En el artículo de hoy vamos a conocer en profundidad a una especie marina llamada pez gallo. Se trata de uno de los peces que posee gran fuerza en su lucha y resulta bastante atractivo como reto para la pesca deportiva. Al tener tanta fuerza, es bastante complicado de pescar si no eres habilidoso o habilidosa con la caña. Por ello, como una forma de ponerse a prueba, este pez es bastante pescado. El nombre “pez gallo” se aplica a distintas especies según el país y el contexto.
Además, de su excelente fuerza y su atracción como pez para la pesca, podrás conocer en este artículo todo sobre su biología, características y comportamiento, así como diferencias regionales, técnicas de pesca y datos para su consumo responsable. ¿Quieres aprender más sobre el pez gallo? Solo tienes que seguir leyendo.
Características principales
Al igual que ocurre con el pez remo, el pez gallo que protagoniza la pesca deportiva en playas del Pacífico oriental (conocido como roosterfish) tiene un cuerpo alargado y musculoso que lo hace perfecto para el desafío con señuelos de superficie. En ejemplares grandes, puede medir alrededor de 1,5 metros y sobrepasar los 45–50 kg, con una cresta dorsal muy visible formada por radios prolongados que le da su nombre popular.
En el ámbito culinario del Atlántico nororiental y Mediterráneo, se llama “gallo” a varias especies de peces planos de la familia Scophthalmidae, principalmente Lepidorhombus boscii (gallo de arena) y Lepidorhombus whiffiagonis (gallo del norte). Estos gallos poseen un cuerpo fino, traslúcido y aplanado, con ambos ojos situados en el mismo lado de la cabeza (habitualmente el izquierdo), una adaptación típica de los peces planos.
En el Cono Sur de Sudamérica, “pez gallo” también designa al Callorhinchus callorynchus, un pez cartilaginoso emparentado con las quimeras, de cuerpo fusiforme, cola delgada y color plateado con manchas, que presenta en el hocico una probóscide o trompa muy característica. Los machos desarrollan claspers (modificaciones de las aletas pélvicas), un tenáculo frontal y agarraderas prepélvicas cubiertas de escamas espinosas, estructuras que sirven para retener a la hembra durante el apareamiento.
De forma general, podemos resumir así algunos rasgos diagnósticos relevantes por tipo:
- Pez gallo del Pacífico (roosterfish) (Nematistius pectoralis): cuerpo robusto, cresta dorsal en forma de “vela”, lomo gris azulado con tonos plateados y bandas oscuras laterales. Boca oblicua con dientes pequeños; depredador de gran resistencia al arrastre del señuelo.
- Gallos planos atlántico–mediterráneos (Lepidorhombus spp., familia Scophthalmidae): cuerpo aplanado, finísimo y semitransparente, ojos en el lado izquierdo, línea lateral sinuosa bien visible, manchas discretas en el dorso; excelentes para consumo por su carne blanca.
- Pez gallo patagónico (Callorhinchus callorynchus): pez cartilaginoso con trompa; piel sin escamas en gran parte del cuerpo salvo regiones con escamas placoideas espinosas; tenáculo frontal y agarraderas prepélvicas en machos; color plateado con grandes manchas oscuras.
En todos los casos, la coloración suele integrar tonos gris azulado y plateado. En el roosterfish, las bandas del dorso hacia el pedúnculo caudal y su “vela” dorsal lo hacen inconfundible; en los gallos planos, la piel muestra iridiscencias verdiazules en el dorso y vientre blanquecino; y en Callorhinchus destacan las manchas contrastadas y la trompa.

Área de distribución y hábitat

Esta especie comparte hábitat con el pez limón cuando hablamos del roosterfish del Pacífico oriental. Por lo general se le puede ver cerca de la costa, alrededor de playas abiertas, estuarios, desembocaduras y bajos rocosos, donde caza en rompientes y veriles. Siempre busca establecerse cerca de arrecifes para aprovechar refugios y corrientes de caza.
En algunas ocasiones se le ha podido encontrar establecido en extremos de playas, estuarios e incluso lagunas costeras. Cuando aún son juveniles, pueden vivir en aguas muy someras. La época del año donde se frecuenta más tanto su avistamiento como su pesca suele coincidir con meses de aguas templadas y mar estable, cuando las presas costeras se agregan.
En contraposición, los gallos planos del Atlántico–Mediterráneo (Lepidorhombus spp.) habitan desde aguas poco profundas hasta más de 400 m, e incluso pueden aparecer a 800 m en fondos arenosos y fangosos de la plataforma y el talud superior. Son peces bentónicos que permanecen semienterrados en arena, acechando a sus presas.
El pez gallo patagónico (Callorhinchus callorynchus) se encuentra en la plataforma continental de Sudamérica austral, principalmente desde el sur de Brasil hasta Chile, con registros frecuentes a profundidades menores de 200 m y hasta 480 m. En primavera–verano, las zonas costeras funcionan como áreas de nacimiento y cría, con alta presencia de neonatos y juveniles, mientras los adultos se desplazan a aguas más profundas al final del verano.
Alimentación y reproducción del pez gallo

El pez gallo del Pacífico oriental posee gran velocidad y maniobrabilidad para perseguir presas en rompientes. Gracias a su habilidad de caza, puede alimentarse de una amplia variedad de peces de diferentes tamaños, además de cefalópodos y crustáceos. En periodos de escasez puede intensificar el oportunismo trófico sobre cardúmenes de sardinas o boquerones, a los que acosa de forma persistente hasta atraparlos.
Los gallos planos (Lepidorhombus spp.) son depredadores bentónicos que consumen crustáceos, cefalópodos y peces pequeños. Presentan una dentición adaptada a triturar presas de concha delgada, con diferencias según talla y sexo a medida que cambian sus hábitos tróficos.
El pez gallo patagónico (Callorhinchus callorynchus) es bentófago por excelencia y se alimenta de bivalvos (como vieiras), gasterópodos, poliquetos, crustáceos, erizos de mar y peces. Sus placas dentarias potentes permiten triturar con eficiencia.
Sobre reproducción, conviene distinguir:
- Roosterfish (Pacífico): como la mayoría de peces óseos marinos costeros, la fecundación es externa. La puesta se realizaría en aguas someras cercanas a la costa, y las larvas/alevines permancen próximos a superficie hasta ganar talla y desplazarse a sectores algo más profundos. Los juveniles aprovechan bahías y estuarios como áreas de cría.
- Gallos planos (Atlántico–Mediterráneo): ovíparos con fecundación externa. Realizan puestas en fondos arenosos en distintos periodos anuales según la zona. Los juveniles ocupan aguas costeras y van ganando profundidad con el crecimiento.
- Callorhinchus callorynchus: ovíparo con fecundación interna. La hembra libera dos ovicápsulas simultáneas, de hasta 27 cm, de color amarillo verdoso que se oscurece hasta negro. Las cápsulas muestran una parte central lisa y un borde filamentoso, y pueden llegar a la línea de costa tras temporales. En regiones patagónicas se han descrito dos picos de puesta costera a lo largo del año, con alta proporción de hembras con espermatóforos en pleno verano. Presenta dimorfismo sexual marcado: las hembras alcanzan tallas y pesos mayores que los machos.
En cuanto a crecimiento y longevidad, registros en el Mar Argentino citan hembras de Callorhinchus con hasta 17 años y machos con 10 años. La madurez sexual se alcanza más tarde en hembras que en machos, con tallas de madurez alrededor de 42 cm y 38 cm respectivamente, y tallas máximas aproximadas de 70 cm y 61 cm. Esta especie presenta ciclos reproductivos plurianuales.

Pesca deportiva del pez gallo

Estos peces tienen un gran éxito en el mundo de la pesca deportiva. Lo que más buscan los pescadores es ese reto técnico que pone a prueba su habilidad. En el caso del roosterfish, la temporada más productiva suele coincidir con los periodos cálidos y estables fuera del pico reproductivo local.
Para el roosterfish en costa del Pacífico oriental, la pesca con señuelos de superficie es icónica:
- Señuelos: poppers y stickbaits de buen tamaño, alternados con cebo vivo cuando se buscan ejemplares grandes.
- Claves de lance: lanzar lejos ofrece tiempo para “encender” al pez con la animación; verás la cresta dorsal romper la superficie tras el señuelo antes del ataque.
- La pelea: sostenida y estratégica; alterna largas carreras con falsas rendiciones antes de otra embestida. Es crucial un freno progresivo y constancia.
Para la pesca costera recreativa del pez gallo patagónico, muchos aficionados emplean equipos de surfcasting adaptados a la deriva controlada del aparejo sobre el fondo:
- Cañas entre 3,5 y 4,2 m capaces de lanzar plomos de hasta 250 g; reels frontales o rotativos con más de 200 m de nylon 0,28–0,35 mm y chicote cónico de 10 m.
- Anzuelos medianos/pequeños (p. ej., 1/0–3/0) en brazoladas de al menos 50 cm, atadas con nylon resistente (≈0,70). La boca del pez no es grande en proporción al cuerpo; anzuelos pequeños mejoran la clavada.
- Montajes: de uno a tres anzuelos; a más anzuelos, menor distancia de lance. Alternar pesca anclada con deriva controlada (dejando trabajar al plomo según la corriente) para cubrir terreno y dar tiempo a que el pez tome la carnada.
- Carnadas: langostino, magrú, anchoa, pejerrey o calamarete, solas o combinadas; encarnar generoso y fijar con hilo elástico dejando la punta del anzuelo expuesta.
- Lectura de la marea: la corriente “transporta” el olor de la carnada; con pleamar o bajamar plena (deriva nula) la actividad suele caer. Compensa soltando línea y ajustando el peso y tipo de plomo.
La pesca comercial para vender su carne en el caso de los gallos planos se hace mediante arrastre entre los 100 y 500 metros de profundidad, y también palangre. La comercialización aumentó al hacerse famoso por su pesca deportiva y gastronomía. Los ejemplares con menos tamaño que se han pescado están en 25 cm, si bien en algunos países se prohíbe capturar gallos menores de 20 cm. Es importante que las zonas donde hay mayor auge por su pesca estén preparadas para reducir el impacto ambiental.
Las zonas que corresponden al Atlántico norte son aquellas en las que se ha podido capturar ejemplares enormes de gallos planos con longitudes superiores al metro, mientras que en el Mediterráneo los tamaños medios son menores. Las áreas con más capturas comerciales incluyen el Golfo de Cádiz, el Cantábrico y el Noroeste peninsular. El problema del arrastre es la captura de especies no objetivo y el daño a los fondos y a praderas y algas.
Propiedades nutricionales y consumo responsable
El “gallo” comercial de pescaderías europeas (principalmente Lepidorhombus spp.) es un pescado blanco magro con muy pocas espinas y textura fina. Por cada 100 g ofrece aproximadamente 80 kcal, con 15,8 g de proteína, 1,9 g de grasa (de las cuales 0,3 g saturadas), hidratos y fibra por debajo de 0,5 g, y un perfil interesante de vitaminas B (B3, B6, B9, B12) y minerales como fósforo, potasio, selenio, magnesio, yodo e hierro. Es una opción bien valorada en sistemas de etiquetado nutricional por su equilibrio y bajo aporte graso.
En cocina admite técnicas sencillas y saludables:
- Al horno en papillote con verduras y mantequilla estilo meunière: potencia su sabor suave y mantiene la jugosidad.
- Frito a la andaluza con rebozado ligero en harina: crujiente por fuera y jugoso por dentro; ideal con ensalada o patatas.
Para un consumo responsable, infórmate del arte de pesca, talla mínima local y origen; prioriza capturas con bajo impacto y respeta vedas o periodos de reproducción. En el caso de Callorhinchus callorynchus, diversas evaluaciones regionales lo listan como Vulnerable, por lo que la gestión de su extracción recreativa y comercial debe ser especialmente cuidadosa.
Guía rápida de identificación por regiones
Para evitar confusiones al hablar de “pez gallo”, utiliza estas claves:
- Pacífico oriental (México a Perú/Galápagos): “pez gallo” es el roosterfish (Nematistius pectoralis), cresta dorsal alta, franjas laterales, pesca con poppers y stickbaits en playas y bajos.
- Atlántico NE y Mediterráneo: “gallo” son peces planos, principalmente Lepidorhombus boscii y L. whiffiagonis, de carne blanca, hábitat bentónico en fondos arenosos de plataforma y talud.
- Cono Sur (Atlántico SW): “pez gallo” se refiere a Callorhinchus callorynchus, pez cartilaginoso con trompa, tenáculo y agarraderas; ovíparo con ovicápsulas.
Con esta clarificación, podrás interpretar correctamente datos de talla, hábitat, reproducción y artes de pesca según el contexto geográfico, y así planificar mejor tus salidas o tus compras en pescadería.
Gracias a los movimientos tan hábiles que puede hacer, el pez gallo del Pacífico es capaz de vérselo en lugares como desembocaduras de ríos, veriles rocosos y zonas con fuerte oleaje. Y, como ocurre con la mayoría de demersales en Atlántico y Patagonia, los gallos planos y Callorhinchus prefieren fondos arenosos, desplazándose según estación entre áreas de cría costeras y aguas más profundas.
Más allá de estas diferencias, todos los “gallos” comparten un rasgo inspirador: son especies que recompensan la atención al detalle del pescador o la cocinera, y que invitan a pescar y consumir con conocimiento y respeto por el mar.
