La reaparición del esturión en el rĆo Ebro va dejando de ser una simple aspiración cientĆfica para convertirse, poco a poco, en una realidad observable. Este miĆ©rcoles se ha llevado a cabo una nueva suelta de ejemplares en el tramo bajo del rĆo, un hito mĆ”s dentro de un programa de reintroducción que, segĆŗn sus responsables, exigirĆ” paciencia, varios aƱos de trabajo continuado y un seguimiento muy cercano.
En esta nueva fase del proyecto han participado de forma activa el Instituto para el Desarrollo de las Comarcas del Ebro (IDECE) y el Centro de Estudios de RĆos MediterrĆ”neos (CERM), que desde hace tiempo colaboran con instituciones francesas para lograr que el esturión, desaparecido del Ebro desde los aƱos setenta, vuelva a formar parte estable del ecosistema fluvial y del entorno deltaico.
Tercera suelta de esturiones en el tramo bajo del Ebro
La jornada ha estado marcada por la tercera liberación de esturiones en el Ebro, una actuación que se repite por estas fechas desde 2023. En esta ocasión se han soltado 44 nuevos ejemplares, que previamente habĆan pasado unos dĆas de adaptación en el centro acuĆcola del IRTA de La RĆ pita, en la costa tarraconense.
Estos esturiones proceden del programa de crĆa en cautividad del INRAE, el Institut National de Recherche en Sciences et Technologies pour lāEnvironnement et lāAgriculture, situado en Saint Seurin-sur-lāIsle, en la región francesa de Nueva Aquitania, cerca de Burdeos. Gracias a un convenio de colaboración entre ambos paĆses, cada aƱo llegan al Ebro varias decenas de ejemplares criados en Francia, que se convierten en la base de la repoblación.
Con la suelta de este miĆ©rcoles, el nĆŗmero total de individuos reintroducidos alcanza ya los 138 esturiones en el Ebro, todos ellos liberados en el entorno de Tivenys (Baix Ebre), un tramo del rĆo especialmente adecuado por sus caracterĆsticas hidrológicas y por la proximidad al Delta. Se trata del mismo municipio en el que, dĆ©cadas atrĆ”s, la pesca de especies migradoras era una actividad cotidiana para varias familias de la zona.
Los tĆ©cnicos remarcan que la elección de la Ć©poca del aƱo no es casual: se busca un momento en el que la temperatura del agua del rĆo sea óptima para reducir el estrĆ©s de los peces y favorecer su aclimatación. Antes de la suelta definitiva, los esturiones pasan un breve periodo de adaptación en las instalaciones del IRTA, donde se controlan su estado sanitario y su comportamiento.
Este ciclo de reintroducciones no serĆ” continuado cada aƱo. Los responsables del proyecto han adelantado que en 2026 no habrĆ” nueva suelta, ya que la crĆa en cautividad es un proceso complejo y este aƱo no se han logrado las puestas necesarias en Francia. La siguiente liberación se prevĆ© para 2027, siempre que la reproducción en el INRAE sea satisfactoria el próximo ejercicio.
Un proyecto a largo plazo y con mucha paciencia
El coordinador del proyecto y responsable del CERM, Marc Ordeix, insiste en que la reintroducción del esturión en el Ebro es, por definición, un proceso muy lento. Esta especie tiene un ciclo vital largo y no alcanza la madurez sexual hasta pasados muchos años, lo que obliga a plantear la recuperación a escala de décadas y no de campañas puntuales.
Los cĆ”lculos del equipo cientĆfico apuntan a que habrĆ” que esperar cerca de dos dĆ©cadas para entrar en la segunda fase del proyecto, el momento en que se espera que los esturiones reintroducidos remonten el rĆo para reproducirse. Los machos suelen alcanzar la madurez entre los 13 y 15 aƱos, mientras que las hembras lo hacen algo mĆ”s tarde, entre los 18 y los 20 aƱos. Solo entonces se podrĆ” comprobar si el Ebro ofrece las condiciones necesarias para cerrar el ciclo biológico completo.
Hasta que llegue ese punto, los esfuerzos se concentran en multiplicar el nĆŗmero de ejemplares liberados, asegurar la calidad del hĆ”bitat y analizar de forma minuciosa cómo se comportan en cada tramo del rĆo. Ordeix subraya que harĆ”n falta muchas sueltas y muchos aƱos de seguimiento, ademĆ”s de mantener la financiación y la coordinación internacional, para que el proyecto tenga opciones reales de Ć©xito.
El esturión fue, en su momento, una especie de gran relevancia ecológica y económica en el Ebro y en otros grandes rĆos mediterrĆ”neos y europeos. Su desaparición en la dĆ©cada de 1970 estuvo ligada a una combinación de factores: sobrepesca, mala calidad del agua y barreras fĆsicas que impedĆan el libre desplazamiento de los peces migradores rĆo arriba. Hoy, el objetivo principal es garantizar que esas causas ya no estĆ©n presentes.
SegĆŗn el CERM, las condiciones actuales son diferentes: la presión pesquera sobre esta especie es inexistente, la calidad de las aguas del Ebro ha mejorado respecto a hace medio siglo y se han puesto en marcha obras e infraestructuras que facilitan la conectividad fluvial. Entre ellas, destacan las actuaciones para salvar obstĆ”culos como el azud de Xerta y Tivenys, que en su dĆa supusieron un bloqueo importante para las migraciones.
Seguimiento cientĆfico y buena adaptación al entorno del Delta
Los primeros datos de seguimiento indican que los esturiones liberados en 2023 y 2024 se han adaptado bien tanto al tramo final del Ebro como al entorno marino del Delta. Mediante controles periódicos, se ha observado que muchos individuos se desplazan hacia la parte baja del rĆo tras la suelta, tal y como estaba previsto en los modelos de comportamiento.
Algunos ejemplares han sido detectados en aguas cercanas al Delta del Ebro, mientras que otros permanecen en el estuario o «aiguabarreig», una zona de mezcla de aguas fluviales y marinas que ofrece abundante alimento y refugio. Esta distribución dispersa encaja con lo esperado para esturiones jóvenes de entre año y medio y tres años, edad aproximada de los peces reintroducidos hasta ahora.
Para los investigadores, este patrón de movimientos es un comportamiento idóneo y esperado, muy similar al observado en otros proyectos de reintroducción de esturiones en rĆos como la Garona o el DordoƱa, tambiĆ©n en Francia. La comparación con estas cuencas resulta especialmente Ćŗtil, ya que sirven como referencia para valorar el ritmo de adaptación en el Ebro.
Las labores de seguimiento no se limitan a rastrear la posición de los peces, sino que incluyen la evaluación del estado fĆsico, la tasa de supervivencia y la respuesta a los cambios ambientales, como variaciones en el caudal o en la temperatura del agua. Toda esta información se vuelve clave para ajustar, si es necesario, el nĆŗmero de ejemplares a liberar y la mejor Ć©poca del aƱo para hacerlo.
El equipo insiste en que aĆŗn es pronto para extraer conclusiones definitivas sobre la capacidad de la especie para consolidarse en el Ebro, pero los resultados de estos primeros aƱos se consideran, a dĆa de hoy, claramente alentadores en tĆ©rminos de adaptación y comportamiento.
Las rampas para peces y el efecto en otras especies migradoras
La reintroducción del esturión en el Ebro no se entiende sin el contexto del programa Life MigratoEbre, un proyecto europeo que tiene como objetivo recuperar las especies de peces migradores en el tramo bajo del rĆo. Una de las actuaciones mĆ”s visibles ha sido la construcción de rampas de peces en los azudes de Xerta y Ascó, ademĆ”s de intervenciones en esclusas y otras infraestructuras.
Estas obras permiten que diferentes especies puedan remontar el rĆo y acceder a las zonas de reproducción que históricamente utilizaban, algo que habĆa quedado muy limitado por la presencia de barreras fĆsicas. El IDECE ha jugado un papel destacado a la hora de impulsar y coordinar estas soluciones de conectividad fluvial.
Los resultados no se limitan al esturión. SegĆŗn seƱala Marc Ordeix, las rampas y esclusas adaptadas han favorecido claramente la recuperación del sĆ”balo, un pez migrador que habĆa sido tradicional en el bajo Ebro. En el municipio de Tivenys, se recuerda que hasta tres familias vivĆan antaƱo de la pesca de esta especie, que con el tiempo llegó a desaparecer de la zona.
En los Ćŗltimos aƱos se ha constatado un aumento notable de la presencia de sĆ”balo en el rĆo y se han detectado ejemplares rĆo arriba, lo que indica que han logrado utilizar las nuevas infraestructuras para superar los obstĆ”culos. AdemĆ”s, se han encontrado ejemplares juveniles, signo claro de que la especie estĆ” logrando reproducirse aguas arriba y completar su ciclo vital.
Este mismo aƱo, los tĆ©cnicos han destacado como Ā«sorpresaĀ» la detección de la saboga, un pez migrador de tamaƱo similar al de un salmón que tambiĆ©n habĆa sido muy abundante en el tramo bajo del Ebro y que terminó desapareciendo. Su reaparición en distintos puntos del rĆo, unida a la presencia de individuos jóvenes, apunta a que el ecosistema fluvial estĆ” empezando a responder a las medidas de restauración.
Retos pendientes para el esturión en el Ebro
A pesar de los avances, el esturión sigue siendo la especie mÔs exigente del conjunto de peces migradores implicados en el proyecto. Esta especie necesita grandes profundidades y condiciones muy concretas de caudal, sustrato y calidad del agua para completar todas las fases de su ciclo vital, lo que complica su recuperación en comparación con otras especies.
Una de las incógnitas que los investigadores quieren despejar en los próximos aƱos es cómo utilizarĆ”n los esturiones las rampas para peces construidas en el Ebro. Estas estructuras se han diseƱado a profundidades de entre 50 y 80 centĆmetros, tratando de adaptarse a las necesidades de la especie, pero todavĆa falta comprobar si los ejemplares reintroducidos se sienten cómodos atravesĆ”ndolas.
Los tĆ©cnicos no descartan que el esturión pueda mostrarse reticente o Ā«temerosoĀ» a usar determinadas infraestructuras, por lo que serĆ” fundamental analizar su comportamiento mediante sistemas de monitorización, marcaje y seguimiento. En función de los resultados, se podrĆan plantear ajustes en el diseƱo de las rampas o nuevas medidas complementarias para facilitar el paso de los individuos adultos cuando llegue el momento de la reproducción.
Otro de los retos clave serĆ” mantener la mejora de la calidad del agua y la gestión de caudales en un contexto de cambio climĆ”tico, con periodos de sequĆa mĆ”s frecuentes y episodios extremos que pueden alterar el hĆ”bitat. La estabilidad del proyecto dependerĆ” en buena medida de que el Ebro siga ofreciendo unas condiciones ambientales adecuadas a largo plazo.
En paralelo, los responsables del programa insisten en la importancia de la sensibilización social. La recuperación del esturión no solo tiene un componente ecológico, sino tambiĆ©n cultural y, potencialmente, socioeconómico, al reforzar la identidad ligada al rĆo y abrir la puerta a futuras actividades de divulgación y turismo sostenible vinculadas a la fauna fluvial.
La situación del esturión en el Ebro refleja un proyecto sólido pero aún incipiente: se han reintroducido ya 138 ejemplares gracias a la colaboración entre instituciones españolas y francesas, las primeras observaciones apuntan a una buena adaptación en el tramo bajo y el Delta, y las infraestructuras impulsadas por el Life MigratoEbre estÔn devolviendo el protagonismo a varias especies migradoras. Queda por delante un camino largo, con décadas de seguimiento y nuevas sueltas planificadas, pero los indicios recogidos hasta ahora invitan a pensar que el Ebro vuelve, poco a poco, a ofrecer un hÔbitat viable para peces mÔs emblemÔticos de sus aguas.