Pez sierra: guía completa de características, hábitat, alimentación, reproducción y conservación

  • El pez sierra (Pristidae) es un batoideo con rostrum dentado y sentidos electroreceptores que usa para detectar y capturar presas.
  • Habita zonas costeras, estuarios y ríos en regiones tropicales y subtropicales; juveniles emplean áreas de cría en aguas someras.
  • Reproducción ovovivípara con camadas poco numerosas; madurez tardía y casos de partenogénesis documentados en P. pectinata.
  • Todas las especies están En Peligro Crítico; las amenazas clave son la captura incidental, la pérdida de manglares y la sobrepesca.

características del pez sierra

El pez sierra hace honor a su nombre. Su cuerpo alargado y su boca en forma de sierra hacen que este pez sea muy temido. El nombre científico es Pristis pristis y, en la clasificación moderna, se integra en la familia Pristidae dentro del orden Rhinopristiformes (batoideos). En este artículo vamos a analizar a este fabuloso pez a fondo para conocerlo más.

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Características principales

hocico del pez sierra

La familia de los peces sierra cuenta con dos géneros (Anoxypristis y Pristis). Tradicionalmente se hablaba de siete especies, pero las revisiones taxonómicas actuales reconocen cinco especies vivas. Están más relacionados con las rayas que con los tiburones y cuentan con un esqueleto cartilaginoso. El mayor atributo por el que se les conoce es el hocico aplanado en forma de sierra (rostrum), flanqueado por “dientes” rostrales.

El hocico está cubierto por poros sensoriales y electroreceptores (ampollas de Lorenzini) que le permiten detectar movimientos y señales eléctricas de animales enterrados. Su capacidad sensorial es tan grande que puede percibir los latidos cardíacos de presas escondidas bajo el sedimento, lo que le otorga una ventaja decisiva en la caza bentónica.

La mayoría de las actividades las realiza gracias al rostro en modo de sierra, que usa tanto para el ataque como para la defensa. Es una herramienta equilibrada con la que puede atrapar, herir y aturdir presas para devorarlas de inmediato, y también defenderse de depredadores como tiburones y delfines. Los elementos que sobresalen del hocico no son dientes verdaderos, sino escamas dentales modificadas (dentículos). En la boca, como otros batoideos, sí poseen dientes pequeños y numerosos adecuados a su dieta.

El hocico está formado por 23 pares de dientes en algunos individuos, y su número varía según la especie y el tamaño, situándose de forma general entre 14 y 25 pares. Es tan grande que representa más de la cuarta parte del cuerpo total y se mueve con precisión para dirigir golpes laterales muy rápidos.

El pez sierra puede cazar de dos formas. La primera es utilizar su hocico a modo de cepillo o rastrillo, removiendo la arena donde se esconden crustáceos, cangrejos y camarones. La segunda consiste en golpear lateralmente a bancos de peces (como lacerantes o salmonetes), provocándoles heridas que facilitan su captura. Sin embargo, es una presa fácil para los tiburones cuando están en edad juvenil; conforme crecen, son capaces de defenderse con eficacia.

Como otros elasmobranquios, carece de vejiga natatoria y controla la flotabilidad con un hígado grande y rico en aceites. Su piel está cubierta de dentículos dérmicos que le confieren textura áspera. Respira a través de espiráculos situados detrás de los ojos que conducen el agua hacia las branquias, una adaptación útil cuando reposan en fondos arenosos.

imagen de pez sierra

Comportamiento

comportamiento del pez sierra

El pez sierra es un animal nocturno, bastante pasivo, que pasa el día descansando plácidamente para estar activo por la noche y cazar. A pesar de su aspecto imponente, no ataca a las personas salvo que se sienta amenazado o quede enganchado y se debata con su sierra.

Es un animal sedentario y demersal que pasa la mayor parte del tiempo en fondos arenosos o fangosos. Suele tumbarse cerca del sustrato, donde detecta y desentierra presas. Como otros batoideos, puede respirar usando los grandes espiráculos situados detrás de los ojos mientras permanece inmóvil sobre el fondo.

Se mueve con calma, alternando cortos desplazamientos con períodos de reposo, y muestra una actividad marcada por las mareas en estuarios y bahías, aprovechando los flujos para acceder a áreas de alimentación.

En juveniles, es habitual cierta fidelidad a áreas concretas de cría (guarderías naturales en zonas costeras o estuarinas), lo que influye en su conservación y en la planificación de medidas de protección.

Hábitat y área de distribución

hábitat del pez sierra

Nos podemos encontrar al pez sierra en zonas tropicales y subtropicales. Son hallados en Australia, África, Ecuador, Portugal y áreas del Caribe. Los turistas pueden observarlos en aguas de baja profundidad y en algunos acuerdos de exhibición en acuarios, donde, ocasionalmente, se muestran en túneles oceánicos.

Es capaz de vivir tanto en aguas dulces como saladas. Comúnmente se sitúan en bocas de ríos, estuarios y bahías, donde el gradiente salino no les genera estrés. Gracias a su temperamento y fisiología, se desenvuelven en diferentes medios acuáticos, eligiendo lugares con alimento abundante y tranquilidad para descansar durante el día.

Se ha constatado que algunas especies recorren grandes distancias río arriba y ciertas poblaciones pueden habitar ríos y lagos durante largos periodos. En particular, los juveniles del pez sierra de dientes grandes (Pristis pristis) pueden permanecer varios años en agua dulce antes de migrar a estuarios y zonas costeras.

Debido a que la mayor parte de su tiempo la pasan en fondos fangosos y arenosos, aprovechan para excavar y remover sedimentos con la sierra, encontrando presas con las que alimentarse. Las presas más fáciles son peces tropicales de pequeño y mediano tamaño, invertebrados y moluscos, que carecen de defensas efectivas ante los rápidos golpes laterales del rostrum.

Su distribución histórica incluía amplias franjas del Atlántico occidental (desde zonas cercanas a Estados Unidos, como Florida y Texas, hasta el Caribe y el norte de Sudamérica) y otras regiones del Indo-Pacífico. En la actualidad, las poblaciones se han fragmentado notablemente y sobreviven en áreas donde persisten hábitats adecuados y menor presión pesquera.

Alimentación del pez sierra

Pristis pristis pez sierra

Su dieta se basa en invertebrados de mayor tamaño, crustáceos y moluscos, junto con peces bentónicos y demersales. Para capturar alimento, combina la detección electro-sensorial de presas enterradas con el uso del rostrum como rastrillo y arma cortante.

Aun compartiendo hábitat, no es habitual observar que se alimenten de especies tóxicas o muy venenosas; por ejemplo, no se ha documentado que se coma a un pez piedra. En general, selecciona presas más fáciles de manipular y con bajo riesgo.

Cuando un pez sierra se captura en pesquerías artesanales, no suele presentar complicaciones, aunque no se consume tan ampliamente como otros peces. Su carne puede salarse y consumirse en algunas regiones, si bien contiene niveles apreciables de mercurio, por lo que no se recomienda su ingesta frecuente. A menudo aparece como captura incidental en la pesca de camarones y otras artes de arrastre o enmalle.

Reproducción

reproducción del pez sierra

Sobre la reproducción del pez sierra no se sabe todo, pero se conoce que son ovovivíparos: los embriones se desarrollan dentro de la madre y esta pare crías vivas. En el apareamiento, los machos utilizan clásperes (órganos copuladores situados en las aletas pélvicas) para fertilizar internamente a la hembra. Este proceso puede ser vigoroso y ocasionar laceraciones por la sierra entre los individuos.

Las hembras se reproducen una vez al año o cada dos años, con camadas que, según la especie y el tamaño de la madre, pueden variar entre 1 y 23 crías (con máximos documentados alrededor de ese rango). Al nacer, las crías miden de 60 a 90 cm. Cuando aún están en el útero, la sierra permanece blanda o con una funda gomosa para no dañar a la madre; esta cobertura se pierde poco después del nacimiento.

La madurez sexual se alcanza de forma tardía en la mayoría de especies del género Pristis (en torno a 7–12 años, dependiendo de la especie), mientras que en Anoxypristis puede ser más temprana. Para alcanzar la madurez sexual deben aproximarse a varios metros de longitud. La baja tasa reproductiva y el desarrollo lento los hace muy vulnerables a la sobrepesca.

Se ha observado partenogénesis (reproducción asexual) en el pez sierra de dientes pequeños (Pristis pectinata), donde algunas crías son clones de su madre cuando no hay machos disponibles. Este fenómeno es raro, pero podría representar una estrategia de último recurso en poblaciones muy diezmadas.

Taxonomía, especies y diferencias con el tiburón sierra

taxonomía del pez sierra

Los peces sierra pertenecen a la clase Chondrichthyes, como el tiburón ballena, subclase Elasmobranchii (tiburones, rayas y mantas), superorden Batoidea y orden Rhinopristiformes. La familia es Pristidae y agrupa dos géneros: Pristis y Anoxypristis. Las especies vivas reconocidas incluyen Pristis pristis, Pristis pectinata, Pristis zijsron, Pristis clavata y Anoxypristis cuspidata. Se han descrito especies fósiles distribuidas globalmente, lo que evidencia una larga historia evolutiva del grupo.

No debe confundirse al pez sierra (Pristidae) con el tiburón sierra (orden Pristiophoriformes). Aunque ambos presentan una “sierra”, hay diferencias clave: los peces sierra tienen hendiduras branquiales en la parte ventral (como las rayas), carecen de barbillones en la sierra y su cuerpo está aplanado dorsoventralmente; los tiburones sierra, en cambio, poseen agallas laterales y un par de barbillones sensoriales en el rostrum, con una silueta más similar a la de un tiburón clásico.

En los peces sierra, la boca está en posición ventral y presenta numerosos dientes pequeños para sujetar presas. El número de dientes rostrales varía entre especies y tamaños, y la coloración suele ir del gris al pardo o verde oliva por el dorso, con vientre blanquecino.

Conservación, amenazas y protección

Las poblaciones de peces sierra han sufrido declives superiores al 90% en amplias zonas de su distribución, y son un ejemplo entre los peces en peligro de extinción. Todas las especies de Pristidae están catalogadas en la Lista Roja de la UICN como En Peligro Crítico. Entre sus principales amenazas destacan:

  • Captura incidental en redes de enmalle y arrastre: su sierra se enreda con facilidad y dificulta la liberación.
  • Sobrepesca dirigida en el pasado por la demanda de su sierra como trofeo y su uso en medicina tradicional.
  • Pérdida y degradación del hábitat, especialmente de manglares y estuarios que funcionan como áreas de cría.

Existen medidas de protección internacional: la familia Pristidae está incluida en CITES Apéndice I, lo que prohíbe o restringe severamente su comercio internacional. Distintos países han implementado vedas, prohibiciones de captura y planes de acción nacionales. En algunas regiones se promueve un día dedicado al pez sierra para concienciar sobre su conservación.

En la práctica, la conservación combina vigilancia pesquera, protección de áreas críticas (guarderías en estuarios y manglares), trabajo con comunidades pesqueras para mejorar la liberación segura de ejemplares enganchados y el uso de herramientas científicas como el ADN ambiental (eDNA) para detectar la presencia de poblaciones. En acuarios públicos, algunos programas de cría y mantenimiento bajo cuidados humanos contribuyen a la educación y sensibilización del público.

Si te encuentras con esta especie, la recomendación general es evitar el contacto, no intentar manipularla y, si queda accidentada en artes de pesca, aplicar protocolos de liberación que minimicen lesiones en el animal y en las personas.

Relación con el ser humano: seguridad, consumo y avistamiento

Por su morfología, el pez sierra puede verse amenazante, pero es un animal dócil que raramente supone un peligro directo. Los accidentes se asocian a interacciones no deseadas, por ejemplo, durante su captura accidental. Mantener distancia y evitar el estrés del animal es la mejor medida de seguridad.

Respecto al consumo, su carne no es muy apreciada y el pez sierra no es un objetivo pesquero prioritario. Ocasionalmente se procesa salado, pero no es recomendable su ingesta frecuente por el potencial contenido de metales como el mercurio y por su delicada situación de conservación. La prioridad es liberar ejemplares capturados accidentalmente.

Para el público general, observarlos en acuarismo público o en su entorno con operadores responsables puede ser una vía de disfrute y educación ambiental, siempre bajo prácticas respetuosas con los animales y la normativa vigente.

Ficha rápida y curiosidades

Tamaño: de 1,5 m a más de 6 m (las mayores especies alcanzan tallas excepcionales).
Rostrum: largo y aplanado, con pares de “dientes” (dentículos) que varían entre 14 y 25 por lado según especie y tamaño.
Sentidos: electrorecepción altamente desarrollada para localizar presas enterradas.
Respiración: a través de espiráculos que dirigen el agua a las branquias mientras descansan en el fondo.
Coloración: gris, pardo u oliva por el dorso; vientre blanquecino.
Comportamiento: nocturno y demersal; no agresivo con humanos salvo provocación.
Reproducción: ovovivípara; crías nacen con la sierra blanda; fecundación interna; casos de partenogénesis documentados en P. pectinata.

Con esta información podréis conocer más a fondo al pez sierra. ¿Os ha gustado? Háznoslo saber en los comentarios :). Más allá de su aspecto singular, entender su biología, hábitat y amenazas es clave para asegurar su futuro: proteger estuarios y manglares, reducir la captura incidental y apoyar iniciativas de ciencia y educación son pasos decisivos para que la “sierra” siga surcando silenciosa los fondos costeros del planeta.

relación de los tiburones con los humanos
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