Pez remo o “Pez del Juicio Final”: qué hay detrás del último gran avistamiento viral

  • El avistamiento de dos peces remo en la costa de Fukui (Japón) reavivó el mito de que anuncian terremotos y tsunamis.
  • Se trata de animales de aguas profundas, que suelen vivir entre 200 y 1.000 metros bajo la superficie marina.
  • La ciencia no ha encontrado pruebas de que su aparición en la superficie esté ligada a la actividad sísmica.
  • Los expertos apuntan a enfermedades, desorientación o cambios en las corrientes como causas más probables de estos episodios.

pez remo en el mar

La aparición de dos enormes peces remo nadando muy cerca de la costa de Fukui, en Japón, ha vuelto a situar a esta misteriosa especie en el foco mediático y en las conversaciones de redes sociales de medio mundo. Los vídeos, grabados junto a un puerto y compartidos por cuentas como @mysteryWN en X, muestran a los animales moviéndose lentamente cerca de la superficie, algo muy poco habitual para ellos y que muchos han interpretado como una señal inquietante.

La reacción online no se ha hecho esperar porque el pez remo es conocido popularmente como el “Pez del Juicio Final”, un sobrenombre que procede de viejas creencias que lo vinculan con terremotos, tsunamis y grandes catástrofes naturales. Mientras miles de usuarios comentaban si el avistamiento podía ser un presagio de un nuevo desastre, especialistas insistían en que, por ahora, no existe respaldo científico para esa conexión entre la especie y la actividad sísmica.

Un avistamiento viral que reaviva un viejo temor

Pez remo
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En las imágenes difundidas desde Fukui se aprecia a los dos peces remo muy próximos a la orilla, en lo que muchos describen como sus últimos momentos de vida. Para un animal que normalmente habita en aguas profundas, a cientos de metros bajo la superficie, verse tan cerca del litoral es señal de que algo no va bien: suelen estar enfermos, heridos, desorientados o arrastrados por corrientes anómalas.

Buena parte del revuelo se debe a que este tipo de episodios recuerda a otros casos que han quedado grabados en la memoria colectiva. En Japón, antes del terremoto y tsunami de 2011, se reportaron varios hallazgos de peces remo cerca de la costa, lo que alimentó aún más la idea de que son una especie de advertencia natural. Cada nuevo vídeo que aparece en redes actúa como combustible para estas historias, mezclando folclore, miedo y fascinación.

Las publicaciones virales también han dado pie a cierta confusión temporal: algunos clips que se comparten actualmente en plataformas digitales no corresponden a hechos recientes, sino a grabaciones de hace años reutilizadas como si fueran de ahora. Este detalle, confirmado por distintas verificaciones, no impide que el mito se siga expandiendo con cada nuevo repost.

En cualquier caso, el episodio de Fukui vuelve a mostrar cómo un fenómeno natural relativamente raro, como es ver un pez remo vivo en la superficie, puede desencadenar oleadas de especulación a escala global en cuestión de horas.

Por qué el pez remo casi nunca se ve en la superficie

El pez remo es una especie de gran tamaño y cuerpo extremadamente alargado, considerada una de las más largas del océano. Su aspecto resulta tan llamativo como inquietante, con un comportamiento peculiar: se desplaza con frecuencia en posición casi vertical, algo que no es habitual en otros peces pelágicos y que contribuye a su aura de rareza.

Su hábitat natural se encuentra en aguas profundas, aproximadamente entre los 200 y los 1.000 metros bajo la superficie marina. En esas zonas de penumbra apenas llega la luz del sol y las condiciones de presión y temperatura son muy diferentes a las que se dan cerca de la costa. Esto hace que, en circunstancias normales, resulte prácticamente imposible verlos desde tierra o durante un baño recreativo.

Cuando un pez remo aparece en la superficie o en la orilla, los expertos consideran que se trata de un comportamiento anómalo. Las hipótesis más aceptadas apuntan a que el animal puede estar moribundo, enfermo, lesionado o sometido a fuertes cambios en el entorno, como alteraciones en las corrientes oceánicas o episodios asociados a fenómenos como El Niño. En estos casos, el pez pierde capacidad para mantenerse en profundidad y acaba saliendo a zonas donde apenas puede sobrevivir.

Al tratarse de una especie de las profundidades, de la que se obtienen pocos ejemplares vivos para estudio, los biólogos marinos reconocen que aún se sabe relativamente poco sobre sus patrones de movimiento, su reproducción o su ciclo vital completo. Esta falta de información alimenta todavía más el halo de misterio que le rodea.

Del folclore japonés a los titulares internacionales

En Japón, el pez remo está estrechamente ligado al folclore y las creencias populares. En algunas tradiciones se le ha descrito como un mensajero del palacio del dios del mar, asociado a señales que preceden a grandes cambios en el océano. De ahí procede parte de su fama como anunciador de desastres, que con el tiempo se ha ampliado hasta bautizarlo como “pez del fin del mundo” o “Pez del Juicio Final”.

La relación más repetida es la que lo vincula con terremotos y tsunamis. El recuerdo del año 2011, cuando Japón sufrió un devastador seísmo seguido de un enorme tsunami, sigue muy presente: en los meses previos se documentaron varios avistamientos de peces remo en diferentes zonas del país, algo que después muchos interpretaron como una especie de aviso previo de la tragedia.

Sin embargo, esta lectura se apoya en una asociación a posteriori: se observa que dos hechos han ocurrido en un periodo relativamente próximo y se establece un vínculo causal, aunque la realidad sea más compleja. Japón se encuentra en una de las regiones sísmicas más activas del planeta y registra miles de temblores al año, lo que aumenta las probabilidades de que coincidan episodios de fauna inusual con movimientos de la corteza terrestre.

Con la expansión de las redes sociales, estos relatos han traspasado fronteras. Cada nuevo vídeo de un pez remo en superficie se comparte ahora a gran velocidad en todo el mundo, generando titulares llamativos y reactivando miedos en países lejanos, también en Europa, a pesar de que muchas veces el contexto local de actividad sísmica es completamente diferente.

¿De verdad anuncian terremotos o tsunamis?

La pregunta que más se repite cuando aparece un pez remo en la costa es evidente: ¿puede este animal anticipar un terremoto? Por el momento, la respuesta de la comunidad científica es clara: no hay pruebas sólidas que respalden esa idea. Estudios recientes han tratado de comprobar si existe una relación estadística entre avistamientos de fauna marina y actividad sísmica, pero los resultados no confirman un patrón fiable.

Un análisis publicado en 2018 en la revista especializada Fish and Fisheries revisó casos de supuestos “presagios” marinos, incluyendo episodios con peces remo, y no encontró evidencia que demostrase una conexión directa y consistente con los terremotos. Las conclusiones señalan que muchos de estos relatos se construyen a partir de una memoria selectiva: se recuerdan los casos que coinciden con un seísmo, pero se olvidan todos aquellos en los que no pasó nada después.

Aun así, algunos investigadores admiten que ciertos animales marinos podrían ser sensibles a variaciones físicas o químicas en el océano, como cambios de presión, campos electromagnéticos o alteraciones en la composición del agua. No obstante, de ahí a utilizarlos como un sistema de alerta temprana hay un salto enorme: la ciencia no dispone de datos suficientes para vincular de forma rigurosa estos comportamientos con la dinámica de las placas tectónicas.

Por tanto, el consenso actual es que la presencia de peces remo en superficie responde, con mucha más probabilidad, a factores biológicos o ambientales inmediatos que a procesos geológicos profundos. Las creencias que los señalan como mensajeros de catástrofes siguen formando parte del imaginario colectivo, pero no de las herramientas oficiales de prevención y seguimiento de terremotos.

Un animal inofensivo rodeado de leyendas

A pesar de los titulares sensacionalistas, el pez remo es un animal totalmente inofensivo para el ser humano. No se conocen ataques a personas ni comportamientos agresivos hacia bañistas o pescadores. Su impacto en la vida cotidiana es, en realidad, mínimo, salvo cuando aparece en la superficie y desata un aluvión de curiosidad y rumores.

Su extraña forma de nadar en vertical y su longitud, que puede superar ampliamente varios metros, han alimentado durante siglos historias de monstruos marinos y criaturas legendarias. No son pocos los expertos que apuntan a que antiguas descripciones de “serpientes marinas” observadas desde barcos podrían corresponder en realidad a peces remo avistados de forma puntual en la superficie.

En la actualidad, cada vez que se documenta un nuevo ejemplar, científicos y divulgadores intentan aprovechar la ocasión para explicar mejor sus características y desmontar algunos mitos. Sin embargo, la velocidad a la que se difunden contenidos alarmistas en redes dificulta que la información contrastada llegue al mismo número de personas que los mensajes más llamativos.

Paradójicamente, el interés viral por el llamado “pez del fin del mundo” también ofrece una oportunidad: sirve para recordar que los ecosistemas marinos profundos siguen siendo uno de los grandes territorios desconocidos del planeta y que todavía queda mucho por aprender sobre las especies que los habitan, tanto en aguas del Pacífico como en el Atlántico o el Mediterráneo, más cercanas a Europa.

En definitiva, los dos peces remo grabados en la costa de Fukui han vuelto a demostrar el poder que tiene una simple escena marina para encender las alarmas colectivas, reavivar creencias ancestrales y poner a prueba la frontera entre mito y ciencia. Más allá de los titulares y del miedo a una catástrofe inminente, el caso recuerda que estos animales son, sobre todo, criaturas frágiles de las profundidades, cuya presencia en la superficie habla mucho más de sus propias dificultades para sobrevivir que de nuestra capacidad para predecir el próximo terremoto.