picadura
Ante la avalancha de incidentes, las autoridades han activado protocolos de prevención. Lo primero es no tocar la medusa ni siquiera en la arena, ya que los tentĆ”culos mantienen su capacidad urticante incluso fuera del agua. Si se produce una picadura, hay que acudir rĆ”pidamente al puesto de socorro, no rascarse ni frotar la zona, limpiarla con agua de mar (nunca con agua dulce) y retirar los restos de tentĆ”culos con pinzas. Aplicar frĆo en una bolsa de plĆ”stico durante cinco minutos ayuda a aliviar el dolor.
En las playas donde se han detectado carabelas, los servicios de salvamento izan bandera amarilla o roja junto al distintivo de medusas, y avisan por megafonĆa. La recomendación general es evitar el baƱo si hay presencia de estos organismos y, en caso de duda, consultar aplicaciones como MedusApp o PlatgesCat para conocer el estado de los arenales en tiempo real.
La invasión de medusas y carabelas portuguesas en las costas del norte de España no da señales de remitir. Con cientos de picaduras en apenas dos semanas, banderas de advertencia ondeando en mÔs de una decena de playas y la previsión de que sigan llegando ejemplares, los bañistas tendrÔn que convivir con estos invertebrados durante el resto del verano. La clave estÔ en la prevención, la información y seguir las indicaciones de los socorristas para evitar sustos mayores.

