La playa de San Antolín, en la parroquia de Naves (Llanes), vive desde hace más de una semana una situación insólita y preocupante. Cientos de peces han aparecido muertos en el tramo final del río Bedón, justo donde el cauce se encuentra con el mar. El hedor es insoportable y los vecinos temen que el problema se agrave si no se actúa con rapidez.
Las primeras apariciones de cadáveres se registraron hace aproximadamente diez días. Desde entonces, el Ayuntamiento de Llanes ha movilizado a todas las administraciones implicadas: la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), la Demarcación de Costas, el Seprona de la Guardia Civil y el Gobierno del Principado de Asturias. La concejala de Playas, Priscila Alonso, explicó que están retirando los peces muertos a medida que aparecen, pero la solución definitiva pasa por abrir la desembocadura, algo que aún no ha sido autorizado.
Una barrera natural que asfixia el río
Las inspecciones realizadas por la CHC han determinado que la mortandad no está relacionada con vertidos contaminantes. El problema es el cierre de la desembocadura por acumulación de arena y cantos rodados, consecuencia de los últimos temporales marítimos. El río ha quedado embalsado y el único intercambio de agua con el mar se produce por filtración a través de esa barrera natural. Esto ha provocado un agotamiento del oxígeno disuelto, causando la muerte masiva de peces.
La Confederación señaló que la zona afectada pertenece al dominio público marítimo-terrestre, por lo que queda fuera de su competencia. No obstante, inspeccionaron el cauce aguas arriba para descartar cualquier vertido. No encontraron nada sospechoso. Tampoco la explotación ganadera más cercana a la desembocadura presentaba indicios de purines o vertidos directos.
Sin rastro de vertidos y a la espera de permisos
El 15 de julio, agentes medioambientales del Principado recorrieron el río aguas arriba y confirmaron que no había vertidos. Los únicos peces muertos se concentraban en la zona estancada de la ría, lo que refuerza la hipótesis de la falta de oxígeno. La CHC ofreció su colaboración en la investigación, pero el foco sigue estando en la necesidad de abrir un canal que permita el desagüe natural.
El Ayuntamiento de Llanes solicitó hace varios días el permiso a la Demarcación de Costas para realizar esa apertura. La autorización sigue sin llegar y cada día aparecen más animales muertos. Mientras tanto, el olor nauseabundo se extiende a escasos metros de la zona de baños, lo que ha generado malestar entre bañistas y residentes.
La situación es crítica y las administraciones locales reclaman una respuesta urgente. La mortandad de peces en Llanes se ha convertido en un problema medioambiental y sanitario que requiere una solución inmediata para evitar que el ecosistema del río Bedón sufra daños irreversibles.