Programa clave para salvar al pez capitán de la Sabana en el río Bogotá

  • La CAR lidera un proyecto científico para conservar al pez capitán de la Sabana en el río Bogotá.
  • La estación piscícola del embalse del Neusa alberga 18 ejemplares en condiciones controladas.
  • La U.D.C.A. realiza análisis genéticos y apoya los protocolos de reproducción asistida.
  • El objetivo es liberar alevines con alta calidad genética en tramos evaluados del río y ecosistemas asociados.

pez capitán de la Sabana

El pez capitán de la Sabana (Eremophilus mutisii) se ha convertido en uno de los símbolos de la lucha por la recuperación ambiental del río Bogotá. Esta especie nativa, propia de los fríos cuerpos de agua de la sabana cundiboyacense, ha visto reducido su hábitat por la contaminación, la pérdida de coberturas vegetales y la presencia de especies invasoras, lo que ha llevado a encender las alarmas entre las autoridades ambientales.

Para hacer frente a este escenario, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha puesto en marcha un programa integral que combina investigación, reproducción asistida y educación ambiental. El objetivo es dar un giro a la situación actual del capitán de la Sabana y sentar las bases para su recuperación y permanencia a largo plazo en el río Bogotá y ecosistemas asociados, mediante acciones técnicas y un seguimiento riguroso.

La estación piscícola del Neusa, corazón del proyecto de conservación

Uno de los pilares del programa es la estación piscícola ubicada en el Parque Forestal del Embalse del Neusa, que se ha consolidado como el centro neurálgico del trabajo con esta especie. Desde allí, la CAR coordina la mayoría de las actividades relacionadas con el manejo, monitoreo y reproducción del pez capitán de la Sabana.

En estas instalaciones se mantienen actualmente 18 ejemplares de capitán, distribuidos entre 13 adultos y 5 juveniles. Los peces se alojan en canaletas o tanques especiales con flujo constante de agua, diseñados para garantizar una temperatura estable entre los 15 y 17 grados centígrados, rango adecuado para el bienestar de esta especie de aguas frías.

El sistema se alimenta de agua procedente de una quebrada de alta montaña, lo que permite contar con un caudal limpio y con niveles óptimos de oxígeno disuelto. Este suministro es clave para reducir el estrés de los peces y favorecer su adaptación al entorno controlado, al tiempo que se mantienen condiciones muy próximas a las de su hábitat natural.

Las condiciones de manejo en la estación piscícola facilitan además el seguimiento cercano del comportamiento, la salud y la respuesta de los ejemplares a las distintas estrategias de manejo. Se trata de un entorno controlado que, sin perder de vista las características de los ríos de la Sabana, permite probar y ajustar protocolos que luego pueden aplicarse en otros escenarios.

Los individuos que conforman esta población cautiva no llegaron de manera azarosa. Han sido recuperados de diferentes puntos del territorio, entre ellos la descarga del embalse del Sisga, el tramo del río Bogotá a la altura de Suesca, el río Subachoque y el propio embalse del Neusa. Esta procedencia diversa contribuye a contar con una base genética más amplia para los futuros procesos de reproducción.

El papel de la U.D.C.A. y la ciencia en la conservación del capitán

El programa no se limita a mantener vivos a los ejemplares actuales, sino que pone el foco en la calidad genética y la viabilidad a largo plazo de la especie. Para ello, la CAR trabaja de la mano de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (U.D.C.A.), que aporta el soporte científico necesario en varias fases críticas del proyecto.

Los profesionales de la U.D.C.A. participan en tareas técnicas como la adaptación de los peces al cautiverio, el seguimiento de su condición física y la revisión de parámetros biológicos clave. Esta labor es fundamental para que los ejemplares se mantengan en buen estado y puedan conformar, más adelante, los grupos reproductores base.

Otro frente importante es el trabajo de laboratorio. En la estación y en los espacios de investigación asociados se desarrollan procesos de extracción y purificación de ADN, con el fin de realizar análisis genéticos detallados. Estos estudios permiten evaluar la variabilidad genética de los individuos mantenidos en la estación.

Contar con esta información hace posible tomar decisiones informadas a la hora de seleccionar los peces que integrarán el pie parental, evitando la consanguinidad excesiva y promoviendo la diversidad genética de las nuevas generaciones. En especies en riesgo o con poblaciones reducidas, este aspecto puede marcar la diferencia entre un programa exitoso y uno que no logra consolidarse.

Según la información técnica disponible, estos análisis respaldan la sostenibilidad del programa y la planificación de sus siguientes fases, ya que ofrecen una base sólida para definir cómo y con qué ejemplares avanzar en la reproducción asistida y la posterior reintroducción en los cuerpos de agua priorizados.

Reproducción asistida: cómo se crean nuevas poblaciones del pez capitán de la Sabana

La siguiente etapa central del proyecto es la reproducción asistida del pez capitán de la Sabana, una herramienta clave en la conservación de especies amenazadas. Este proceso implica que las condiciones de reproducción se controlan de manera cuidadosa, desde la elección de los padres hasta el crecimiento de las crías en un entorno protegido.

El primer paso consiste en la conformación de un pie parental, es decir, un grupo de machos y hembras seleccionados bajo criterios técnicos y genéticos. Estos peces serán los encargados de originar las nuevas generaciones en cautiverio, por lo que su elección se realiza con especial cuidado y apoyada en los estudios de ADN.

La planificación del programa contempla realizar entre dos y tres ciclos reproductivos al año. Cada ciclo abarca todo el proceso: desde la obtención de los huevos, la fecundación y el desarrollo embrionario, hasta el crecimiento de las crías, conocidas como alevines, hasta que alcanzan un tamaño adecuado para su eventual liberación en el medio natural.

Durante este tiempo, las crías se mantienen en sistemas de cultivo controlados, donde se vigilan parámetros como temperatura, oxígeno, calidad del agua y alimentación. El propósito es que los alevines crezcan con buena salud y con un alto potencial genético, de modo que estén mejor preparados para adaptarse cuando sean liberados.

El objetivo final de esta fase es producir individuos con calidad genética suficiente para reforzar o restablecer poblaciones en sectores seleccionados del río Bogotá y otros ecosistemas asociados. Antes de cualquier liberación, los cuerpos de agua son evaluados por equipos técnicos para comprobar que presentan condiciones mínimas adecuadas para la supervivencia de la especie.

Un modelo replicable para otras especies nativas amenazadas

La experiencia que se está acumulando en la estación piscícola del Neusa no se limita al caso del pez capitán de la Sabana. De acuerdo con Carlos Gutiérrez, subdirector de Planificación y Ordenamiento Territorial de la CAR, los modelos de reproducción y manejo desarrollados en este proyecto podrían servir como referencia para la conservación de otras especies nativas amenazadas.

En la práctica, se trata de un esquema científico integral que combina conocimiento académico, infraestructura especializada y gestión ambiental. La colaboración con la U.D.C.A. ha permitido afinar protocolos de manejo, reproducción y reintroducción que, con las debidas adaptaciones, podrían aplicarse a otros peces propios del altiplano o incluso a especies de otras cuencas.

Este enfoque también refuerza la idea de que la conservación va más allá de proteger un solo pez. Recuperar al capitán de la Sabana implica mejorar la salud general de los ecosistemas hídricos, ya que esta especie funciona como indicador del estado del río y de la calidad de sus aguas. Si el capitán logra mantenerse y reproducirse, es señal de que las condiciones ecológicas están mejorando.

En paralelo, la CAR ha impulsado acciones de cultura y educación ambiental asociadas a este proyecto. La estación piscícola se ha abierto como espacio educativo para la ciudadanía, invitando a colegios, comunidades y visitantes a conocer de primera mano el proceso de conservación y a comprender la importancia de proteger a las especies nativas.

Mediante recorridos guiados y actividades pedagógicas se busca que las personas se vinculen al proceso, no solo como observadores, sino como aliados en la protección de los cuerpos de agua de la región. La institución insiste en que sin el respaldo social resulta mucho más difícil garantizar la permanencia de estos esfuerzos en el tiempo.

Amenazas que afectan al pez capitán y retos para su recuperación

El capitán de la Sabana no se enfrenta a un único problema, sino a un conjunto de presiones que actúan de forma simultánea sobre su hábitat. Entre las principales amenazas se encuentra la disminución de la calidad y la cantidad de agua disponible en los ríos y embalses de la región, derivada de vertimientos, usos inadecuados y cambios en los caudales.

A esto se suma la pérdida de cobertura vegetal en las rondas hídricas, lo que acelera la erosión de las orillas y favorece el aumento de sedimentos y contaminantes en el agua. Estos procesos modifican las características físicas y químicas de los ríos, alterando las condiciones que el capitán necesita para sobrevivir.

Otra amenaza clave es la introducción y expansión de especies exóticas e invasoras, como la trucha, la carpa o la langosta roja, y casos documentados como el cangrejo rojo en Fuquene. Estas especies compiten por alimento y espacio, e incluso pueden depredar a los ejemplares juveniles de capitán o alterar la estructura de las comunidades acuáticas, reduciendo aún más las posibilidades de esta especie nativa.

Ante este panorama, la CAR subraya la importancia de mantener un monitoreo constante del comportamiento y la adaptación del pez capitán dentro del programa de conservación. Solo con información actualizada puede ajustarse la estrategia, reforzar ciertas medidas o introducir nuevas acciones cuando sea necesario.

Las acciones en la estación piscícola se complementan con otras iniciativas de ordenamiento y control ambiental en la cuenca, orientadas a mejorar la calidad del agua y la gestión del territorio. Sin avances en estos frentes, la reintroducción de alevines tendría menos probabilidades de consolidar poblaciones estables en el medio natural.

Con el trabajo coordinado entre la CAR, la U.D.C.A. y otros actores institucionales y comunitarios, el pez capitán de la Sabana cuenta hoy con una estrategia definida para su conservación y repoblamiento. Aún quedan desafíos importantes, pero el modelo científico, la infraestructura del Neusa y el énfasis en la educación ambiental permiten vislumbrar un escenario en el que esta especie emblemática pueda seguir formando parte de los ríos de la región y convertirse en ejemplo de recuperación para otras especies nativas.

cangrejo rojo en Fúquene
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