Pez hacha: guía completa de cuidados, alimentación, compatibilidad y reproducción

  • Mantén un cardumen de 8+ en un acuario largo (ideal 100 L) con tapa hermética y vegetación flotante.
  • Agua blanda y ligeramente ácida (pH 6,5-7,2; 23-27 ºC), con cambios regulares y poca corriente.
  • Alimentación de superficie: insectos y microcrustáceos vivos/congelados; acepta secos flotantes de calidad.
  • Compatibles con peces pacíficos de otros estratos; evitar depredadores y crustáceos grandes.

Pez hacha

Hay algunos peces que se parecen a otros animales como es el caso del pez cocodrilo o el pez gallo, pero también hay otros peces que se asemejan a ciertos objetos como el pez sierra y el protagonista de este artículo: el pez hacha. Posee un vientre ampliado de tal forma que crea un hacha. Son muchas las personas que lo han adquirido para sus acuarios y se está poniendo de moda.

En este artículo te enseñaremos todo sobre el pez hacha.

Características principales

Características del pez hacha

Los peces hacha de agua dulce pertenecen a la familia Gasteropelecidae. Se trata de peces provenientes de América del Sur y Central. Para la gente aficionada a los peces, esta especie es perfecta entre los mejores peces de agua dulce para acuario. Posee un cuerpo profundo que tiene forma de hacha. Por lo general es un pez pequeño que tendrá una longitud de unos 6,5 cm como máximo y suele vivir entre 3 y 6 años según el cuidado que reciba y la calidad del agua.

Son peces bastante activos si se encuentran en un cardumen de mínimo 8 o más peces. Viven y se sienten seguros en grupo, por lo que mantenerlos en solitario favorece el estrés y los vuelve más susceptibles a enfermedades. Son de color blanco con un aspecto plateado y, en variedades como la Carnegiella strigata (pez hacha de mármol), muestran patrones verdosos, amarillentos, rosados y plateados con líneas oscuras que dibujan el cuerpo. Poseen una línea horizontal de color negra que atraviesa todo el cuerpo en muchas variedades. La boca la tienen situada en la parte superior de la cabeza, por lo que tienen la capacidad de alimentarse en la superficie.

Es una especie que se suele confundir numerosas veces con otros peces hacha de otras variedades. El pez hacha común es algo difícil de cuidar, pero se convierte en todo un reto para los más experimentados. Además del conocido Carnegiella strigata, en acuariofilia es frecuente ver Gasteropelecus sternicla (pez hacha plata), que se diferencia por presentar aleta adiposa (ausente en Carnegiella) y un aspecto más plateado. No debe confundirse con los llamados “peces hacha” marinos de la familia Sternoptychidae (de aguas profundas), que son especies completamente distintas y no aptas para acuarios domésticos de agua dulce.

Su hábitat natural se encuentra en América del Sur en Brasil y en las zonas donde se encuentran los afluentes más meridionales del Amazonas, además de cuencas en Venezuela y Paraguay. Suelen habitar las zonas con aguas lentas y orillas con mucha vegetación, como ríos y arroyos tranquilos. La vegetación abundante es su preferida dado que puede esconderse entre ella y sentirse protegido. Suele pasar la mayor parte de su tiempo cerca de la superficie. Solamente se alejará cuando se sienta amenazado o para alimentarse activamente. Se les puede ver algunas veces saliendo del agua para poder cazar insectos voladores, impulsándose con sus grandes aletas pectorales como si fueran alas.

todo sobre el pez hacha

Alimentación

Pez hacha en hábitat natural

Son animales carnívoros de superficie. Su boca está situada en la parte superior de su cuerpo y sirve para poder alimentarse en la superficie. No suelen comer alimento que haya caído al fondo, ya que no lo detectan bien y muestran poco interés. Se alimentan de presas que caen a la película superficial del agua, como insectos, larvas y crustáceos diminutos.

El alimento que persigue es aquel que se encuentra por encima de ellos; no desciende a los estratos bajos del acuario para capturar presas. En medio silvestre, captura moscas de la fruta, larvas de mosquito y casi cualquier comida que esté en la superficie del agua. En acuario, acepta alimento vivo y congelado de pequeño tamaño que flote: moscas de la fruta, larvas de mosquito, daphnia, artemia y microgusanos. Con el tiempo, puede aceptar gránulos flotantes de calidad y escamas, pero conviene combinarlos con presas vivas o liofilizadas para estimular su instinto.

Si queremos tenerlo en acuario, hay que tener en cuenta que sólo comerá la comida que esté superior a él y que no sobrevivirán sólo con alimento en escamas si éste se hunde rápidamente. La clave es ofrecer partículas pequeñas que permanezcan en superficie el tiempo suficiente. Un truco útil es cortar la filtración durante unos minutos en el momento de la toma para evitar que la corriente hunda el alimento.

Hay que suministrarle una dieta equilibrada basada en variedad: alterna alimento vivo, congelado y seco de buena calidad. Por ejemplo, las larvas de mosquito y las moscas de la fruta, así como algunos gusanos de sangre o camarones de salmuera vivos, aportan proteínas saludables. No es necesario alimentarlo con ello a diario: 2-4 tomas pequeñas al día evitan atracones y mejoran su actividad. También puedes incluir de forma ocasional microverdes liofilizados o alimentos con base vegetal fina, ya que algunas poblaciones complementan su dieta con materia vegetal en la naturaleza.

Comportamiento del pez hacha

Comportamiento del pez hacha

Si vamos a tenerlo en acuarios comunitarios con otras especies de peces, hay que tener en cuenta que será un pez relativamente tímido y nervioso. Este es el motivo que hace que haya que colocarlos con otros peces tranquilos y de comportamiento pacífico. Alguna variedad de pez que sea más agresivo no es nada recomendable. En el caso de mantenerlos con especies más activas, deberemos poner un cardumen de al menos 8 o más peces hacha para que se sientan seguros y reduzcan el estrés.

Si lo colocamos en cardumen se adaptarán más rápidamente a la vida en cautividad. Además, como hemos mencionado antes, se convertirán en peces más activos, teniendo una vida más larga en consecuencia. Los mejores peces para acompañarlos son los tetras pequeños, corydoras y loricáridos de talla reducida. Evita crustáceos grandes y peces de mayor tamaño que puedan verlos como presas. Un consejo útil es introducir las especies pequeñas primero y, tras unos días, añadir las más grandes para minimizar el estrés y las interacciones negativas.

Es un pez de actividad crepuscular-nocturna al que le gusta saltar fuera del agua. Hay veces en las que se le puede ver inmóvil bajo la superficie del acuario. Esto es una adaptación que proviene de su hábitat natural, donde se coloca ahí para poder saltar y «volar» a través del aire para cazar algunos insectos voladores o escapar de depredadores. Puede planear más de un metro impulsándose con las potentes aletas pectorales, por lo que la tapa bien ajustada no es opcional: es imprescindible.

Otro aspecto de convivencia: aunque a veces ciertos cardúmenes pueden «fusionarse», es desaconsejable mezclar varias especies gregarias de superficie que compitan por el mismo espacio si el volumen del acuario no es suficiente. Esto reduce conflictos y permite que cada grupo mantenga una jerarquía estable sin agobios.

Cuidados necesarios

Cuidados del pez hacha

Se están convirtiendo en una especie realmente famosa en el mundo de los acuarios dado que sus cuidados son relativamente fáciles. Son animales que, una vez se aclimatan, siempre se mantendrán saludables. Hay que mantener el agua limpia y el sistema del acuario debe ser cerrado con tapa hermética para prevenir saltos. Independientemente del tamaño que tenga el acuario, se debe mantener y limpiar a menudo. Lo más normal es que la materia orgánica presente en el acuario se descomponga y comience a contaminar el ambiente.

A este tipo de situaciones sí es algo más sensible. También hay que tener en cuenta la dureza del agua. El agua debe ser cambiada con regularidad para que se mantengan buenas condiciones. Al menos entre un 25 y 50% del agua del acuario debe ser reemplazada cada dos semanas, ajustando la frecuencia semanalmente si la carga biológica es alta. Así, el proceso de aclimatación y la salud a largo plazo son más positivos, manteniendo nitratos bajos, a los que son sensibles.

Son peces bastante resistentes a las enfermedades siempre y cuando el acuario tenga volumen suficiente. Para un grupo estable de 8-10 individuos se recomienda un mínimo realista de 100 litros y longitud de al menos 80 cm para que dispongan de superficie de nado. En montajes reducidos, un grupo pequeño en 60 litros puede salir adelante con buen mantenimiento, aunque no es lo ideal. Decora el acuario con plantas flotantes y numerosas plantas de acuario formando refugios, y valora un sustrato oscuro para que se sientan más seguros.

Es recomendable que el tanque esté herméticamente cerrado para que el pez no se caiga fuera si salta por instinto. Las condiciones del agua deben ser blandas y ligeramente ácidas para que puedan prosperar. Se aconseja una filtración de turba si tu agua es dura, y una corriente suave sin turbulencias que no arrastre el alimento de superficie. En cuanto al sustrato y la iluminación, pueden ser de normal a moderada, con zonas de sombra creadas por plantas flotantes o ramas. La temperatura ideal se mueve entre 23 y 27 ºC, con un pH preferente de 6,5-7,2 (toleran 6-7,5) y dureza general baja a media.

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Compatibilidad y compañeros de acuario

Especie pacífica y de superficie, ideal para acuarios comunitarios con compañeros tranquilos como el pez neón. Funcionan especialmente bien con tetras pequeños, cíclidos enanos pacíficos, loricáridos pequeños y corydoras, que ocupan otros estratos del acuario. Evita crustáceos medianos/grandes y peces de talla o carácter dominante que puedan depredar o intimidar.

Por su tendencia a la timidez, conviene que el acuario tenga vegetación abundante y refugios. Mantener el grupo es condición sine qua non para su bienestar: los individuos solitarios se estresan con rapidez y son más propensos a enfermar. Recuerda no mezclar varias especies gregarias que vivan en la misma zona del acuario si el volumen no lo permite.

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Reproducción en acuario

Aunque no siempre es sencilla, la reproducción del pez hacha es posible en condiciones adecuadas. En la naturaleza se sincroniza con el inicio de la temporada de lluvias, por lo que en acuario ayuda simular aguas más blandas y ligeramente más frescas, con filtración a través de turba y plantas flotantes densas que ofrezcan protección. Mantener al menos 6-8 ejemplares maduros incrementa las posibilidades.

Cuando llega a la madurez, el macho corteja agitando sus aletas pectorales frente a la hembra. Esta va depositando los huevos dispersos cerca de la superficie mientras el macho los fecunda. Si la reproducción se produce en un acuario comunitario, es conveniente separar a los progenitores tras la puesta para evitar que devoren huevos o alevines. Otra opción es usar un acuario específico de cría con malla o plantas densas para que los huevos caigan fuera de su alcance.

La incubación suele durar alrededor de 30-36 horas, dependiendo de la temperatura. A partir del cuarto o quinto día los alevines nadan libremente y deben alimentarse con infusorios durante las primeras jornadas, pasando luego a nauplios de artemia y microalimento en polvo de alta calidad. Mantén el agua muy estable, poco movimiento en superficie y cambios de agua pequeños y frecuentes.

Enfermedades y precauciones

El pez hacha es resistente si se le ofrece un entorno estable, pero es susceptible al punto blanco (Ich) y a infecciones oportunistas cuando sufre estrés por transporte o mala calidad del agua. Para prevenir problemas, es clave hacer cuarentena a los recién llegados, mantener parámetros dentro de rango y proporcionar una dieta variada y nutritiva.

Ante cualquier tratamiento, recuerda su preferencia por aguas blandas y el hecho de que respiran cerca de la superficie; evita medicaciones que afecten mucho a la tensión superficial o reduzcan el oxígeno disponible. Observa signos de estrés (boqueo, pérdida de color, persecuciones) y corrige la causa: más cobertura con plantas, ajustar el caudal del filtro o incrementar el número de individuos del cardumen.

Espero que estos consejos os ayuden a disfrutar del pez hacha.

El pez hacha, con su cuerpo inconfundible en forma de hacha y sus acrobacias en superficie, es un gran candidato para acuarios bien plantados y con tapa segura. Con un cardumen numeroso, una alimentación de superficie variada y un acuario de agua blanda y calmada, podrás contemplar su comportamiento natural y, con algo de experiencia, incluso intentar su reproducción en acuarios específicos.

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