Un grave episodio de contaminación ha sacudido el cauce del río Asneiro, en el municipio pontevedrés de Dozón. Durante el pasado sábado, un vertido de purín provocó la muerte masiva de truchas a lo largo de un tramo de entre seis y ocho kilómetros, desde la zona de Parada hasta las proximidades de la captación de agua. El Club de Pesca Deportiva Río Deza no ha dudado en calificar lo ocurrido como una auténtica «aniquilación total» de la población piscícola en esa área.
La alerta la dio un pescador que se topó con decenas de peces muertos flotando en el lecho y en las orillas. Inmediatamente, dio aviso a las autoridades y al propio club. Hasta el lugar se desplazaron una patrulla de la Guardia Civil, agentes del Seprona y personal de la Consellería de Medio Ambiente, que inspeccionaron el cauce y recogieron muestras de agua para identificar la sustancia contaminante y esclarecer el origen del vertido.
Investigación en curso y posible foco del vertido
Las inspecciones realizadas sobre el terreno han llevado a los investigadores hasta una zona cercana a la carretera que une O Sisto con la N-525, en las inmediaciones del Pozo Negro. Allí se situaría el posible origen del vertido de purín. Las causas exactas y las responsabilidades siguen bajo investigación, mientras los técnicos analizan las muestras recogidas para determinar la naturaleza del contaminante y su concentración.
Un vídeo grabado en la zona de O Sisto muestra con crudeza la magnitud del desastre: decenas de truchas sin vida yacen en el lecho del río y en las orillas. El impacto ha sido especialmente grave porque el vertido se produjo cerca del nacimiento del Asneiro, un tramo que en esta época del año lleva un caudal muy reducido. La escasez de agua limita la capacidad de dilución del contaminante, por lo que incluso una cantidad relativamente pequeña de purín puede alcanzar concentraciones letales para la fauna acuática.
Riesgo para el suministro de agua y el uso recreativo
La preocupación no se limita al ecosistema fluvial. Desde Río Deza advierten de que, aguas abajo del tramo afectado, se encuentran una concurrida área recreativa, una playa fluvial y, lo que es más alarmante, una de las captaciones de agua potable que abastecen al municipio de Lalín. Aunque las autoridades no han confirmado si el vertido ha llegado a afectar a la calidad del agua de consumo, la situación ha encendido todas las alarmas.

Llamamiento a la ciudadanía y antecedentes
El Club de Pesca Deportiva Río Deza ha lamentado que «as imaxes falan por si mesmas, e por desgraza isto non é un episodio illado», calificando el suceso como un «atentado medioambiental». La entidad ha hecho un llamamiento a la población para que comunique inmediatamente a las autoridades cualquier indicio de vertido, cambio de color, presencia de espuma, malos olores o aparición de peces muertos en los ríos de la comarca. La colaboración ciudadana se considera clave para prevenir futuros episodios y proteger los ecosistemas fluviales.
Este trágico suceso vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los ríos gallegos frente a los vertidos agrícolas y ganaderos. La combinación de un caudal escaso, la falta de dilución y la alta toxicidad del purín ha provocado una mortandad que, según los testigos, ha sido prácticamente total en el tramo afectado. Mientras se esperan los resultados de los análisis, la comunidad pesquera y los vecinos de la zona permanecen en vilo, confiando en que se depuren responsabilidades y se tomen medidas para evitar que algo así vuelva a repetirse.