Encontrarse con una tortuga marina en la orilla o flotando cerca de la costa puede ser una experiencia impactante, pero la forma en la que reaccionemos determinará su supervivencia. Desde el Cabildo de Fuerteventura se insiste con frecuencia en que la medida más eficaz que cualquier ciudadano puede tomar es activar el protocolo de actuación de forma inmediata llamando al teléfono de emergencias 112. Esta simple llamada pone en marcha a todo un equipo de profesionales, desde el servicio de recogida de fauna accidentada hasta el equipo veterinario especializado del Centro de Recuperación y Conservación de Tortugas Marinas.
Es fundamental concienciarse sobre el peligro que suponen las buenas intenciones sin una base técnica, ya que en ocasiones se intentan realizar maniobras de rescate improvisadas que se han vuelto virales en redes sociales. Estos vídeos, aunque parezcan heroicos, pueden esconder acciones que ponen en serio riesgo la vida del animal. Por eso, el apoyo de la gente es vital, pero siempre debe estar guiado por las instrucciones que los especialistas nos den a través del teléfono mientras se desplazan al lugar del hallazgo.
Instrucciones básicas de auxilio mientras llega el equipo
Una vez que hayamos dado el aviso y facilitado la ubicación exacta del ejemplar, hay pequeñas acciones que pueden mejorar mucho su pronóstico. Mientras esperamos la llegada de los técnicos, lo ideal es buscar una toalla o manta bien húmeda para cubrir con cuidado al animal y mantenerlo en un lugar tranquilo, preferiblemente a la sombra para que no sufra un golpe de calor. Es importante que no le agobiemos con demasiada gente alrededor para que el estrés no empeore su situación clínica.

Algo que debemos tener grabado a fuego es que bajo ningún concepto hay que devolver al animal al mar sin que un experto lo haya revisado antes. Una tortuga que ha quedado varada o que presenta problemas de flotabilidad suele tener una patología de base que no se soluciona simplemente echándola de nuevo al agua. De hecho, si lo hacemos, estaríamos condenando al ejemplar a una muerte casi segura por no haber recibido el tratamiento necesario en el centro de recuperación.
Mitos sobre las tortugas flotando y qué no debemos tocar
A veces nos alarmamos al ver a uno de estos reptiles flotando en la superficie, pero hay que saber que muchas veces simplemente están descansando. Estos animales suelen pasar largos ratos en la parte alta de la columna de agua para regular su temperatura corporal aprovechando el calor del sol. Solo si vemos signos claros de debilidad, heridas abiertas o si el animal está varado en la arena, es cuando realmente debemos preocuparnos y marcar el número de emergencias para informar de la situación.
Otro error frecuente es intentar quitarles los plásticos, sedales o anzuelos que puedan llevar enganchados. Aunque nos dé mucha pena verlo, tirar de un hilo de pesca puede causar lesiones internas de muchísima gravedad que serían irreversibles. Es preferible dejar que sean los veterinarios quienes realicen la extracción con el material quirúrgico adecuado. Del mismo modo, si observamos que el caparazón tiene grietas o golpes, hay que evitar tocar esa zona o presionar, ya que podríamos dañar órganos vitales que están justo debajo de la estructura ósea.
Si tenemos el móvil a mano, realizar algunas fotografías del ejemplar y de su entorno puede echar un cable enorme. Este material visual suele ser de gran utilidad para los veterinarios que se están desplazando, ya que les permite ir preparando el equipo necesario según las lesiones que observen en las imágenes. No importa si se trata de un ejemplar joven o adulto, cualquier dato visual ayuda a que el proceso de rescate sea mucho más ágil y efectivo desde el primer segundo.
Mantener nuestras costas seguras para la biodiversidad es una tarea de todos, y saber cómo actuar marca la diferencia entre salvar una vida o perderla. Recordad que, ante la duda, tanto si el ejemplar está vivo como si ha fallecido, la llamada al 112 es obligatoria para que el personal cualificado pueda hacerse cargo de la situación de la manera más profesional y segura posible, garantizando así la protección de estas especies tan vulnerables en nuestras aguas.