Plan para la conservación de tiburones y rayas de Baleares

  • El Govern balear aprueba un plan pionero para proteger tiburones y rayas en el mar balear.
  • El documento fija seis líneas de actuación y 16 medidas a corto, medio y largo plazo.
  • Se prioriza la reducción de capturas accidentales, la investigación científica y la mejora del control pesquero.
  • El plan consolida un grupo de expertos y refuerza la colaboración con el sector pesquero y la comunidad científica.

plan para la conservacion de tiburones y rayas de Baleares

Tiburones y rayas del archipiélago balear cuentan por primera vez con un plan específico de protección que busca frenar su declive y asegurar la buena salud del mar balear a largo plazo y la conservación de especies marinas en España. El Govern ha dado luz verde a un marco de actuación amplio que combina ciencia, gestión pesquera y participación de los sectores implicados.

Se trata de un plan pionero en España y en el Mediterráneo occidental, impulsado por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, que fija objetivos claros y medidas concretas para reducir las amenazas sobre los elasmobranquios —el grupo que engloba a tiburones y rayas— y garantizar su conservación en aguas de las Illes Balears.

Un plan de acción publicado en el BOIB y enmarcado en la política marina balear

El denominado Plan de Acción para la Conservación de los Elasmobranquios en las Illes Balears ha quedado formalmente aprobado con su publicación en el Boletín Oficial de las Illes Balears (BOIB). Con ello, pasa de ser una declaración de intenciones a una herramienta operativa de gestión marina que las administraciones deberán aplicar en los próximos años.

Según la Conselleria, el plan se integra en una estrategia global de conservación marina del Govern balear, alineada con la normativa autonómica y estatal y con los compromisos europeos de biodiversidad. Es, en palabras del propio Ejecutivo, una pieza clave de la hoja de ruta para avanzar hacia un modelo de gestión del mar más responsable y basado en el conocimiento científico.

El director general de Pesca, Antoni M. Grau, subraya que esta iniciativa supone “un paso decisivo para avanzar en la protección efectiva del mar balear”, combinando conservación y actividad pesquera. Desde la Conselleria se remarca que las Illes Balears se sitúan de nuevo en una posición avanzada en materia de políticas marinas, gracias a un documento que se ha construido con la participación de la comunidad científica y del sector pesquero profesional y recreativo.

Por su parte, la directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Anna Torres, recuerda que la protección de tiburones y rayas está directamente ligada a la salud de los ecosistemas marinos y al futuro del patrimonio natural del archipiélago. Torres incide en que el mar balear mantiene una alta riqueza biológica en el contexto del Mediterráneo occidental y que es responsabilidad de toda la sociedad conservarla con herramientas como este plan.

medidas de conservacion de tiburones y rayas en Baleares

Situación crítica de los elasmobranquios en el mar balear

La aprobación del plan responde a un diagnóstico preocupante sobre el estado de las poblaciones de tiburones y rayas en aguas de las Illes Balears. El Libro rojo de los peces de las Illes Balears recoge que, de las 56 especies de elasmobranquios registradas en la región, 34 se consideran amenazadas y 17 están en peligro crítico o se dan ya por extinguidas a escala regional. Entre las especies afectadas figura el tiburón martillo.

Estos datos ponen de manifiesto que más de la mitad de las especies de tiburones y rayas presentes en el archipiélago afrontan un riesgo alto de desaparición, lo que obliga a desplegar medidas específicas de conservación si se quiere evitar daños irreversibles sobre el ecosistema.

Los elasmobranquios se sitúan habitualmente en la parte alta de las cadenas tróficas y desempeñan un papel regulador clave en los ecosistemas marinos. Su declive puede provocar efectos en cascada, con cambios en la abundancia de otras especies, modificación de hábitats y alteraciones en el funcionamiento general del medio marino.

Durante décadas, estos animales han sufrido una falta de reconocimiento y de atención tanto por parte de la sociedad como de la gestión pesquera. En la orden que aprueba el plan se admite que tiburones y rayas no gozaron ni de buena fama entre la población ni del interés suficiente en las decisiones de gestión, algo que ahora se pretende corregir mediante una estrategia específica y a largo plazo.

La experiencia reciente, sin embargo, muestra que la recuperación de algunas poblaciones es posible cuando se reduce la presión pesquera: en los últimos años se han constatado aumentos en las capturas y observaciones de ciertas especies de rayas, lo que apunta a que una gestión adecuada puede traducirse en resultados positivos.

Seis líneas estratégicas para una conservación integral

El Plan de Acción se organiza en seis grandes ejes estratégicos que buscan abordar la conservación de tiburones y rayas desde diferentes frentes, combinando trabajo científico, gestión del esfuerzo pesquero, educación y refuerzo del control.

En primer lugar, se plantea un bloque centrado en la información, sensibilización y difusión. El objetivo es mejorar el conocimiento social sobre la importancia ecológica de los elasmobranquios, dar a conocer qué especies están protegidas y aumentar la capacidad de identificarlas, en especial entre la flota profesional y la pesca recreativa.

La segunda línea se orienta al seguimiento y recopilación de datos. El plan busca unificar y centralizar la información disponible, mejorar la recogida de datos en las capturas y fortalecer el seguimiento científico, de modo que las decisiones de gestión se basen en evidencias actualizadas y fiables.

Un tercer eje se dedica a la reducción de capturas accidentales y a la mejora de los protocolos de liberación. Se reconoce que buena parte de los ejemplares de tiburones y rayas acaban en las artes de pesca de forma no intencionada, tanto en palangre como en arrastre u otros aparejos, y que la forma de manipularlos y devolverlos al mar es determinante para su supervivencia.

La cuarta línea agrupa las medidas de gestión pesquera y de conservación directa, que pueden incluir desde la creación de vedas temporales o permanentes hasta la fijación de tallas mínimas de captura, pasando por regulaciones específicas de los artes utilizados o actuaciones de refuerzo poblacional.

En quinto lugar, el plan contempla impulsar la investigación e innovación a través del Instituto de Investigación y Formación Agroalimentaria y Pesquera (IRFAP) y de otras entidades científicas, fomentando estudios sobre supervivencia tras la liberación, biodiversidad genética o identificación de áreas clave para el ciclo vital de las especies.

Por último, el sexto eje se centra en reforzar la vigilancia y el cumplimiento normativo, con la formación específica de personal de inspección y un mayor esfuerzo de coordinación administrativa para asegurar que las medidas se aplican de forma efectiva sobre el terreno.

Medidas a corto, medio y largo plazo: 16 actuaciones concretas

Estas seis líneas estratégicas se traducen en 16 medidas concretas escalonadas en diferentes horizontes temporales, que van desde actuaciones inmediatas a acciones de más largo recorrido, diseñadas para consolidar los cambios necesarios en la gestión del mar balear.

En el corto plazo —con un horizonte máximo de 18 meses— se prevé, entre otras cosas, la actualización y reedición de guías de especies protegidas dirigidas a la flota pesquera profesional, así como la elaboración de materiales específicos para la pesca recreativa. Estas herramientas deberán facilitar la identificación rápida de los elasmobranquios que no pueden ser retenidos.

También se impulsará un protocolo específico para las capturas accidentales, de forma que pescadores profesionales y recreativos dispongan de instrucciones claras y sencillas sobre cómo manipular a bordo y devolver al mar tiburones y rayas de manera que se maximicen sus posibilidades de supervivencia.

En este mismo horizonte se incluyen estudios científicos sobre supervivencia post-liberación y diversidad genética, fundamentales para entender qué prácticas de liberación son más eficaces y para conocer mejor el estado real de las poblaciones y su variabilidad genética.

A medio plazo, el plan prevé poner en marcha campañas de sensibilización social y sectorial, dirigidas tanto a la ciudadanía como a los colectivos directamente vinculados al mar. Se contemplan igualmente estudios detallados de evolución poblacional para evaluar la eficacia de las medidas y ajustar la gestión cuando sea necesario.

Entre las acciones de medio recorrido figura además la revisión de los criterios para establecer tallas mínimas de captura de elasmobranquios, con el fin de garantizar que las especies explotadas disponen de tiempo suficiente para reproducirse y que, al menos, una parte importante de los individuos alcanza la madurez sexual antes de poder ser retenida.

A más largo plazo, el documento incluye medidas para crear y reforzar proyectos de refuerzo poblacional y reintroducción de especies especialmente vulnerables o ya desaparecidas a escala regional, en coordinación con otras administraciones y entidades especializadas. También se plantea el desarrollo de mecanismos administrativos para incentivar las prácticas más respetuosas con estas especies.

Pesca y tiburones: reducir capturas accidentales y mejorar el manejo a bordo

Uno de los ámbitos donde el plan pone mayor énfasis es la relación entre actividad pesquera y conservación de elasmobranquios. En el documento se reconoce que la relación entre la desaparición de muchas especies de tiburones y rayas y la pesca es evidente, aunque también se sostiene que esta situación puede revertirse parcialmente si se aplican las medidas adecuadas.

El objetivo central es disminuir las capturas accidentales de especies vulnerables mediante la colaboración activa con el sector pesquero y, al mismo tiempo, mejorar el manejo y la liberación de los ejemplares que acaban en las redes o anzuelos. Se pretende que esta liberación no sea simplemente «soltar el animal» sin más, sino que se realice siguiendo pautas basadas en criterios científicos.

El plan contempla formar a pescadores profesionales y recreativos de altura en el uso de herramientas específicas para liberar a los tiburones de manera segura, reduciendo el riesgo de lesiones graves durante la extracción de anzuelos o la retirada de artes de pesca. Se insiste en que, en muchos casos, la forma en que se manipula al animal puede marcar la diferencia entre su supervivencia o una muerte casi segura poco después de ser devuelto al agua.

Entre las medidas tempranas se recoge la promoción de que la flota de arrastre devuelva al mar todos los ejemplares de galludito (Centrophorus uyato), así como todas las rayas de menos de un kilo de peso, indicando expresamente que deben ser liberadas vivas. También se incluyen, en medidas de devolución cuando proceda, especies como el tiburón zorro.

El documento también prevé que se identifiquen zonas litorales donde se concentran juveniles y reproductores de tiburones y rayas, con el objetivo de estudiar la viabilidad de establecer vedas temporales en épocas de reproducción o de mayor presencia de ejemplares jóvenes. Estas áreas podrían convertirse en auténticos refugios para garantizar el relevo generacional de las poblaciones.

Gestión pesquera, tallas mínimas y posibles incentivos

Además de la reducción de capturas accidentales, el plan incluye medidas orientadas a reajustar la gestión pesquera en torno a las necesidades biológicas de los elasmobranquios. Entre ellas, destaca la intención de revisar y, en su caso, establecer tallas mínimas de captura para todas las especies de tiburones y rayas sujetas a explotación.

La finalidad de estas tallas es que una proporción significativa de la población pueda reproducirse antes de ser susceptible de captura. Para ello, se utilizarán parámetros biológicos como la edad de madurez sexual, el crecimiento o la fecundidad, de modo que los límites respondan a criterios científicos y no solo a consideraciones comerciales.

El plan abre la puerta a regular artes, aparejos y zonas de actividad, incluyendo la posibilidad de reforzar áreas de veda ya existentes o de crear otras nuevas si los estudios confirman que determinadas zonas son especialmente sensibles para las especies de elasmobranquios.

A más largo plazo se plantea el diseño de mecanismos administrativos de incentivos para los pescadores que liberen sanos y salvos ejemplares de especies protegidas. Estos incentivos podrían tomar distintas formas, desde reconocimientos específicos hasta medidas económicas o de acceso prioritario a determinados recursos, siempre en coordinación con el sector y otras administraciones.

La Conselleria insiste en que ninguna de estas decisiones se puede adoptar de espaldas al sector pesquero. Por ello, la participación del propio sector se considera imprescindible para que las medidas sean realistas y aplicables, evitando generar nuevos conflictos y favoreciendo la corresponsabilidad en la conservación del mar balear.

Investigación, biodiversidad genética y refuerzo poblacional

El componente científico ocupa un lugar destacado en el plan, que apuesta por reforzar la investigación y la innovación en torno a tiburones y rayas. El Instituto de Investigación y Formación Agroalimentaria y Pesquera (IRFAP) tendrá un papel central, en colaboración con otras instituciones académicas y centros especializados.

Entre las líneas de trabajo previstas se encuentran estudios sobre supervivencia tras la liberación, comportamiento y distribución de las distintas especies en el entorno balear, así como análisis de biodiversidad genética que permitan evaluar el estado de las poblaciones y su capacidad de adaptación frente a cambios ambientales.

El plan también contempla continuar y ampliar experiencias de cría en cautividad de especies amenazadas, como el alitán (Scyliorhinus stellaris), y explorar actuaciones de refuerzo poblacional o reintroducción en aquellos casos en los que las poblaciones naturales hayan desaparecido o se encuentren en una situación extremadamente crítica a escala regional.

Estas iniciativas, no obstante, se plantean siempre desde una perspectiva prudente y coordinada, teniendo en cuenta que la cría en cautividad o la reintroducción no pueden sustituir a la gestión sostenible de los hábitats y de la actividad pesquera, sino que deben complementarla cuando existan garantías científicas suficientes.

El refuerzo de la investigación permitirá, además, mejorar los modelos de evaluación de las poblaciones y disponer de series de datos más completas y robustas, lo que redundará en decisiones de gestión mejor fundamentadas y adaptadas a la realidad cambiante del Mediterráneo occidental.

Vigilancia, control y formación del personal de inspección

Para que todas estas medidas no queden en meras declaraciones, el plan dedica un apartado específico al fortalecimiento de la vigilancia y del cumplimiento normativo. Se reconoce que la efectividad del conjunto de acciones depende, en buena medida, de que exista un control adecuado y una coordinación fluida entre administraciones.

En este sentido, se prevé la formación específica del personal de vigilancia e inspección en la identificación de especies protegidas de elasmobranquios y en el conocimiento de los nuevos protocolos y obligaciones que se derivan del plan.

La mejora del control no se limita a incrementar el número de inspecciones, sino que persigue una actuación más especializada y coherente, que tenga en cuenta tanto la realidad de la actividad pesquera como las prioridades de conservación.

La Conselleria también subraya la importancia de la coordinación administrativa entre los distintos órganos competentes en pesca, medio marino y espacios protegidos, de forma que las decisiones sean coherentes y se eviten duplicidades o vacíos en la aplicación de la normativa.

Todo ello se enmarca en la apuesta del Govern por una gestión moderna y basada en la evidencia del mar balear, en la que la vigilancia no se entienda únicamente como una herramienta sancionadora, sino también como un instrumento para acompañar al sector en el proceso de adaptación a las nuevas exigencias de conservación.

Un grupo de expertos para coordinar la protección de tiburones y rayas

La Orden que aprueba el plan consolida el Grupo de Expertos en Tiburones y Rayas de las Illes Balears como órgano colegiado de carácter consultivo, adscrito a la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural.

Este grupo estará integrado por representantes de diferentes administraciones públicas, instituciones científicas, entidades conservacionistas y del propio sector pesquero, tanto profesional como recreativo. Su función será aportar conocimiento especializado, asesorar en la aplicación de las medidas y proponer ajustes cuando la evolución de las poblaciones o los datos científicos así lo indiquen.

Para el Govern, la existencia de esta estructura participativa es clave para garantizar que el plan se mantenga vivo y se adapte a nuevas evidencias. El propio Antoni M. Grau ha insistido en que la presencia del sector pesquero en este órgano es imprescindible para que las medidas sean viables y se trasladen a la práctica del día a día.

Anna Torres, por su parte, ha recalcado que la conservación marina solo será efectiva si se lleva a cabo desde el consenso y la colaboración, implicando no solo a las administraciones, sino también a la ciudadanía, las organizaciones sociales y los sectores económicos vinculados al mar.

En la práctica, el grupo de expertos se convierte en un espacio de diálogo técnico y sectorial, donde se pueden contrastar datos científicos, experiencias de los pescadores y necesidades de gestión, y donde se priorizan las actuaciones más urgentes en función del estado de las distintas especies.

En conjunto, el nuevo Plan de Acción para la Conservación de los Elasmobranquios en las Illes Balears configura una hoja de ruta ambiciosa para proteger tiburones y rayas en el Mediterráneo occidental, combinando cambios en la gestión pesquera, más investigación, mejor vigilancia y una participación más activa de los sectores implicados. El reto ahora pasa por traducir este marco normativo en resultados tangibles en el mar, de manera que el archipiélago mantenga su riqueza biológica y la actividad pesquera pueda desarrollarse con mayores garantías de sostenibilidad a largo plazo.

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