La Confederación Hidrográfica del Segura ha puesto en marcha un ambicioso estudio sobre las poblaciones de peces y la eutrofización en los embalses de su demarcación, con el objetivo de mejorar el conocimiento científico disponible y orientar futuras decisiones de poblaciones de peces. La iniciativa se integra en el Plan Hidrológico de la cuenca y se centra en analizar cómo influyen las comunidades piscícolas en el estado ecológico y trófico de estas masas de agua.
El contrato de servicios para la realización de este trabajo, publicado en el Boletín Oficial del Estado, cuenta con un presupuesto base de licitación de 287.044,07 euros, IVA incluido, y un plazo de ejecución de 24 meses. En ese periodo se pretende recopilar información detallada sobre especies, biomasa, dinámica trófica y riesgos asociados a niveles bajos de agua, así como plantear medidas de actuación adaptadas a cada embalse de la cuenca del Segura.
Un contrato estratégico en el marco del Plan Hidrológico del Segura
El estudio se enmarca en la medida 1136 del Plan Hidrológico de la Demarcación del Segura, y supone un paso relevante para reforzar la gestión del dominio público hidráulico. La Confederación busca disponer de datos actualizados y homogéneos que permitan entender mejor la relación entre los peces presentes en los embalses y los procesos de eutrofización, es decir, el enriquecimiento excesivo de nutrientes que puede derivar en proliferaciones de algas y deterioro de la calidad del agua.
Según los pliegos de licitación publicados en el BOE, el contrato incluye la realización de un “Estudio sobre la población de peces y la eutrofización en embalses de la Demarcación y propuestas de medidas de actuación, como la eliminación de especies alóctonas”. Aunque el nombre es muy técnico, el trasfondo es claro: disponer de una base científica sólida para tomar decisiones de gestión que puedan ir desde acciones preventivas hasta intervenciones directas sobre las comunidades piscícolas, incluida la eliminación de especies alóctonas.
La CHS subraya que este proyecto ayudará a fortalecer sus funciones en materia de análisis y control de la calidad de las aguas continentales, así como en el seguimiento del estado ecológico y trófico de los embalses. Se trata de información clave a la hora de planificar usos del agua, prever episodios críticos y cumplir con los objetivos ambientales fijados a escala estatal y europea. La vigilancia del estado de la calidad del agua resulta esencial para detectar episodios de eutrofización y proliferación de algas.
El diseño del contrato contempla una aproximación gradual: se partirá de un conjunto amplio de embalses potenciales y, a partir de la información obtenida en una primera fase, se seleccionará un número reducido de ellos para llevar a cabo análisis en mayor detalle, tanto desde el punto de vista de los peces como de la estructura física y trófica del medio acuático.
Mejorar el conocimiento sobre peces y eutrofización en los embalses

El objetivo central del proyecto es profundizar en el conocimiento de las poblaciones de peces presentes en los embalses de la cuenca del Segura y su relación con los procesos de eutrofización. Esto implica identificar qué especies están presentes, en qué cantidades, cómo se distribuyen y de qué manera se integran en la red trófica de cada masa de agua; para ello se analizarán también especies como el pez gato cuando estén presentes y su impacto en la comunidad piscícola.
Una parte importante del trabajo se centrará en estudiar el vínculo entre las comunidades piscícolas y el estado ecológico y trófico de los embalses, es decir, el nivel de nutrientes, la transparencia del agua, la presencia de fitoplancton, macrófitos y otros organismos clave. Esta información permitirá determinar en qué medida la composición de especies de peces favorece o dificulta el buen estado ecológico exigido por la normativa europea de aguas. Además, se explorarán soluciones basadas en microalgas contra contaminantes como herramientas complementarias en la gestión de la eutrofización.
Además, el estudio incluirá la elaboración de propuestas de medidas de actuación específicas para cada embalse. Entre ellas se contemplan acciones de prevención frente a episodios de mortandad de peces, algo que puede ocurrir cuando se combinan temperaturas elevadas, baja oxigenación y niveles reducidos de agua, así como posibles actuaciones dirigidas al control o eliminación de especies alóctonas que estén contribuyendo a desequilibrios ecológicos.
La Confederación pretende que, una vez finalizado el trabajo, se cuente con un catálogo de medidas adaptadas a las características de cada embalse: no es lo mismo gestionar un embalse con fuerte presencia de especies invasoras que otro con comunidades más equilibradas, ni tiene el mismo riesgo un sistema sometido a frecuentes descensos bruscos de nivel que otro con régimen más estable.
En este contexto, la información generada servirá también para orientar planes de seguimiento a medio y largo plazo, de forma que no se trate de una fotografía puntual de la situación actual, sino del punto de partida para una gestión más proactiva de la fauna piscícola y de la calidad del agua en la cuenca del Segura. Estas iniciativas guardan relación con experiencias de repoblaciones y seguimiento aplicadas en otros territorios.
Técnicas de estudio: hidroacústica, redes y pesca eléctrica
Para alcanzar estos objetivos, el contrato prevé el uso combinado de técnicas hidroacústicas y muestreos directos. La hidroacústica permite detectar bancos de peces y estimar su abundancia y distribución en el agua mediante impulsos sonoros, una herramienta especialmente útil en grandes embalses, donde los métodos tradicionales resultarían más lentos y costosos.
Estas técnicas se complementarán con muestreos mediante redes, que permiten capturar ejemplares para su identificación, toma de medidas biométricas y análisis de parámetros biológicos. De este modo se podrá saber no solo cuántos peces hay, sino qué especies concretas dominan, cuál es su estado físico y qué estructura de edades presentan las poblaciones.
Otra herramienta clave será la pesca eléctrica desde embarcación, una técnica profesional que, aplicada con las debidas medidas de seguridad y bajo supervisión especializada, inmoviliza temporalmente a los peces en un área determinada sin causarles daño permanente. Esto facilita la captura controlada, el conteo y la liberación posterior de los ejemplares, y es muy útil para completar la información obtenida con la hidroacústica y las redes.
Conjunto a estos métodos de muestreo, el estudio incluirá el cálculo del Volumen Mínimo Ambiental (VMA) en los embalses seleccionados. Este parámetro resulta fundamental para valorar los riesgos asociados a niveles muy bajos de reserva hídrica, ya que indica el volumen por debajo del cual el embalse puede empezar a presentar problemas para la fauna acuática y para el mantenimiento de un buen estado ecológico.
La combinación de estas técnicas permitirá no solo estimar la biomasa de las distintas especies piscícolas, sino también relacionar esos datos con la disponibilidad de hábitat, la profundidad, la estructura del fondo y otros factores físicos y químicos que influyen en la calidad del agua y en los procesos de eutrofización.
Embalses implicados y selección para análisis detallado
El ámbito territorial del contrato incluye un listado amplio de embalses de la cuenca del Segura, entre los que figuran Cenajo, La Pedrera, Fuensanta, Puentes, Santomera, Talave, Camarillas, Alfonso XIII, Algeciras, Valdeinfierno, La Cierva, Judío, Anchuricas-Miller, Crevillente, Ojós, Argos y Taibilla, entre otros. Se trata de infraestructuras clave en la regulación y el abastecimiento de agua en la demarcación. La presencia de invasores como el mejillón cebra en otros embalses muestra la necesidad de estudios específicos sobre presión biológica y eutrofización, como en casos similares.
En una primera fase, el estudio abarcará este conjunto de embalses con el fin de obtener una visión general del estado de las poblaciones de peces y de los niveles de eutrofización en toda la cuenca. A partir de esa panorámica inicial, se seleccionarán ocho embalses para un análisis más exhaustivo, atendiendo a criterios como su importancia estratégica, la presencia de problemas recurrentes o el interés ecológico.
De esos ocho embalses, cuatro serán objeto de estudios de mayor detalle. En estos casos se prevé realizar batimetría de alta resolución, que permite obtener un modelo muy preciso de la profundidad y morfología del fondo, así como cartografía detallada del sustrato para distinguir zonas de roca, gravas, limos o sedimentos finos acumulados.
En los embalses seleccionados para análisis intensivo también se contempla la caracterización de sedimentos finos, un aspecto relevante porque estos materiales pueden acumular nutrientes y contaminantes que influyen en la eutrofización. Cuando proceda, se realizará un estudio de macrófitos sumergidos (plantas acuáticas) y de la estructura de la red trófica, analizando las relaciones entre productores, consumidores y depredadores en el ecosistema.
En el caso concreto de La Pedrera, el estudio subraya su singularidad al ser el único embalse incluido en la Vega Baja dentro de este proyecto. Esta infraestructura tiene un papel central en el regadío y el abastecimiento de la zona, y su inclusión en el análisis permite incorporar la perspectiva de un territorio especialmente sensible a los cambios en la disponibilidad de agua y a los episodios de mala calidad.
Medidas de gestión: mortandad de peces y especies alóctonas
Uno de los elementos más prácticos del contrato es la obligación de formular propuestas de medidas de actuación adaptadas a cada embalse a partir de los resultados obtenidos. Entre las posibles actuaciones, la CHS menciona expresamente la preparación de medidas de prevención frente a episodios de mortandad de peces, que pueden originarse por una combinación de eutrofización, temperaturas elevadas, falta de oxígeno y descensos bruscos de nivel.
Otra línea de trabajo importante será la evaluación del papel de las especies alóctonas o invasoras en los procesos de eutrofización y en el deterioro del estado ecológico. El pliego contempla la posible eliminación o control de estas especies como medida de gestión, siempre que se justifique en base a los datos obtenidos y se ajuste a la normativa vigente sobre fauna y biodiversidad.
Estas decisiones no se tomarán de forma genérica, sino que se pretende que cada embalse cuente con un paquete de recomendaciones propio, en función de su realidad concreta: tipo de presiones a las que está sometido, usos prioritarios del agua, condiciones climáticas predominantes y composición específica de la comunidad piscícola. Estas recomendaciones se integrarán con la normativa y ordenación vigente, como ocurre en la ordenación de vedas y gestión.
Además, el cálculo del Volumen Mínimo Ambiental y el análisis de la estructura de la red trófica permitirán definir umbrales de riesgo y escenarios de actuación. Esto hará posible anticipar, por ejemplo, qué combinaciones de nivel de agua y temperatura pueden desencadenar problemas graves, ayudando a las autoridades de cuenca a planificar maniobras de explotación de los embalses o campañas de seguimiento intensivo en momentos críticos.
Con este tipo de estudios, la CHS refuerza su papel como organismo responsable del control del dominio público hidráulico y de la vigilancia del estado de las aguas continentales, alineándose con las directrices de la Comisaría de Aguas y con las exigencias de las políticas europeas en materia de protección de ecosistemas acuáticos.
En conjunto, el proyecto licitado por la Confederación Hidrográfica del Segura supone una inversión relevante para entender mejor cómo interactúan las poblaciones de peces, la eutrofización y la gestión de los embalses en la cuenca. Durante los próximos 24 meses, la combinación de técnicas avanzadas de muestreo, análisis trófico y caracterización física de los embalses permitirá disponer de una base de información sin precedentes sobre estos ecosistemas, lo que debería traducirse en decisiones de gestión más ajustadas a la realidad y en una mayor capacidad para prevenir problemas de calidad del agua y episodios de mortandad de peces en España.