Murcia adelanta la campaña del langostino del Mar Menor tras constatar el buen tamaño de las capturas

  • La campaña del langostino del Mar Menor arranca antes de lo habitual tras una pesca experimental que confirma el tamaño mínimo legal.
  • El primer periodo de capturas se extiende hasta el 6 de julio, con un segundo tramo entre el 10 de septiembre y el 15 de noviembre.
  • Participan 14 embarcaciones autorizadas dentro de una flota artesanal de unas 40 barcas que faenan en la laguna.
  • Se mantiene una actividad pesquera sostenible basada en el arte tradicional de la charamita y en el estricto cumplimiento de la talla mínima de 10 centímetros.

campana del langostino del Mar Menor

El Gobierno regional de Murcia ha decidido adelantar el arranque de la campaña del langostino del Mar Menor tras comprobar, mediante una serie de capturas de prueba, que los ejemplares alcanzan la talla exigida por la normativa vigente. Esta decisión modifica el calendario habitual de una de las pesquerías más emblemáticas de la laguna costera.

Según ha detallado el Ejecutivo autonómico, la nueva temporada de pesca comienza antes que el año pasado y se articulará en dos tramos diferenciados, manteniendo el foco en la sostenibilidad del recurso y en la calidad del producto que llega a las lonjas y, posteriormente, al consumidor.

Calendario adelantado y periodos de captura

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La campaña de este año se ha puesto en marcha este martes, mientras que en la anterior temporada las capturas no se iniciaron hasta el 1 de mayo. El primer periodo de actividad se prolongará hasta el 6 de julio, lo que supone varias semanas de trabajo intenso para la flota autorizada que opera en la laguna.

Además, se mantiene un segundo periodo de pesca que se desarrollará entre el 10 de septiembre y el 15 de noviembre. Este esquema de dos tramos busca equilibrar el aprovechamiento económico del recurso con la conservación de las poblaciones de langostino, respetando sus ciclos biológicos y los tiempos de reposo necesarios.

Desde la Administración regional se subraya que la decisión de adelantar el inicio no responde a un afán de aumentar la presión pesquera, sino a la constatación técnica de que los crustáceos presentes en la laguna alcanzan la talla adecuada para su captura en estas fechas.

La medida se apoya en informes elaborados a partir de la pesca experimental coordinada entre la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca y el propio sector pesquero, que han servido como base científica para ajustar el calendario.

Una flota artesanal con 14 embarcaciones autorizadas

En esta primera fase de la campaña participan 14 embarcaciones con permiso específico para capturar langostino del Mar Menor. Estos barcos forman parte de una flota de unas 40 barcas de pesca artesanal que desarrollan su actividad en la laguna, bajo regulación y control de la administración competente.

La pesquería está protagonizada por los pescadores de la Cofradía de San Pedro del Pinatar, que cuentan con una larga tradición en la explotación de este recurso y han mantenido, con el paso de los años, prácticas respetuosas con el entorno marino. Su trabajo se considera clave para el abastecimiento de los mercados locales y regionales con producto de proximidad.

El carácter artesanal de esta actividad implica una escala reducida y un fuerte arraigo territorial, con familias que llevan generaciones ligadas a la pesca en el Mar Menor. Este modelo, a menudo, se presenta como contrapunto a las grandes pesquerías industriales y se asocia con una menor huella ambiental.

Para el sector, el adelanto de la campaña supone contar con más semanas de actividad remunerada en un contexto económico complejo, pero siempre bajo la premisa de no comprometer la viabilidad futura del recurso. De ahí la importancia de ceñirse a las cuotas y al marco normativo establecido.

Un producto muy apreciado por su calidad y precio

El langostino del Mar Menor está considerado uno de los productos estrella de esta laguna salada por su sabor, textura y prestigio gastronómico. Su origen local y las particularidades ambientales del entorno le otorgan un valor añadido en los mercados.

Durante la campaña de 2025 se capturaron 3.815 kilos de langostino, con un valor en primera venta de 170.627 euros. Estas cifras se traducen en un precio medio en lonja superior a los 44 euros por kilogramo, lo que refleja la fuerte demanda y la consideración de este marisco como producto de alta gama.

Ese nivel de precios, unido a la limitación del número de embarcaciones y a la estacionalidad de la campaña, contribuye a que el langostino del Mar Menor mantenga un perfil casi de delicatessen en muchos establecimientos de hostelería y puntos de venta especializados.

Restaurantes de la Región de Murcia y de otras zonas de España suelen destacar este marisco en sus cartas cuando la campaña está en activo, lo que refuerza el vínculo entre la pesca artesanal, el turismo gastronómico y la imagen de calidad del litoral murciano.

Arte tradicional de pesca: la charamita

La extracción del langostino se realiza con el arte tradicional conocido como charamita, un método muy selectivo que forma parte del patrimonio pesquero local. Este sistema se emplea cuando la especie entra en el Mar Menor procedente del Mediterráneo, momento en el que resulta más accesible para la flota.

La charamita se considera un arte de pesca de bajo impacto, ya que está diseñada para centrarse en esta especie concreta y reducir las capturas accidentales de otras. Esa selectividad facilita un control más preciso sobre el recurso y encaja con las directrices europeas en materia de pesca responsable.

La práctica y el conocimiento de este arte se han ido transmitiendo de generación en generación, lo que refuerza la identidad cultural y profesional de los pescadores del Mar Menor. A la vez, su mantenimiento se ve condicionado por la viabilidad económica de la pesquería.

En este contexto, el adelanto de la campaña se interpreta como un respaldo a la continuidad de las artes tradicionales, siempre que se mantenga el equilibrio entre el aprovechamiento económico y la conservación del ecosistema lagunar.

Control de tallas y pesca sostenible

Uno de los pilares de la gestión de esta pesquería es el cumplimiento estricto de la talla mínima de captura, fijada en 10 centímetros para el langostino del Mar Menor. Esta medida busca asegurar que los ejemplares tengan tiempo suficiente para crecer y reproducirse antes de ser capturados.

La propia Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, junto al sector, llevó a cabo una pesca experimental para evaluar el estado del recurso. Los resultados confirmaron que los langostinos alcanzan el tamaño legal, lo que ha permitido anticipar el inicio de la temporada sin comprometer la sostenibilidad.

La consejera Sara Rubira ha insistido en la necesidad de que la ciudadanía respalde las pesquerías sostenibles evitando consumir productos que no cumplan con la talla legal. Para ello, anima a los compradores a revisar las etiquetas y la documentación asociada al producto.

Esas etiquetas recogen la información de trazabilidad, es decir, el origen, el arte de pesca utilizado y la ruta seguida hasta el punto de venta. Verificar que el langostino se ha comercializado a través de las lonjas pesqueras oficiales es, según la Administración, una garantía adicional de calidad y seguridad alimentaria.

En un momento en el que la sostenibilidad de los mares y lagunas europeas está en el centro del debate, el modelo de gestión del langostino del Mar Menor, se presenta como ejemplo de coordinación entre autoridades y pescadores, con decisiones apoyadas en datos científicos y controles en todas las fases de la cadena.

Todo este entramado de medidas, desde el adelanto cuidadosamente estudiado del calendario hasta el uso de la charamita y la supervisión de las tallas, dibuja un escenario en el que el valor gastronómico del langostino del Mar Menor va de la mano de su protección a largo plazo, dejando claro que la rentabilidad y el respeto al medio pueden ir en la misma dirección cuando se planifica con criterio.