El litoral andaluz contará por primera vez con un mapa detallado de la presencia del alga asiática y del cangrejo azul, dos de las especies invasoras que más quebraderos de cabeza están dando a la costa sur de España. Lejos de ser solo un trabajo de laboratorio, este nuevo mapa se construirá con la ayuda directa de la ciudadanía, que aportará observaciones desde playas, fondos marinos y estuarios.
El proyecto, bautizado como “¡Invasoras en la costa! Andalucía activa frente al alga asiática y el cangrejo azul”, pretende transformar la preocupación social por los arribazones de algas, las molestias en las playas y los cambios en los ecosistemas en una herramienta útil para la investigación y la gestión ambiental. La idea es sencilla: cuantos más ojos haya en el mar y en la orilla, mejor se podrá entender cómo se están extendiendo estas especies.
Un proyecto de ciencia ciudadana para cartografiar invasoras
La iniciativa está liderada por investigadoras de la plataforma Observadores del Mar (CSIC), el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) y el Centro Oceanográfico de Cádiz (IEO-CSIC). Estos equipos, con amplia experiencia en seguimiento marino, coordinarán la recogida y validación de datos que servirán de base al primer mapa del alga asiática (Rugulopteryx okamurae) y del cangrejo azul (Callinectes sapidus) en Andalucía.
Según han explicado sus responsables, el objetivo principal es generar un conjunto de datos estandarizado, verificable y científicamente sólido sobre la expansión y los impactos de estas dos especies invasoras en el litoral andaluz. Para ello, se aprovechará la estructura ya existente de Observadores del Mar, una plataforma que acumula más de una década de registros de ciencia ciudadana, aunque con una distribución aún desigual en el territorio.
Hasta ahora, la mayor parte de los datos se concentraban en determinadas zonas, mientras que el sur peninsular presentaba lagunas de información. Con esta campaña específica en Andalucía, las investigadoras quieren reforzar el número de observaciones en la región para permitir análisis intrarregionales más finos y mejorar las estrategias de seguimiento y respuesta frente a las invasoras en la costa andaluza.
La presentación pública del proyecto se ha realizado en la cafetería La Lectora, en Cádiz, en un acto en el que han intervenido la coordinadora, Maibe Hermoso (CSIC), y las asesoras científicas Mar Roca Mora (ICMAN-CSIC, responsable del proyecto RugOBSS) e Isabel Muñoz de los Reyes (Centro Oceanográfico de Cádiz, IEO-CSIC). Todas ellas han subrayado la importancia de sumar la mirada ciudadana a los esfuerzos científicos ya en marcha.
El planteamiento de fondo es claro: la presencia del alga asiática y del cangrejo azul es muy variable en el espacio y en el tiempo, de forma que resulta prácticamente imposible abarcar todo el litoral solo con equipos profesionales. De ahí que la ciencia ciudadana se convierta en una pieza clave para lograr una cobertura amplia, continua y detallada.

Alga asiática: arribazones masivos y presión sobre playas y pesca
Uno de los grandes focos del proyecto es el alga asiática Rugulopteryx okamurae, detectada por primera vez en el entorno del Estrecho de Gibraltar y que, en pocos años, se ha expandido de forma muy rápida por distintas zonas del litoral andaluz. Sus arribazones masivos se han convertido en una imagen recurrente en varias playas gaditanas y del entorno del Estrecho.
Las acumulaciones de esta especie pueden saturar playas, colapsar servicios municipales de limpieza y alterar hábitats rocosos, además de complicar la actividad pesquera y afectar a la imagen turística de la zona. Lo que para muchos usuarios de la costa se traduce en “montones de algas en la orilla” supone, para los gestores y científicos, un problema de gran envergadura que exige información precisa y continuada.
La evidencia científica disponible apunta a que la expansión de Rugulopteryx okamurae es muy dinámica y requiere una monitorización continúa para comprender su comportamiento en el tiempo y en el espacio. Saber dónde se acumula, en qué cantidad y con qué frecuencia resulta esencial para diseñar planes de gestión realistas y valorar el impacto acumulado sobre el medio marino y las actividades humanas.
En este contexto, el proyecto “¡Invasoras en la costa!” se apoya en estudios paralelos como RugOBSS, liderado por la investigadora Mar Roca Mora. Esta investigación combinará el análisis masivo de imágenes del satélite europeo Sentinel-2 con observaciones en playas y datos sobre las toneladas de biomasa retirada por los ayuntamientos para elaborar la primera cuantificación regional del impacto de los arribazones del alga asiática en Andalucía.
La colaboración ciudadana resulta especialmente valiosa porque permite validar a pie de costa lo que muestran los satélites. Al cruzar los registros de Observadores del Mar con las imágenes de Sentinel-2 y los datos de retirada de biomasa desde 2016, las investigadoras podrán trazar la tendencia espacio-temporal de la llegada de arribazones y algas flotantes, afinando así las herramientas para la gestión de estos episodios.
Cangrejo azul: una invasora en estuarios y humedales
El otro gran protagonista del mapa será el cangrejo azul (Callinectes sapidus), una especie originaria del Atlántico occidental que se ha convertido en una presencia cada vez más habitual en humedales, estuarios y zonas de transición del litoral andaluz. Su capacidad de adaptación y expansión ha despertado la alarma en distintos sectores vinculados al mar.
Este crustáceo, de patas azules y buen tamaño, puede afectar a comunidades de invertebrados y a recursos pesqueros, alterando el equilibrio ecológico de los ecosistemas que coloniza. En Andalucía, su avance ha motivado la puesta en marcha de medidas de regulación y seguimiento, pero aún persisten importantes interrogantes sobre su distribución real y la intensidad de su impacto en cada zona.
La variabilidad en la aparición del cangrejo azul —con zonas donde resulta muy abundante y otras en las que apenas se detecta— hace que la recogida de datos deba ser amplia y sostenida. Sin una red de observadores repartidos por todo el litoral, sería complicado conocer a tiempo los nuevos focos de expansión o detectar cambios significativos en las poblaciones.
Por eso, el proyecto apuesta por que pescadores, buceadores, personal de centros de educación ambiental y vecinos de los municipios costeros contribuyan con sus avistamientos. Cada registro, acompañado de fotografías y ubicación, aporta una pieza más a un puzle que ayudará a cartografiar la presencia real de la especie en Andalucía.
La información generada no solo servirá para dibujar el mapa, sino también para apoyar la toma de decisiones de las administraciones y del sector pesquero, que necesitan datos fiables para valorar posibles medidas de gestión, control o aprovechamiento de esta especie invasora.
Cómo funcionará el primer mapa del alga asiática y del cangrejo azul
El corazón del proyecto es la creación de un mapa piloto de observaciones de alga asiática y cangrejo azul en toda la costa andaluza, alimentado por registros ciudadanos y validado por equipos científicos. Este mapa se elaborará a partir de un conjunto de datos homogéneo, diseñado para que pueda ser útil tanto a la investigación como a la gestión ambiental y a la comunicación con la sociedad.
Las personas participantes registrarán sus observaciones en la plataforma digital Observadores del Mar siguiendo protocolos sencillos y comparables. Se pedirá, entre otros datos, la localización (preferiblemente geolocalizada), la fecha, fotografías de las especies y alguna información básica sobre el contexto de la observación (por ejemplo, si se ha visto en playa, roca, fondo marino, estuario, etc.).
Una vez subidas a la plataforma, las observaciones pasarán por un proceso de revisión por parte de equipos científicos expertos, encargados de confirmar o corregir la identificación de las especies y de validar la calidad de los datos. De este modo, se garantiza que la información que acabará reflejada en el mapa tenga un nivel de fiabilidad adecuado.
Con los registros ya verificados, se construirá una representación visual que muestre los puntos de presencia del alga asiática y del cangrejo azul, así como posibles patrones de distribución. El mapa permitirá detectar áreas especialmente afectadas, zonas emergentes o cambios en la presencia de estas invasoras a lo largo del tiempo.
Además del mapa, el proyecto prevé elaborar resúmenes visuales y breves interpretaciones de los resultados, pensados para que cualquier persona, incluso sin formación científica, pueda comprender de un vistazo qué está ocurriendo en la costa andaluza y cómo encajan sus aportaciones en un sistema de seguimiento más amplio.
Red de agentes locales y enfoque de “formador de formadores”
Para que la recogida de datos no se quede en una campaña puntual, el proyecto está construyendo una red de agentes locales repartidos por distintas zonas de la costa andaluza. En esta red se integran centros de buceo, centros educativos, asociaciones, entidades del sector pesquero, administraciones municipales y ciudadanía interesada.
La estrategia elegida es el enfoque de “formador de formadores”. En lugar de limitarse a impartir sesiones aisladas, el equipo científico trabaja con actores clave del territorio para que estos puedan a su vez replicar las formaciones, acompañar a nuevas personas participantes y mantener activa la recogida de observaciones en el tiempo. De esta forma, se busca que el proyecto tenga continuidad más allá de su fase inicial.
Entre las entidades que ya se han sumado destacan la ONG Nereide y la asociación de buceo Ocean Addicts, que actuarán como nodos de difusión y apoyo en sus respectivos ámbitos. Su papel será fundamental para llegar tanto a la comunidad de buceadores como a colectivos locales, escolares y grupos implicados en la defensa del medio marino.
En paralelo, se impulsa la implicación de centros educativos y administraciones locales, que pueden incorporar la observación de estas especies a actividades didácticas, programas municipales de medio ambiente o iniciativas de voluntariado. Con ello, el proyecto pretende que la vigilancia del alga asiática y del cangrejo azul se integre de forma natural en la vida cotidiana de muchos municipios costeros.
La clave está en que la gente perciba que sus observaciones tienen un impacto real, que no se trata solo de enviar una foto, sino de contribuir a una base de datos que servirá para la investigación, la gestión y el diseño de políticas públicas frente a las invasiones biológicas en el litoral andaluz.
Jornadas de ciencia ciudadana y actividades en la playa de Los Lances
Una de las acciones más visibles del proyecto será la organización de una jornada de ciencia ciudadana en la playa de Los Lances, en Tarifa, prevista para el mes de mayo. Esta actividad combinará charlas divulgativas con prácticas de observación sobre el terreno, acercando la metodología científica al público general.
El programa incluirá una sesión informativa sobre la problemática de las especies invasoras marinas, en la que se explicarán los efectos del alga asiática y del cangrejo azul en los ecosistemas costeros, la pesca, el turismo y la gestión de las playas. Se abordará también por qué es tan importante contar con datos continuos y bien distribuidos en el espacio.
A continuación, se realizará una actividad práctica de monitoreo en la propia playa. El personal investigador y los agentes locales enseñarán a las personas participantes cómo reconocer las especies, cómo tomar fotografías útiles para su identificación y cómo registrar las observaciones con geolocalización en la plataforma Observadores del Mar.
El objetivo de estas jornadas es doble: por un lado, formar a nuevos colaboradores en la toma de datos y, por otro, reforzar el vínculo entre la ciudadanía y los equipos científicos, mostrando de forma directa cómo se construye el conocimiento a partir de la suma de muchas miradas.
Está previsto que, tras la jornada y otras actividades similares, se elabore un primer mapa piloto con las observaciones recogidas, acompañado de una explicación sencilla de los patrones detectados. Así, quienes hayan participado podrán ver reflejada su contribución en un producto tangible y comprender mejor el alcance colectivo de su esfuerzo.
Apoyo institucional y papel de la Oficina de Ciencia Ciudadana de Andalucía
“¡Invasoras en la costa! Andalucía activa frente al alga asiática y el cangrejo azul” forma parte del grupo de ocho proyectos respaldados por la Oficina de Ciencia Ciudadana de Andalucía, un organismo impulsado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Esta oficina actúa como una “ventanilla única” dedicada a asesorar, formar y difundir iniciativas de participación ciudadana en la ciencia, y se considera la primera de ámbito regional en España. Su apoyo incluye tanto acompañamiento técnico como visibilidad y conexión con otras experiencias similares en el territorio.
El respaldo institucional permite que proyectos como este dispongan de recursos para desarrollar sus planes de acción, desde la organización de jornadas presenciales hasta la preparación de materiales de formación, pasando por la coordinación con entidades locales y la comunicación de resultados.
Más allá de los beneficios científicos, la Oficina de Ciencia Ciudadana de Andalucía persigue que la población se sienta parte activa de la investigación, especialmente en temas que le afectan de manera directa, como es el caso del estado de las playas, la salud de los ecosistemas costeros o la actividad pesquera y turística.
En este marco, el proyecto del primer mapa del alga asiática y del cangrejo azul se convierte en un ejemplo de cómo la colaboración entre ciudadanía, comunidad científica y administraciones puede generar información valiosa para afrontar retos ambientales complejos en el litoral andaluz y, por extensión, en otras zonas de la costa europea.
El despliegue de este mapa pionero y de la red de observadores que lo sustenta muestra cómo, a partir de registros ciudadanos validados por expertos, es posible seguir de cerca la expansión de especies invasoras como Rugulopteryx okamurae y Callinectes sapidus, mejorar el conocimiento científico disponible y disponer de mejores herramientas para gestionar sus impactos sobre playas, ecosistemas marinos, pesca y turismo en Andalucía.