Nuevas jaulas cerradas para acuicultura: tecnologĂ­a y sostenibilidad

  • Las nuevas jaulas cerradas combinan membranas tĂ©cnicas, control hidráulico y sensores para mejorar la salud de los peces y reducir escapes y parásitos.
  • Proyectos como Starfish, Aquatraz C2 y Heimdall muestran cĂłmo la innovaciĂłn noruega impulsa grandes volĂşmenes de producciĂłn con alto control ambiental.
  • Las membranas BlueSafe y las jaulas flexibles de Serge Ferrari permiten gestionar mejor los residuos y reutilizar lodos como abono orgánico.
  • La combinaciĂłn de jaulas cerradas avanzadas, jaulas y hapas tradicionales y sistemas como los de Cermaq apunta a una acuicultura más sostenible y tecnificada.

Nuevas jaulas cerradas para acuicultura

La acuicultura está viviendo un cambio de época con la llegada de las nuevas jaulas cerradas para acuicultura, sistemas que buscan reducir al mínimo el impacto ambiental y mejorar el bienestar de los peces. Cada vez más proyectos piloto y soluciones comerciales están demostrando que es posible producir más y mejor, con menos escapes, menos enfermedades y una gestión mucho más controlada del entorno.

En este contexto aparecen nombres como Starfish, BlueSafe, Aquatraz C2, Heimdall o las membranas flexibles de jaula cerrada, que se están probando sobre todo en Noruega pero también se extienden a otros países. A eso se suman las jaulas y hapas tradicionales, que siguen teniendo un papel clave en muchas explotaciones, y los sistemas de contención cerrada de empresas como Cermaq. Todo ello dibuja un panorama en el que la acuicultura avanza hacia un modelo más sostenible, tecnificado y exigente con el rendimiento.

Qué son las jaulas cerradas para acuicultura y por qué están ganando terreno

Sistema de jaulas cerradas en el mar

Las jaulas cerradas son sistemas en los que los peces se crían en el mar o en lagos, pero separados del medio exterior por una estructura de malla, membrana o bolsa estanca que controla qué agua entra y sale. A diferencia de las jaulas abiertas convencionales, aquí se puede filtrar el agua, regular el flujo, manejar mejor el oxígeno y, muy importante, reducir en gran medida el contacto con parásitos como los piojos de mar.

En lugar de un simple aro y una red colgando, estas soluciones incorporan membranas técnicas, sistemas hidráulicos internos, sensores, tomas de agua profundas y, en muchos casos, tecnologías específicas para recoger y gestionar los lodos y residuos que se acumulan en el fondo de la estructura. El resultado es un entorno de cultivo mucho más controlado que se parece más a un “tanque en el mar” que a una jaula tradicional.

Este tipo de contención cerrada está especialmente ligada al cultivo de salmón atlántico, por ser una especie de alto valor y muy sensible a problemas como el caligus (piojo de mar), pero la tecnología se está adaptando a otras especies marinas y de agua dulce en fase de engorde y de post-smolt. Algunos desarrollos ya se han probado durante varios años, con resultados consistentes en mortalidad, crecimiento y salud de los peces.

Además del componente productivo, muchos de estos proyectos nacen como respuesta a exigencias regulatorias cada vez más estrictas. Un ejemplo claro es la provincia canadiense de Columbia Británica, donde se ha planteado la obligación de utilizar jaulas cerradas para el salmón en determinadas fechas, lo que acelera la adopción de estas tecnologías a nivel internacional.

Starfish y la revoluciĂłn de las cubiertas flotantes en Listafjord

Proyecto Starfish con jaula cerrada

A lo largo de la costa de Listafjord, en el condado de Agder (Noruega), se está probando una solución pensada para atacar uno de los dolores de cabeza más serios de la salmonicultura: la combinación de escapes de peces y proliferación de parásitos. Se trata de una nueva jaula flotante cerrada para salmones, concebida como un sistema dinámico y altamente automatizado.

Esta jaula, apodada “Starfish”, dispone de un prototipo de unos 20 metros de diámetro que opera en condiciones reales desde marzo de 2021 frente a la costa de Flekkefjord. Detrás del desarrollo está el proveedor de equipamiento marino Nekkar, que colabora estrechamente con expertos del sector, entre ellos la conocida compañía de acuicultura Lerøy. El objetivo es claro: mantener los peces en su sitio, reducir al máximo los escapes y tener a raya a los parásitos de mar.

La pieza clave del concepto Starfish es una cubierta flotante que actúa como bolsa submarina y, al mismo tiempo, como tapa superior de la jaula. Esta “bolsa” debe soportar tensiones mecánicas importantes, evitar fugas de peces y, a su vez, cumplir con requisitos medioambientales muy estrictos, tanto en durabilidad como en reciclabilidad y comportamiento frente al entorno marino.

Para resolver esta parte tan delicada, la empresa noruega Protan ha desarrollado una serie de membranas de PVC flotantes reciclables bajo la marca BlueSafe. Con más de 80 años de experiencia en membranas y textiles técnicos para usos tan exigentes como la industria del petróleo y gas o el almacenamiento de agua en zonas desérticas, Protan ha adaptado y mejorado su tecnología para responder a los desafíos particulares de la acuicultura.

En el caso concreto de Starfish, Protan ha creado una calidad de membrana nueva dentro de la gama BlueSafe, con propiedades extremas: material simétrico, muy estable dimensionalmente y con una durabilidad que se ha puesto a prueba mediante ensayos cíclicos intensivos en el instituto tecnológico y de investigación SINTEF, en Noruega. Todo ello con el fin de garantizar que la cubierta aguante años de trabajo en condiciones oceánicas duras.

Protan BlueSafe: desarrollo, montaje y enfoque ambiental

Membranas para jaulas cerradas

El trabajo de Protan con la membrana BlueSafe para acuicultura no surge de la nada. Desde principios de la década de 2000, la compañía ha desarrollado membranas y sistemas para el transporte y almacenamiento de agua dulce, incluso en entornos extremos como la Península Arábiga. La misma base tecnológica se ha aplicado después a soluciones específicas para la industria del petróleo y gas y a otros sectores con requerimientos muy exigentes.

Con esa experiencia, Protan ha optado por un enfoque muy orientado al cliente: diseña la cubierta en colaboración directa con los operadores acuícolas, ajustando el producto a las especificaciones concretas de cada proyecto y zona de cultivo. La idea es aprovechar al máximo el conocimiento práctico del productor junto con el know-how técnico de la empresa para obtener prestaciones óptimas en cada caso.

La fabricación y el ensamblaje de estas cubiertas se realizan en la planta de Protan en Nesbyen (Noruega). Parte del trabajo se lleva a cabo en fábrica y otra parte directamente en las jaulas, donde impermeabilizadores especializados se desplazan con chaleco salvavidas para soldar las uniones usando aire caliente y electricidad. Este método de instalación es libre de emisiones, lo que añade un plus desde el punto de vista ambiental.

Durante el montaje se instalan también ojales y presillas que facilitan la sujeción e integración de la membrana en la estructura flotante. La idea es que el conjunto no solo sea estanco y robusto, sino también práctico de manejar, mantener y adaptar en función de los cambios en la operación o en las regulaciones vigentes.

Más allá de las jaulas cerradas y las faldas antiparásitos, las membranas BlueSafe encuentran aplicaciones en bosques de algas artificiales, revestimientos de bateas de cultivo y recubrimiento de tanques viejos y nuevos destinados tanto a peces juveniles como a especies limpiadoras. Esta versatilidad muestra cómo una misma familia de materiales puede dar soporte a diferentes soluciones de acuicultura sostenible.

Jaula cerrada flexible: la propuesta de Serge Ferrari

Otra pieza importante en la evolución de las jaulas cerradas es la tecnología de jaula flexible desarrollada por Serge Ferrari. En este caso, los peces se crían en una especie de “caja” en el mar, separada del entorno exterior mediante una combinación de malla estructural y membrana flexible especialmente diseñada para acuicultura.

El prototipo de esta solución estuvo en pruebas durante unos tres años en Noruega, lo que permitió validar su comportamiento en un entorno real, con oleaje, cambios de temperatura y presiones operativas propias de la producción de salmón. A partir de 2017, la empresa comenzó a desplegar la tecnología a nivel internacional para otras especies en fase de engorde, mostrando que no es una solución exclusiva para el salmón.

Los resultados observados en estas jaulas cerradas flexibles incluyen reducciones claras de la mortalidad, ausencia de parásitos como los piojos de mar gracias al control del agua de entrada, niveles de oxígeno más estables y una velocidad de crecimiento muy competitiva. Todo ello sin necesidad de tratamientos antiparasitarios frecuentes, lo que repercute de forma directa en costes y en menor uso de medicamentos.

En cuanto a la gestión de residuos, el sistema de Serge Ferrari incorpora un enfoque muy interesante: el agua se filtra y los lodos del fondo se recogen, se secan y se destinan a uso como abono orgánico. De este modo, una parte importante de los nutrientes que antes se perdían en el entorno marino se recupera y se reintegra en la cadena productiva terrestre.

El mantenimiento de la membrana entre ciclos de producción se presenta como una tarea relativamente sencilla, con una vida útil estimada de unos 10 años para la estructura completa de la jaula. Además, al ser flexible, la membrana puede absorber la energía de las olas, evitando roturas que en estructuras rígidas de fibra de vidrio u hormigón son más probables. Sobre esta base, Serge Ferrari ha ido construyendo desde 2018 una red global de distribuidores e integradores para acercar su solución a distintos mercados.

Aquatraz C2: nueva generaciĂłn de jaulas cerradas de gran volumen

Dentro de los proyectos de gran escala destaca la apuesta de Lerøy Seafood Group y SalMar por el sistema Aquatraz C2, desarrollado junto con Seafarming Systems. Ambas compañías han anunciado una inversión conjunta para construir seis unidades de este modelo, con la idea de duplicar el volumen de producción que ya manejan con tecnologías previas y consolidar el liderazgo tecnológico de Noruega en acuicultura cerrada.

El Aquatraz C2 hereda la experiencia acumulada en el modelo S1 de Lerøy y en las primeras jaulas Aquatraz de SalMar, pero da un paso adelante en volumen y en diseño hidráulico. Cada unidad tendrá una capacidad de 70.000 metros cúbicos de agua y contará con seis tomas situadas a unos 35 metros de profundidad, garantizando una captación de agua fría y limpia, con una presión muy baja de piojos de mar.

Esta estrategia de tomar agua desde capas más profundas permite trabajar con agua más estable en temperatura y calidad, lo que mejora el bienestar de los peces y reduce la necesidad de tratamientos. La renovación constante del volumen interior ayuda a mantener buenas condiciones de oxigenación y a evacuar los residuos de forma controlada.

Según los planes actuales, la primera siembra de peces en estas jaulas Aquatraz C2 se prevé para el primer trimestre de 2027, con operaciones a pleno rendimiento a partir de 2028. Parte de la estructura se fabricará en China, mientras que el ensamblaje final se hará en astilleros noruegos, implicando a un buen número de proveedores tecnológicos tanto locales como europeos.

Los responsables de Lerøy y SalMar insisten en que esta apuesta por la producción en jaulas cerradas no pretende sustituir de golpe a la acuicultura tradicional, sino complementar las tecnologías existentes. La idea es disponer de soluciones adicionales para crecer de forma sostenible, reducir emisiones y afrontar desafíos ambientales cada vez más complejos a escala global.

Heimdall de ScaleAQ: jaula cerrada modular y de bajo consumo

Otra solución que está ganando protagonismo es Heimdall, la primera jaula cerrada para acuicultura marina comercializada por el proveedor internacional ScaleAQ. El concepto se presentó en la feria AquaNor de Trondheim y su primer comprador ha sido Hardingsmolt, un operador con amplia experiencia en contención cerrada flotante para post-smolts desde 2019.

Heimdall es una jaula de 160 metros de longitud con un volumen de producción efectivo de unos 20.000 m³. La estructura cuenta con un sistema hidráulico interno cuidadosamente diseñado para optimizar el rendimiento de los peces, manteniendo un flujo de agua eficiente y un consumo energético muy contenido. De hecho, el volumen total de agua en el interior se renueva entre una y dos veces por hora.

El diseño modular de Heimdall permite adaptarla con relativa facilidad a diferentes configuraciones de crecimiento, tanto para post-smolt como para peces de tamaño comercial, e incluso operar en aguas menos profundas sin perder rendimiento ni comprometer la seguridad. Esto otorga a los acuicultores un margen de maniobra importante a la hora de escoger ubicaciones y ajustar la biomasa.

La venta de la primera unidad llega en un momento especialmente oportuno, coincidiendo con el programa de flexibilidad ambiental del gobierno noruego para piscicultores del oeste del país. Este programa permite utilizar parte de la biomasa asignada que estaba suspendida bajo el sistema de semáforo noruego, siempre que se empleen sistemas de contención cerrada que reduzcan el impacto ecológico.

Según ScaleAQ, Heimdall cumple con todos los requisitos de la normativa y ha sido concebida para garantizar una operación robusta y rentable. La meta de la compañía es suministrar jaulas de gran volumen que permitan una producción eficiente, con costes competitivos y una base técnica sólida que incentive a los productores a invertir en múltiples unidades.

Jaulas y hapas: la base de muchos sistemas de acuicultura

Aunque la conversación se centra cada vez más en las soluciones cerradas y de alta tecnología, las jaulas y pantènes (hapas) tradicionales siguen siendo esenciales en numerosos proyectos de acuicultura tanto en agua dulce como en el mar. Estas estructuras permiten criar peces u otros organismos acuáticos en espacios delimitados, manteniendo al mismo tiempo un intercambio de agua directo con el entorno.

Las jaulas convencionales suelen ser estructuras cerradas de malla que se fijan en estanques, ríos, lagos o zonas marinas protegidas. Sus materiales más habituales son plásticos reforzados, metal o poliéster, pensados para soportar la corrosión y las inclemencias del tiempo. Su diseño favorece la circulación y la oxigenación natural, aunque en zonas de baja renovación se pueden añadir sistemas de aireación complementarios.

Los hapas o pantènes son jaulas flotantes de menor tamaño que se utilizan a menudo para la fase de cría de alevines o para proteger peces reproductores. Gracias a sus dimensiones reducidas permiten un manejo muy preciso de la alimentación, la densidad y el seguimiento sanitario. Se instalan tanto en estanques como en sistemas de recirculación, sirviendo de “guardería” o módulo de reproducción controlada.

En ambos casos, los materiales se escogen para resistir largos periodos en el agua, usando PVC y polietileno o alambres metálicos galvanizados que garantizan una vida útil adecuada con un mantenimiento razonable. Las formas pueden ser redondas, cuadradas o rectangulares en el caso de las jaulas, mientras que los hapas suelen ser rectangulares o cilíndricos en función de la especie y del objetivo productivo.

Entre las principales ventajas de estas soluciones más sencillas destacan el control ambiental básico, la protección frente a depredadores y el aumento de eficiencia al manejar mejor la densidad de peces y la alimentación. Gracias a ello, especies como el salmón, la tilapia o la lubina se producen a gran escala en sistemas abiertos o semicerrados, apoyándose en hapas para fases críticas como la alevinaje o la reproducción.

El sistema de jaulas cerradas de Cermaq y la protecciĂłn de los ecosistemas

La empresa Cermaq ha desarrollado su propio sistema de jaulas cerradas con un enfoque muy claro: proteger tanto los peces de cultivo como las poblaciones silvestres en las regiones costeras donde opera. Muchas de estas zonas tienen una fuerte presencia de comunidades autĂłctonas y no autĂłctonas que dependen en buena medida de la salud del ecosistema marino.

Uno de los aspectos que Cermaq ha estudiado durante años es la relación entre el caligus (piojo de mar), el salmón de cultivo y los peces salvajes. La compañía ha buscado coordinar su producción con los patrones migratorios locales para minimizar el riesgo de que los parásitos afecten a los salmones silvestres durante su viaje hacia y desde las áreas de desove.

En los últimos años, Cermaq ha incorporado soluciones de contención cerrada que permiten un control mucho más estricto de factores como la oxigenación del agua, la temperatura o el flujo hidrodinámico. Estos parámetros se monitorizan con sistemas de sensores avanzados, lo que facilita un seguimiento continuo del estado de los peces y la detección temprana de cualquier problema sanitario o de bienestar.

Al disponer de esta información en tiempo real, los productores pueden ajustar rápidamente la alimentación, el flujo de agua o la oxigenación, reduciendo el estrés y, con ello, las probabilidades de enfermedad. Esta forma de trabajar encaja con la tendencia general del sector hacia una acuicultura de precisión basada en datos y no solo en la observación visual tradicional.

El sistema de jaulas cerradas de Cermaq muestra cĂłmo la tecnologĂ­a puede alinear los objetivos de producciĂłn con la protecciĂłn de la biodiversidad y el respeto a las comunidades costeras, ofreciendo un modelo que otras empresas pueden tomar como referencia para sus propios desarrollos.

Diseño operacional: resistencia al oleaje y rendimiento en condiciones extremas

Buena parte de estas nuevas jaulas y sistemas cerrados se han concebido para funcionar en entornos marinos exigentes, con oleajes importantes y, en algunos casos, incluso tifones. Hay soluciones diseñadas para lagos y mar abierto que pueden soportar olas de hasta unos seis metros, manteniendo su integridad estructural y un comportamiento estable durante tormentas severas.

Para lograrlo se combinan materiales de alta resistencia con diseños que reparten las cargas y absorben parte de la energía de las olas. Las jaulas flexibles, por ejemplo, se adaptan al movimiento del agua, reduciendo tensiones, mientras que las estructuras más rígidas recurren a refuerzos y geometrías que disipan mejor el esfuerzo mecánico.

Además de la resistencia física, se presta mucha atención al consumo energético asociado al sistema hidráulico y al recambio de agua. Proyectos como Heimdall muestran que es posible renovar completamente el volumen interior una o dos veces por hora con un gasto energético contenido, algo clave para la viabilidad económica a largo plazo.

Las experiencias acumuladas en granjas de gran tamaño, incluyendo proyectos de tilapia y otras especies en países con tifones, aportan feedback valioso sobre la robustez de estos diseños. Las buenas referencias operativas de grandes granjas y proyectos gubernamentales ayudan a validar que los sistemas no solo funcionan en teoría, sino también en condiciones reales complicadas.

Todo este esfuerzo en diseño y pruebas de campo tiene un objetivo común: garantizar que las jaulas cerradas puedan operar durante muchos años sin fallos graves, reduciendo riesgos para los productores, para los peces y para el medio ambiente que los rodea.

Con la suma de proyectos como Starfish, BlueSafe, las jaulas flexibles de Serge Ferrari, Aquatraz C2, Heimdall, las jaulas y hapas clásicas y los sistemas de Cermaq, la acuicultura está construyendo un catálogo de soluciones que permiten ajustar el nivel de cierre, el grado de control y la inversión a las necesidades de cada zona, especie y modelo de negocio. Esta diversidad tecnológica está allanando el camino hacia una producción más responsable, resiliente y alineada con las crecientes exigencias ambientales y sociales sin renunciar a la rentabilidad ni a la seguridad alimentaria.

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