Nuevas manchas contaminantes vuelven a alarmar al litoral de Telde

  • Detectan nuevas manchas aceitosa y restos orgánicos frente a Melenara, Salinetas y en jaulas marinas de Telde.
  • El Ayuntamiento, Salud Pública, Policía Local y drones vigilan el litoral e incluso han ordenado cierres temporales de playas.
  • La Plataforma Ciudadana por un Mar Limpio vincula los episodios a las piscifactorías y exige retirar las jaulas.
  • La empresa acuícola niega su responsabilidad mientras siguen las investigaciones de las autoridades canarias.

Contaminación marina en la costa de Telde

La aparición de nuevas manchas contaminantes en el litoral de Telde ha vuelto a encender todas las alarmas en el municipio grancanario. Restos aceitosos, materia grasa flotando en la superficie y peces muertos dentro y alrededor de las jaulas marinas han reabierto el debate sobre el impacto de las piscifactorías frente a las playas de Melenara, Salinetas y la zona de Taliarte.

En las últimas semanas, drones, Policía Local, técnicos municipales y personal de Salud Pública se han desplegado de forma recurrente para vigilar el estado del mar, recoger muestras y decidir si era necesario cerrar al baño parte del litoral. La sensación entre vecinos, colectivos ecologistas y administración local es que la crisis ambiental no está ni mucho menos cerrada.

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Nuevas manchas y peces muertos frente a Telde

El Ayuntamiento de Telde ha confirmado la detección de nuevas manchas de residuos y presencia de peces muertos en la superficie del mar y dentro de las jaulas de una piscifactoría situada frente a la costa del municipio. Las imágenes obtenidas mediante drones y las inspecciones de la Policía Local corroboran que el episodio contaminante continúa activo.

Según fuentes municipales, los restos se desplazan con frecuencia en dirección a Taliarte, Melenara y Salinetas, coincidiendo con episodios de viento del sur que empujan la mancha hacia tierra. Esta situación ha generado una creciente preocupación tanto por el estado del ecosistema marino como por las posibles repercusiones en la salud de los bañistas.

Los primeros análisis apuntan a la presencia de materia orgánica en descomposición mezclada con una película grasa que se presenta como espuma y aceite flotante. Esta combinación ha obligado a redoblar la vigilancia en el entorno de las jaulas marinas y en las zonas de baño cercanas.

Ante la reiteración de incidentes, el consistorio ha solicitado a las administraciones competentes que se aclare si las manchas están vinculadas de forma directa con la actividad acuícola y qué tipo de sustancias se están liberando al mar, más allá de los restos de peces muertos ya identificados en episodios previos.

Cierres y reaperturas de playas bajo vigilancia sanitaria

La gravedad de los vertidos ha llevado a recomendar el cierre temporal de varias playas del municipio en distintas ocasiones recientes. Melenara y Salinetas han sido dos de los arenales más afectados, llegando a permanecer cerrados durante días mientras se analizaba la calidad del agua y el alcance de la contaminación.

En uno de los episodios más recientes, la Consejería de Sanidad ordenó la clausura preventiva de Melenara y Salinetas durante 48 horas tras la detección de manchas grasientas con olor a pescado y aspecto espumoso entre las jaulas de cría de lubina próximas a la costa. La Unidad de Drones de la Policía Local captó imágenes aéreas en las que se apreciaba con claridad la película contaminante sobre la superficie marina.

Durante esas jornadas, el servicio de Playas, el personal de Vigilancia y Socorrismo y agentes de la Policía Local realizaron continuas comprobaciones en la lámina de agua y en la orilla. Pasadas las 48 horas y tras el visto bueno de Salud Pública, el Ayuntamiento decidió reabrir al público Melenara y Salinetas al constatar que ya no se apreciaban restos significativos en el mar y que los pequeños residuos encontrados en la arena no se correspondían con nuevos vertidos.

Este cierre puntual se produjo, además, tan solo mes y medio después de la reapertura general del litoral teldense, que había permanecido más de 40 días sin permitir el baño por un episodio anterior de contaminación marina asociado a una elevada mortandad de peces en las jaulas.

Aquel incidente previo obligó a cerrar cinco playas del municipio y otros puntos de baño del sureste y sur de Gran Canaria, dejando patente la dimensión regional del problema cuando las corrientes arrastran los restos más allá de la bahía de Telde.

Composición de las manchas: grasa, espuma y olor a pescado

Los informes de Salud Pública y las observaciones de técnicos y agentes desplazados a la zona describen manchas de materia grasa flotando en la superficie, con un fuerte olor a pescado y apariencia de espuma blanquecina mezclada con una película aceitosa. Estas características se han repetido en varias de las incidencias registradas junto a las jaulas marinas de lubina.

Sobre la arena también se han localizado puntualmente restos arrastrados por las corrientes y el oleaje, aunque no siempre se ha podido vincular de forma directa cada aparición a un vertido orgánico. En uno de los casos documentados en la playa de Salinetas, los análisis descartaron un origen orgánico y situaron el foco en materiales que habrían llegado con un temporal del sur y mareas altas coincidiendo con la luna llena.

No obstante, los episodios más recientes sí están relacionados, según las primeras evaluaciones, con materia orgánica en descomposición procedente de peces y con sustancias asociadas a la actividad de las piscifactorías. Ese tipo de contaminación genera preocupación adicional porque puede afectar a la fauna marina, alterar la calidad del agua y provocar riesgos para la salud si se mantienen concentraciones elevadas cerca de zonas de baño.

Las autoridades han recogido muestras en repetidas ocasiones, tanto del agua como de los residuos visibles, con el objetivo de determinar la composición exacta de las manchas y, a partir de ahí, poder delimitar responsabilidades y exigir medidas correctoras eficaces.

En paralelo, la presencia de peces muertos dentro de las jaulas y en su entorno inmediato refuerza la hipótesis de que las pérdidas masivas de ejemplares podrían estar en el origen de buena parte de la contaminación orgánica que se ha observado desde finales del año pasado.

Reacciones del Ayuntamiento y exigencia de explicaciones

El alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, ha expresado públicamente su preocupación por el impacto medioambiental y sanitario de estos episodios. Desde el consistorio se insiste en que la situación no puede afrontar solo con soluciones temporales y que la ciudadanía tiene derecho a saber qué está sucediendo realmente en el litoral.

Peña ha reclamado de forma reiterada la comparecencia inmediata de la empresa responsable de las jaulas marinas y de los representantes técnicos y políticos del Gobierno de Canarias. El regidor exige que se expliquen con claridad las causas de las manchas, los motivos por los que vuelven a producirse y qué medidas concretas se están aplicando para evitar nuevos vertidos.

Desde el Ayuntamiento se subraya que no basta con limpiar los restos visibles o reabrir las playas tras cada análisis favorable, ya que la repetición de incidentes en un periodo de tiempo relativamente corto apunta a un problema estructural en la gestión de la actividad acuícola frente a la costa teldense.

El consistorio también ha pedido a las administraciones competentes que refuercen la transparencia informativa, ya que, a día de hoy, todavía no se ha hecho público un informe definitivo que detalle el origen exacto de algunos de los episodios más graves, a pesar de que organismos como el Seprona, la Fiscalía y departamentos autonómicos llevan meses investigando.

En ese contexto, Telde intenta mantener un equilibrio delicado entre proteger la salud pública y la imagen de sus playas, por un lado, y no perjudicar sin pruebas concluyentes a un sector económico que genera empleo en la zona, por otro.

La versión de la empresa acuícola y las investigaciones abiertas

La compañía que gestiona parte de las jaulas marinas ha negado tajantemente su responsabilidad en las manchas detectadas frente a la bahía de Telde. Portavoces de la empresa sostienen que, aunque ellos también han observado una línea oscura en el agua, esta no tendría su origen en las instalaciones de cría de peces.

Según su relato, la mancha habría llegado desde el norte hacia el muelle de Taliarte, y la firma asegura disponer incluso de fotografías que, a su juicio, respaldarían esa versión. La empresa insiste en que cumple con la normativa ambiental vigente y que no ha registrado incidencias internas que puedan explicar por sí solas la magnitud de los vertidos denunciados.

Pese a estas declaraciones, las investigaciones continúan abiertas. Diferentes organismos, entre ellos el Seprona de la Guardia Civil, la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias y la Fiscalía, indagan en el origen de un episodio especialmente grave en el que murieron más de 2.500 toneladas de lubina en las jaulas.

Aquel desastre provocó una gran cantidad de restos orgánicos en descomposición que terminaron en el mar, desencadenando cierres prolongados de playas y restricciones en varias zonas de baño. Aunque los trabajos de inspección llevan tiempo en marcha, aún no se han difundido conclusiones definitivas sobre las causas últimas de esa mortandad masiva.

La falta de resultados públicos alimenta la sensación de incertidumbre entre la población y refuerza la presión sobre las autoridades para que aclaren si hay fallos en los controles o lagunas normativas que permitan la repetición de episodios similares en el futuro.

La Plataforma Ciudadana por un Mar Limpio alza la voz

Mientras tanto, la Plataforma Ciudadana por un Mar Limpio de Telde se ha consolidado como uno de los actores más activos en la denuncia de lo que consideran un problema recurrente y mal gestionado. Sus miembros han documentado varias manchas aceitosas frente a Salinetas y en dirección a Taliarte, remitiendo imágenes y vídeos a los medios de comunicación locales.

En uno de los últimos avisos, el colectivo alertó de una línea oscura visible desde la costa que, según su versión, partía de las jaulas marinas más próximas al litoral. La combinación de viento del sur y la cercanía de las instalaciones habría desplazado la película contaminante hacia las playas y el entorno portuario de Taliarte.

La plataforma sostiene que la reiteración de estos episodios, unidos a la mortandad de peces registrada en la recta final del año pasado, demuestra que las jaulas marinas son incompatibles con un litoral destinado al baño, al ocio y a la investigación científica. De ahí que su principal reivindicación sea la retirada definitiva de las instalaciones de engorde de peces de la bahía de Telde.

Además de movilizar a los vecinos, el colectivo insiste en que las administraciones deben actuar sin más demoras, investigando con rigor el origen de cada vertido y estableciendo un calendario claro para el desmantelamiento de las jaulas si se confirma su relación con la contaminación. También denuncian la falta de transparencia informativa y la ausencia de un relato oficial coherente sobre lo sucedido.

Los integrantes de la plataforma han anunciado que seguirán documentando cualquier afección visible en la costa, ya sea mediante fotografías, vídeos o avisos directos a las autoridades. Su objetivo es evitar que episodios de este tipo pasen desapercibidos o se minimicen con el paso de los días.

Inspecciones con drones, Policía y técnicos en la costa

La respuesta institucional ante las nuevas manchas se ha apoyado en un dispositivo cada vez más habitual en el litoral de Telde: técnicos municipales, Policía Local y la Unidad de Drones se desplazan a la zona en cuanto se recibe un aviso formal o ciudadano de posibles vertidos.

En las inspecciones más recientes, el Ayuntamiento ha confirmado que se envían agentes del cuerpo policial y personal especializado para revisar tanto la franja costera como la superficie del mar cercana a las jaulas. Cuando las condiciones meteorológicas lo permiten, se despliegan drones para obtener imágenes aéreas y medir mejor la extensión y la dirección de las manchas.

El uso de estas herramientas ha permitido documentar con mayor precisión la evolución de la contaminación, seguir la trayectoria de las líneas aceitosas y comprobar si los restos se aproximan peligrosamente a las zonas de baño más concurridas. Las imágenes se incorporan a los expedientes abiertos y se remiten a las autoridades competentes en materia medioambiental y sanitaria.

Paralelamente, se realizan controles periódicos de calidad del agua en puntos estratégicos de Melenara, Salinetas y Taliarte. En función de los resultados de estos análisis, Salud Pública decide mantener o levantar las restricciones al baño, siempre en coordinación con el Ayuntamiento.

Aunque este sistema de vigilancia ha mejorado la capacidad de reacción, muchos vecinos consideran que se trata de una respuesta más bien reactiva y reclaman medidas preventivas más contundentes que eviten llegar a la situación de tener que cerrar playas cada cierto tiempo por la aparición de nuevas manchas contaminantes.

El encadenamiento de episodios de contaminación, cierres temporales, reaperturas y nuevas alertas ha dejado en Telde la sensación de vivir en una suerte de ciclo que se repite, con protagonistas parecidos y preguntas que aún esperan contestación clara. Entre la investigación judicial, las explicaciones exigidas a la empresa acuícola y la presión vecinal para retirar las jaulas, el futuro del modelo de acuicultura frente a la costa teldense se encuentra en un momento delicado, con la calidad del mar y la confianza de la ciudadanía en el centro del debate.