Al igual que otros peces limpia fondos como el pez gato o el pez otocinclus que es limpia vidrios, hoy venimos a hablar de otro pez limpia peceras. Se trata del pez diablo. Su nombre científico es Hypostomus plecostomus y pertenece al orden de los Siluriformes. Es conocido también por el nombre de pez chupa algas, limpia cristales, chupapiedras, chupacristales o chupavidrios.
En este artículo nos vamos a centrar en describir a fondo a este pez y dar a conocer todos los cuidados que necesita en cautividad. Es una especie resistente, pero no es la “solución mágica” para limpiar tu acuario y requiere espacio, dieta adecuada y una filtración potente. ¿Quieres saber más sobre el pez diablo? Sigue leyendo
Características principales
Cuando está en la naturaleza, puede llegar a medir hasta 40 centímetros de longitud, pero en cautiverio no suele pasar de los 30 centímetros. Su cuerpo es aplanado en la parte dorso-ventral, mientras que el dorso está arqueado y cubierto por placas óseas (escudos dérmicos). Las zonas de las aletas dorsal y caudal no están cubiertas por dichas placas.
La parte anterior del cuerpo es de forma triangular y acaba en un óvalo donde tiene el pedúnculo caudal. La cabeza, al igual que el eje dorso-ventral, la tiene de forma aplanada. Los ojos están situados lateralmente y suelen presentar iris con una membrana replegable que les ayuda a regular la luz.
Con respecto a su boca, se encuentra en la parte inferior y dispone de pequeños barbillones que le permiten pegarse a los vidrios de las peceras para tomar alimento. También pueden adherirse a rocas y troncos para succionar la comida. Su boca succionadora le sirve además para anclarse y no ser arrastrado cuando la corriente es alta.
La primera aleta dorsal es grande como si fuera la vela de un barco; la segunda es más pequeña. Tiene una aleta caudal amplia con un borde de forma cóncava, lo que le ayuda a moverse muy rápidamente en cortas distancias para huir de posibles depredadores. La aleta anal es pequeña, mientras que las pectorales y ventrales, muy desarrolladas, funcionan como “palas” para apoyarse en el fondo.

Color, cuerpo y comportamiento
Su cuerpo es de color marrón claro con algunas manchas redondas oscuras. En la cabeza también tiene puntos oscuros. Dependiendo de la especie o variedad, hay ejemplares con coloración más uniforme y oscura. En juveniles es frecuente un patrón más contrastado que se atenúa con la edad.
Este pez limpia peceras no tiene escamas, pero protege su cuerpo con placas de cartílagos y espinas (odontodos). Las espinas las emplea para protegerse de los depredadores o incluso luchar con ejemplares de su misma especie. Tiene una longevidad mayor que otras especies de peces, pudiendo vivir hasta 15 años con buenos cuidados.
En cuanto a su comportamiento, es un pez de hábitos nocturnos. Se mantiene escondido durante el día, especialmente si la iluminación es intensa. Por lo general, es tranquilo con peces de otras zonas de nado, pero puede ser territorial con otros peces de fondo y con congéneres, sobre todo en acuarios pequeños o con refugios insuficientes.
Conviene saber que algunos individuos desarrollan la conducta de “chupar” el mucus de peces grandes, lentos o de aletas largas (por ejemplo, peces de agua fría como los Goldfish, con los que no es recomendable convivir por parámetros y por riesgo de acoso). Esta conducta aparece más en acuarios con dieta pobre o espacio limitado.
El pez diablo tiene la capacidad de aguantar mucho tiempo fuera del agua e incluso “caminar” por superficies húmedas, gracias a su robustez y a que es capaz de respirar aire usando un estómago modificado. Se han reportado situaciones de peces diablo que han aguantado hasta 14 horas fuera del agua, aunque no debe probarse en cautividad.
Área de distribución y hábitat
El pez es originario de Centro y Sudamérica. Se le puede encontrar en países como Costa Rica, Uruguay, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador y Guyana. También se pueden encontrar en la Cuenca Amazónica, especialmente en el Río Orinoco. En su rango nativo ocupa ríos y arroyos de corriente media a rápida, además de lagunas de inundación y orillas con taludes arcillosos donde excava galerías.
En cuanto a su hábitat natural, prefiere aguas bien oxigenadas y con sustratos variados (arena, grava y rocas), troncos sumergidos y refugios naturales. No le asustan las fuertes corrientes dado que pueden agarrarse a las rocas con su boca succionadora. También se han registrado ejemplares en aguas más calmadas y turbias, tolerando bajos niveles de oxígeno gracias a su respiración aérea facultativa.
En muchas regiones fuera de su área nativa se ha convertido en una especie invasora por liberaciones irresponsables. Esto causa daños ecológicos: erosión de orillas por sus galerías, depredación de huevos de peces nativos y competencia por recursos. Nunca se debe liberar un pez diablo en ríos, lagos o estanques locales.
Reproducción del pez diablo
Alcanza la madurez sexual cuando alcanza los 30-40 centímetros de longitud. Más o menos tardan un año en alcanzar este tamaño según disponibilidad de alimento y temperatura. Para el desove, estos peces cavan galerías horizontales en paredes con tierra arcillosa y blanda. Es allí donde la hembra deposita los huevos, generalmente en puestas numerosas.
Por esta conducta de reproducción es prácticamente imposible reproducirlos en acuarios domésticos. Una vez que la hembra deposita los huevos, el macho la expulsa de la cavidad y se encarga de la ventilación y defensa del nido. En ocasiones hay agresividad por parte del macho. Este cuidado parental contrasta con otros peces, como por ejemplo el pez cirujano, que no se encarga de cuidar a sus crías.
Existen registros de cría en grandes estanques o instalaciones con taludes de barro, pero no hay un protocolo reproducible en acuarios estándar. Si tu interés es la reproducción de loricáridos, especies como Ancistrus son más adecuadas por su facilidad en cuevas de tubo.
Alimentación
Su alimentación es omnívora con claro sesgo vegetal. Se caracteriza por comer algas que raspa de la superficie de rocas, troncos o cristales, aunque eso no basta para nutrirlo. Además, puede comer restos de comida de otros peces, aunque se estén empezando a descomponer, algo que no debe ser su base por el riesgo de mala calidad del agua.
Es por la noche cuando salen de sus refugios a buscar comida. Se suelen apegar a troncos en el fondo para raspar fibras de madera: la celulosa y lignina ayudan a su tránsito digestivo. Por ello es muy recomendable incluir maderas naturales (mopani, red moor o similares) bien curadas en el acuario.
Plan de dieta recomendado:
- A diario: pastillas de fondo ricas en vegetales (spirulina, algas y fibra), hojas de espinaca y hojas de lechuga escaldadas, rodajas de calabacín o pepino (previamente escaldados y sujetos con un clip de verdura).
- 2-3 veces por semana: guisantes sin piel, calabaza cocida, algas nori.
- Ocasional (1 vez/semana): aporte proteico moderado como larva de mosquito, camarón triturado o pellets proteicos, para evitar carencias, sin abusar.
Consejos clave de alimentación:
- No come “cacas” ni solo algas: necesita dieta variada y de calidad.
- Retira restos de verduras en 12-24 h para no degradar el agua.
- Ofrece la comida con las luces atenuadas o apagadas para ajustarte a su actividad nocturna.
- Mantén siempre troncos a su disposición.
Cuidados necesarios en cautiverio
Para los que quieran tener al pez diablo en su acuario, deberá cumplirse una determinada lista de cuidados. Es bastante compatible con otras especies de peces de acuario. No le presta mucha atención a los otros peces que nadan en la zona media o alta, puesto que se mantiene en el fondo. Si se encuentra algún ejemplar de su misma especie, puede volverse agresivo. Necesita espacio para nadar y desplazarse con comodidad.
Requisitos del acuario:
- Volumen: necesita un tanque que pueda albergar entre 200 y 300 litros como mínimo. Para adultos grandes, cuanto más, mejor. En acuarios menores aumentan la agresividad y los problemas de calidad del agua.
- Filtración: muy potente y con buena circulación. Son peces que generan muchos desechos; usa filtros externos sobredimensionados y apoyo con prefiltros o esponjas. Apunta a 7-10 veces el volumen del acuario por hora.
- Oxigenación y corriente: añade difusor o skimmer de superficie si es necesario. Les favorece un flujo moderado.
- Sustrato: grava redondeada o arena para evitar roces; evita cantos afilados.
- Decoración: troncos naturales, piedras firmes y muchos refugios (cuevas, tubos de cerámica). Deja zonas libres para desplazarse.
- Iluminación: moderada; agradecen zonas de sombra generadas por troncos o plantas flotantes.
Parámetros del agua:
- Temperatura: debe estar entre 22 y 30 ºC. Un rango cómodo y estable para la mayoría de ejemplares es 24-28 ºC.
- pH: de ligeramente ácido a alcalino suave, en torno a 6,8-7,8. El original indica alcalino levemente duro; funciona bien en dureza media.
- Dureza: media; evita extremos. La estabilidad es más importante que la cifra exacta.
- Mantenimiento: cambios semanales del 30-50%, sifonado del fondo y limpieza regular de prefiltros.
Compatibilidad:
- Mejor solo o con un único individuo en acuarios medianos. La convivencia con otros loricáridos grandes suele ser conflictiva si no hay mucho espacio y refugios.
- Buenos compañeros: carácidos medianos y ágiles, cíclidos pacíficos de tamaño moderado, evitando peces de aletas largas o muy lentos.
- Evita Goldfish y especies de agua fría por incompatibilidad térmica y riesgo de acoso.
- Con invertebrados: puede depredar caracoles y crías; con gambas pequeñas no es recomendable.
Recordatorio importante: no es un pez para principiantes si no se dispone de volumen y filtración adecuados. Aunque ayuda con algas y restos, no sustituye el mantenimiento regular del acuario.
Errores comunes y alternativas para acuarios pequeños
Errores frecuentes que conviene evitar:
- Pensar que “se alimenta solo de algas y desechos”. Necesita dieta completa.
- Mantenerlo en acuarios pequeños o sobrepoblados.
- Falta de troncos y refugios.
- Convivir con peces lentos o de aletas largas que acosan por la noche.
- Descuidar la filtración y los cambios de agua pese a su elevada producción de residuos.
Si buscas especies “ayudantes” para acuarios pequeños o comunitarios, valora estas alternativas más manejables: Ancistrus (pleco enano), Otocinclus, Corydoras, caracoles manzana y Planorbis. Cada una aporta beneficios diferentes y no crecen tanto como Hypostomus.
Salud, señales de estrés y buenas prácticas
Para mantener a tu pez diablo en óptimas condiciones, observa estas pautas:
- Señales de estrés: respiración acelerada, pérdida de color, esconderse excesivamente, dejar de comer, nadar erráticamente.
- Prevención: estabilidad en parámetros, dieta rica en fibra vegetal, refugios suficientes y baja agresividad en el fondo.
- Cuidados del cuerpo: revisa roces en placas y erosión de aletas; evita decoraciones cortantes.
- Cuarentena: para nuevos peces y para el propio pleco si proviene de sistemas con enfermedades.
Responsabilidad ambiental
El pez diablo ha sido introducido en varios países donde se considera invasor. Nunca lo liberes en la naturaleza. Si ya no puedes mantenerlo, busca adopción con otro acuarista o una tienda responsable. Recuerda: liberar animales domésticos en ecosistemas nativos provoca daños severos a la fauna local.
Al igual que el pez payaso, come algas y restos de comida ocultas en el sustrato. Necesita alimento de peces de fondo y algunas verduras para desarrollarse correctamente. Mantén una programación de alimentación nocturna y una rutina de limpieza constante para que el acuario permanezca estable.
Con esta información podrás cuidar bien del pez diablo en tu pecera. A cambio podrás tener el fondo de la pecera limpio. Aun así, recuerda que el éxito con esta especie depende de espacio suficiente, filtración potente, dieta vegetal variada, abundancia de refugios y troncos, y una convivencia planificada. Si cumples estos puntos, disfrutarás de un pez longevo, resistente y muy interesante de observar durante años.


