Nueva campaña de investigación de peces pelágicos en el banco de pez limón

  • El INIDEP impulsa una nueva campaña para estudiar peces pelágicos grandes en el banco de pez limón.
  • La investigación se realiza a bordo del buque Mar Argentino, con técnicas de jigging, trolling y red de media agua.
  • Se analizan abundancia, estructura poblacional, alimentación, reproducción y crecimiento de pez limón, anchoa de banco y atunes.
  • Los resultados buscan reforzar la base científica para la gestión sostenible de estos recursos en el Atlántico suroccidental.

Buque de investigación en campaña de peces pelágicos

El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) ha puesto en marcha una nueva campaña científica centrada en los peces pelágicos grandes en el banco de pez limón, una zona que en los últimos años se ha convertido en referencia para el estudio de estos recursos. La iniciativa da continuidad a una línea de trabajo que suma ya varias ediciones y que busca reforzar la base de conocimiento disponible sobre especies clave para el ecosistema marino del Atlántico suroccidental.

La expedición se desarrolla a bordo del Buque de Investigación Pesquera Oceanográfica (BIP) Mar Argentino, una plataforma diseñada específicamente para este tipo de trabajos en mar abierto. Desde allí, el equipo de especialistas del Programa de Investigación Pesquerías de Peces Pelágicos despliega un conjunto de técnicas de muestreo y análisis biológico con el objetivo de comprender mejor la situación de poblaciones como la anchoa de banco, el pez limón y distintos atunes.

Una nueva etapa en el estudio de los peces pelágicos grandes

El proyecto que ahora se desarrolla forma parte de una serie de campañas científicas consecutivas en el banco de pez limón, concebidas para seguir la evolución de las poblaciones de peces pelágicos grandes a lo largo del tiempo. Esta continuidad permite comparar resultados entre años y detectar cambios en la presencia, distribución y estructura de estas especies en el área.

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En esta ocasión, la campaña vuelve a centrarse en tres grupos de gran interés pesquero y ecológico: la anchoa de banco, el pez limón y los atunes. Todos ellos se mueven principalmente en aguas abiertas, lejos de la costa, y cumplen un papel destacado en la cadena alimentaria marina, tanto como depredadores de menor tamaño como presas de especies aún mayores.

El área de trabajo se sitúa en el denominado banco de pez limón, una zona que ha ido ganando protagonismo por su riqueza biológica y por el creciente interés científico y pesquero. Allí, los investigadores aprovechan las características oceanográficas locales para estudiar cómo se concentran y se distribuyen estos cardúmenes en función de factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento o las corrientes marinas.

Al tratarse de una región expuesta a condiciones meteorológicas cambiantes, el buque ajusta su posición en función de los partes de viento y oleaje. En algunos momentos, la embarcación se ha visto obligada a desplazarse a áreas más someras, como la Bahía de Samborombón, para resguardarse de vientos intensos del suroeste que podían superar los 30 nudos en el área principal de operaciones.

Investigadores estudiando peces pelágicos

Métodos de captura y muestreo en el banco de pez limón

Para recolectar información fiable sobre estas poblaciones, el equipo científico recurre a una combinación de técnicas de pesca y muestreo que permiten obtener datos representativos de las distintas especies presentes. La estrategia central pasa por adaptar cada método a la conducta y al hábitat de los peces pelágicos grandes.

Entre las herramientas utilizadas destacan las técnicas de jigging y trolling. El jigging se basa en el empleo de señuelos que se mueven de forma vertical en la columna de agua, imitando el comportamiento de las presas y favoreciendo la captura de especies que se alimentan en diferentes profundidades. El trolling, por su parte, consiste en arrastrar señuelos o líneas de pesca detrás del buque en movimiento, lo que permite cubrir amplias áreas y localizar cardúmenes que se desplazan en superficie o a media agua.

Además de estas técnicas selectivas, la campaña incorpora lances de pesca con red de media agua. Este tipo de arte se despliega en la zona de la columna de agua donde se concentran los peces pelágicos, sin llegar al fondo, reduciendo el impacto sobre otros organismos bentónicos. Gracias a esta combinación, los investigadores pueden acceder tanto a ejemplares de diferentes tallas como a especies que se mueven a distintas profundidades.

El objetivo no es tanto la captura en sí misma como la obtención de muestras biológicas cuidadosamente registradas. Cada lance, sea con aparejos de pesca deportiva adaptados o con redes científicas, va acompañado de la recopilación de datos sobre la ubicación, la hora, las condiciones ambientales y la composición de la captura, lo que más adelante permite relacionar la presencia de los peces con el entorno físico y biológico.

Análisis biológico: alimentación, reproducción y crecimiento

Una vez que las capturas llegan a bordo, comienza otra fase fundamental del trabajo: el procesamiento y análisis de las muestras. En esta etapa, los investigadores se centran en una serie de órganos y tejidos que proporcionan información clave sobre la biología de las especies estudiadas.

Para ello, se procede a la extracción de estómagos, gónadas y muestras de músculo de los ejemplares seleccionados. El contenido estomacal permite determinar qué tipo de presas consumen con mayor frecuencia, cómo varía su dieta según el tamaño del pez o la época del año y qué lugar ocupan exactamente dentro de la red trófica del ecosistema.

Las gónadas (órganos reproductores) aportan datos sobre el estado de madurez sexual, las épocas de desove y la estrategia reproductiva de cada especie. Analizar estos aspectos ayuda a identificar las temporadas en las que los peces se reproducen con mayor intensidad, información crucial para definir medidas de manejo que eviten la sobreexplotación en momentos críticos del ciclo de vida.

Las muestras de músculo, por su parte, se emplean en diferentes tipos de análisis, desde estudios de crecimiento a través de estructuras internas hasta trabajos más avanzados que pueden incluir marcadores bioquímicos o genéticos. Todo ello se integra en un enfoque de análisis combinado de la dinámica poblacional, que no se limita a contar individuos, sino que busca entender cómo cambian y se organizan esas poblaciones a lo largo del tiempo.

Importancia de estas campañas para la gestión pesquera

Más allá del plano estrictamente científico, el propósito de estas campañas es construir una base de información sólida para la gestión sostenible de los recursos pesqueros. Conocer la abundancia relativa, la estructura por edades, los patrones de alimentación y las épocas de reproducción permite realizar evaluaciones más precisas sobre el estado de las poblaciones.

El banco de pez limón se considera actualmente un laboratorio natural para entender el comportamiento de los peces pelágicos grandes en el Atlántico suroccidental. Los resultados que se obtienen en esta zona pueden servir como referencia para otras áreas con características similares, tanto en el entorno regional como en otros puntos del océano.

La información generada por el INIDEP y su Programa de Investigación Pesquerías de Peces Pelágicos se incorpora posteriormente a modelos de evaluación de stocks y a recomendaciones de manejo, que sirven de apoyo a las autoridades encargadas de definir políticas de conservación y explotación responsable. De este modo, la actividad científica a bordo del Mar Argentino se traduce, con el tiempo, en herramientas concretas para la toma de decisiones.

En un contexto en el que las variaciones ambientales y la presión pesquera pueden alterar rápidamente el equilibrio de los ecosistemas marinos, contar con datos actualizados y series de tiempo extensas se vuelve imprescindible. Esta sucesión de campañas en el banco de pez limón contribuye precisamente a ese seguimiento continuo, imprescindible para anticipar cambios y adaptar las estrategias de gestión cuando sea necesario.

De forma general, estas iniciativas impulsadas por el INIDEP muestran el papel central de la investigación oceanográfica y pesquera en la comprensión de los recursos marinos en el Atlántico suroccidental. A través de campañas repetidas en el tiempo, con metodologías consolidadas y análisis detallados de la biología de especies como el pez limón, la anchoa de banco y los atunes, se va tejiendo un mapa cada vez más completo de cómo funcionan estas poblaciones y qué factores condicionan su evolución, una pieza clave para asegurar su aprovechamiento responsable y su conservación a largo plazo.