Si tenéis un acuario con gran cantidad de peces es muy posible que varios de ellos se reproduzcan y tengan crías a lo largo del año; para entender este proceso consulta el apareamiento de los peces en el acuario. En estos casos, la mejor opción es separarlos en otro habitáculo para que el resto de los peces no puedan comérselos o herirlos. Para esta ocasión existen las parideras. En este artículo os vamos a contar con detalle qué son las parideras para peces, para qué sirven, qué tipos hay, cómo usarlas paso a paso y si realmente son efectivas o no para la cría y la cuarentena.
Si necesitas tener una paridera y saber todo sobre ella, aquí podrás aprenderlo. Solo tienes que seguir leyendo y aplicar estos consejos para proteger a tus alevines y a tus peces más delicados, especialmente en acuarios con peces tropicales.
Las mejores parideras de peces

Qué es una paridera de peces

Como hemos mencionado en la introducción, una paridera de peces es un pequeño recipiente de plástico o malla, diseñado para colocarse dentro o junto al acuario principal. Suele estar dividido en tres o cuatro partes según el modelo, e incluye ranuras u orificios que permiten el intercambio de agua con el acuario, similar al funcionamiento de un filtro del acuario, sin que puedan escaparse las crías.
La primera parte es una pieza o compartimento donde se coloca a la hembra vivípara o ovovivípara que está a punto de parir. De este modo, puede aislarse del resto para que no hagan daño a las crías en el momento más delicado. Para poder desovar o parir bien, los peces necesitan un espacio tranquilo que cumpla una función similar a un nido y ofrezca protección absoluta frente a posibles depredadores.
En muchas especies de peces, sobre todo en las que son muy territoriales, el macho adopta una conducta extremadamente defensiva a la hora de proteger su nido o su zona de cría. Este comportamiento agresivo puede causar problemas serios en el acuario general: persecuciones, mordiscos e incluso muertes. Por ello, se hace casi imprescindible el uso de las parideras de peces cuando queremos asegurar la supervivencia de los alevines.
Estos recipientes de plástico suelen tener una tapadera superior que los protege de las temperaturas externas, minimiza los saltos y les impide salir. Así no tendremos miedo de que algún pez se escape o se mezcle con el resto antes de tiempo. Muchos modelos incorporan además pequeñas rejillas inferiores por donde las crías caen a un compartimento seguro, lejos del alcance de la madre si se estresa.
Lo mejor de estos recipientes es que disponen de piezas internas para separar varias hembras, ya que puede darse el caso de que dos estén listas para parir al mismo tiempo. De esta manera cada una tiene su propio espacio y se reduce la agresividad entre ellas. También existen otros recipientes con cantos de plástico y malla fina que se venden como si fueran criaderos. Más que como criaderos de alto rendimiento, sirven para mantener a los alevines dentro del acuario principal mientras crecen lo suficiente como para no ser comidos por los demás peces.
Cuando llega la época de apareamiento y reproducción de los peces de acuario la gestión puede complicarse. Son muchos peces habitando en el mismo lugar y, por ello, lo más seguro es aislar a las hembras y a los alevines para protegerlos y volver a introducirlos en el acuario cuando se puedan defender por sí solos y tengan un tamaño que no los convierta en presas fáciles.
Además de la típica paridera interna de plástico rígido, en el mercado encontrarás variaciones con flotadores laterales, modelos que se cuelgan del filo del acuario y diseños plegables de malla que ocupan muy poco espacio cuando no se utilizan.
Tipos de parideras para peces de acuario
En función de cómo se colocan y de su sistema de funcionamiento, podemos distinguir varios tipos de parideras para acuarios. Elegir el modelo adecuado es clave para reducir el estrés de los peces y facilitar las tareas de mantenimiento.
Parideras internas
Las parideras internas son las más habituales en acuarios domésticos. Se colocan totalmente sumergidas dentro del acuario principal y se fijan al cristal mediante ventosas o ganchos que se apoyan en el filo.
Entre sus ventajas destacan la estabilidad térmica (comparten la misma temperatura que el acuario), la simplicidad de instalación y el hecho de que el agua se renueva de forma pasiva a través de sus ranuras o malla. Algunos modelos avanzados permiten que, incluso aplicando medicamentos en su interior, estos no se dispersen fácilmente por todo el acuario.
Parideras flotantes
Las parideras flotantes son recipientes que permanecen flotando en la superficie gracias a cámaras de aire o flotadores laterales. Suelen estar fabricadas en plástico rígido y disponen de pequeñas ranuras inferiores para el intercambio de agua con el acuario.
Son muy útiles para aislar hembras embarazadas, alevines o peces enfermos sin necesidad de fijar nada a los cristales. En muchos casos, cuando la hembra pare, las crías caen a través de una ranura al compartimento inferior, donde quedan a salvo de posibles ataques de la madre si se pone nerviosa.
Parideras externas
Las parideras externas se cuelgan en el exterior del acuario, normalmente por el borde superior, quedando fuera del agua principal. Disponen de un sistema de circulación de agua, generalmente mediante un pequeño compresor de aire o bomba, que hace entrar y salir agua del acuario hacia la paridera.
Este tipo de parideras son muy interesantes cuando queremos medicar a un pez sin tratar a toda la comunidad, o cuando requerimos un control muy preciso sobre los parámetros del agua del habitáculo de cuarentena. También mejoran la visibilidad de las crías, ya que el recipiente suele estar a la altura de los ojos.
Parideras de malla o tipo criadero
Además de las anteriores, existen parideras y criaderos fabricados con estructura de plástico y paredes de malla. Su principal ventaja es que permiten una excelente circulación de agua y oxígeno, lo que reduce el riesgo de mala calidad de agua dentro del habitáculo.
Son especialmente recomendables cuando queremos criar un número elevado de alevines durante varias semanas, ya que la superficie útil es mayor y los pequeños tienen mejor acceso a la comida en suspensión.
Utilidad principal de las parideras
Como hemos mencionado varias veces, la utilidad principal de este tipo de recipientes es la de impedir que nuestras crías y alevines sean atacados por los peces mayores. Las parideras se emplean especialmente con las hembras grávidas de especies ovovivíparas y vivíparas, como guppys, platys, mollys o xiphos.
Las crías son muy vulnerables cuando son recién nacidas porque la hembra, en la mayoría de estas especies, no les otorga ningún cuidado parental. Es entonces cuando pueden ser depredadas incluso por sus propios progenitores. La paridera permite que los alevines nazcan en un entorno controlado y seguro, sin la presión de convivir desde el primer minuto con peces adultos hambrientos.
Las parideras también tienen otra utilidad muy interesante: la de separar peces enfermos o heridos que necesiten reposo o tratamiento específico, o incluso aislar peces que estén provocando muchos conflictos en el acuario comunitario hasta valorar qué solución definitiva aplicar.
En estos casos, la paridera actúa como un pequeño tanque de cuarentena. Es una forma económica y práctica de observar al pez de cerca, aplicar medicación localizada y evitar contagios al resto de la comunidad. También resulta muy útil para introducir peces nuevos en el acuario, permitiendo que se acostumbren poco a poco al agua y a los compañeros sin riesgos excesivos.
Al depositar a una hembra embarazada en la paridera conseguimos que el proceso de desove o parto de los huevos pueda realizarse sin riesgo directo para ellos. Esto no solo evita los posibles ataques de otros peces, sino que facilita que los alevines puedan desarrollarse sin sufrir daños en las primeras horas y días de vida.
La paridera se suele colocar en la parte frontal del acuario para tener controlado en todo momento qué es lo que ocurre en su interior y para que los otros peces sigan divisando a las crías, lo cual ayuda a que, cuando se liberen, no sean percibidas como elementos totalmente extraños. La zona donde se colocan las parideras no debe recibir demasiada luz directa ni estar sometida a fuertes corrientes de agua o aire.
Es aconsejable sujetar la paridera con las ventosas que trae o pegar el cristal frontal con el del acuario mediante los ganchos incluidos, asegurando una buena fijación y evitando que el habitáculo se desplace con los movimientos del agua o los peces.
Las parideras son además bastante asequibles en precio y hay varios modelos adaptados a casi cualquier tamaño de acuario y tipo de pez. La verdad es que merece la pena tener al menos una siempre disponible para emergencias o para planificar las puestas.
y hay . La verdad es que merece la pena tenerlas.
Parideras como tanque de aislamiento y cuarentena

Además de su uso para la reproducción, las parideras son herramientas muy útiles como tanques de confinamiento o pequeños acuarios de cuarentena. Este uso es muy valorado por los aficionados a la acuariofilia que quieren minimizar riesgos sanitarios en sus acuarios comunitarios.
Al colocar un pez enfermo en la paridera podemos medicar solo a ese ejemplar, sin necesidad de tratar a todos los habitantes del acuario. Esto evita efectos secundarios indeseados en especies más sensibles y ahorra producto. Del mismo modo, podemos controlar mejor la dosis y la duración del tratamiento.
Para peces nuevos, la paridera funciona como zona de aclimatación controlada. Durante este periodo se introduce poco a poco agua del acuario principal en la paridera, de manera que el pez se acostumbra gradualmente a la temperatura, a la dureza, al pH y al resto de parámetros del agua. Así se reduce el impacto del cambio y se observan posibles signos de enfermedad antes de soltarlos.
En acuarios con especies especialmente delicadas o costosas, muchos aficionados usan una pequeña urna de 15 o 20 litros como si fuera una gran paridera o criadero. En estos recipientes se pueden mantener grandes grupos de alevines hasta que alcanzan el tamaño ideal para su traslado al acuario principal, con una filtración y un control de parámetros más completos.
¿Sirven realmente las parideras?

Las parideras son ideales para ayudar a los alevines a crecer sin miedo a ser depredados. Sin embargo, como cualquier herramienta, hay que saber usarlas correctamente para que cumplan su función sin generar problemas adicionales.
Si introducimos varias hembras dentro de una paridera demasiado pequeña, pueden llegar a comerse las crías de las otras o aumentar mucho la agresividad entre ellas. Hay que tener en cuenta que estas parideras son de menor tamaño que el acuario principal, por lo que los peces pueden comenzar a sufrir estrés si permanecen mucho tiempo en ese espacio reducido.
Si además agregamos más hembras o peces al mismo habitáculo, comenzaremos a aumentar la tensión del ambiente y, por lo tanto, el estrés de estos animales. Para evitar este tipo de situaciones no podemos dejar demasiado tiempo a las hembras en el interior; lo ideal es introducirlas cuando observamos signos claros de que van a parir y retirarlas una vez concluido el proceso.
Estas parideras vienen genial para obtener crías y alevines de los peces Guppys y otros vivíparos. Debes pensar también en el tamaño de la hembra para elegir correctamente el tamaño de la paridera. Intenta proporcionarle un volumen razonable para que el estrés que sufra sea el mínimo posible.
Una vez introducidas las crías, los alevines no deben estar aislados demasiado tiempo. Aunque la paridera sea relativamente grande, no es comparable al espacio de un acuario completo. Al estar viviendo en un lugar tan pequeño es frecuente que no crezcan tanto como podrían y que su desarrollo hacia la etapa adulta se vea limitado si se alarga demasiado este periodo.
Como máximo se recomienda mantenerlos dentro alrededor de uno o dos meses, siempre que mantengas el agua en buenas condiciones. A medida que los alevines adquieren tamaño y fuerza, es preferible trasladarlos a un tanque de cría más amplio o ir liberándolos en el acuario principal, siempre que el resto de peces no suponga un peligro.
Inconvenientes principales de las parideras

Al igual que estos recipientes nos pueden ayudar a tener una mejor reproducción de nuestros peces, también presentan algunos inconvenientes importantes que es necesario conocer para usarlos de forma responsable.
El primero es el estrés que ocasiona en las hembras. De estar nadando en un acuario más grande y con más escondites pasan a un espacio pequeño, con paredes transparentes y una morfología distinta. Este cambio brusco de entorno genera estrés, especialmente si la hembra permanece en la paridera muchos días antes del parto.
Es muy aconsejable retirar a la hembra cuando termine el parto para evitar que se coma a sus propias crías y para que pueda recuperarse con tranquilidad en el acuario principal. Otro inconveniente, aparte del estrés, es la mala circulación de agua que puede darse en algunos modelos cerrados. Si no hay suficiente movimiento, los desechos se acumulan y el oxígeno puede disminuir.
En estos casos, lo mejor es no tener mucho tiempo a los peces en el interior y asegurarse de que hay una buena renovación de agua a través de las ranuras o usando un oxigenador de acuarios cercano. De lo contrario, podría producirse un estancamiento del agua y una mala oxigenación que afecte a la salud de los peces.
Sin embargo, algunas especies como los Betta se adaptan mejor a condiciones con menor oxigenación, por lo que las parideras, bien gestionadas, pueden funcionar relativamente bien con ellos. Aun así, conviene ofrecerles la máxima calidad de agua posible, independientemente de su resistencia natural.
Por último, cuando se abusa del uso de parideras para mantener peces durante periodos prolongados, se corre el riesgo de que se frene su crecimiento y de que desarrollen conductas más nerviosas, al no disponer de suficiente espacio para nadar y explorar.
Limpieza y mantenimiento de la paridera

Cuando comenzamos a utilizar las parideras para peces, lo más normal es que, cuando la luz incida sobre ellas, empiecen a aparecer algas verdes y marrones sobre las paredes. Con una esponja suave podemos eliminarlas con facilidad.
No emplees un estropajo de metal ni esponjas abrasivas o rayarás la superficie de la paridera, lo que puede generar microfisuras donde se acumula suciedad y dificulta la visión del interior. Si el modelo es de malla, conviene frotar con suavidad y, si es necesario, dejarla en remojo en agua con un poco de vinagre, enjuagando muy bien después.
El hecho de que no sea un acuario propiamente dicho no te exime de obligaciones como la de renovar el agua y retirar restos de comida o excrementos. En muchos modelos, se puede volcar un poco la paridera dentro del propio acuario para que el agua con los restos salga por las rejillas, manteniendo a los peces en el interior.
De esta forma, no habrá que sacar a la hembra ni a los alevines y podemos renovar parte del agua perfectamente. Si la paridera es externa o flotante, también es recomendable retirar periódicamente los desechos con una pequeña manguera o jeringa, evitando que se acumulen sustancias tóxicas.
Además de la limpieza física, debes vigilar que las ranuras u orificios no se obstruyan con algas o suciedad, ya que esto reduciría el flujo de agua entre el acuario y la paridera. Una buena circulación es clave para mantener el oxígeno disuelto adecuado y una temperatura homogénea.
Con estos consejos podrás usar las parideras para peces correctamente, aprovechando sus ventajas para la cría, el aislamiento y la cuarentena, y reduciendo al mínimo los posibles inconvenientes derivados de un mal uso o un mantenimiento insuficiente.


