Rapa Nui alerta por la sobreexplotación de sus langostas Ura y Rarape

  • Primer monitoreo biológico pesquero en Rapa Nui confirma sobreexplotación de Ura y Rarape.
  • Trabajo liderado por el Consejo del Mar y CIMARQ UNAB con participación de observadores científicos locales.
  • Datos clave en caletas Hanga Roa y Hanga Piko: tallas, pesos, temporalidad y estados reproductivos.
  • Se preparan medidas de manejo con Subpesca para asegurar sostenibilidad y resguardo cultural-alimentario.

Sobreexplotación de langostas en Rapa Nui

La isla de Rapa Nui ha encendido las alarmas: dos de sus crustáceos más emblemáticos, la langosta de Rapa Nui (Ura) y la langosta chata (Rarape), se encuentran bajo una presión extractiva que ha superado niveles sostenibles. El diagnóstico surge del primer monitoreo biológico pesquero sistemático realizado en la zona, un hito que pone el foco en la gestión de un recurso clave para la cultura y la alimentación local.

El trabajo, llevado adelante por el Consejo del Mar de Rapa Nui (Koro Nui o Te Vaikava) y el Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ) de la Universidad Andrés Bello, reunió por primera vez datos biológico-pesqueros reales en desembarques artesanales con participación activa de la comunidad. El objetivo declarado: cimentar una línea base sólida para seguir de cerca la evolución de estas pesquerías insulares.

Un diagnóstico en terreno con sello comunitario

La iniciativa se distinguió por su metodología en terreno y una colaboración inédita con la gente del mar: observadores científicos formados en la propia isla participaron en la toma de datos, fortaleciendo la confianza y la calidad de la información recabada.

Las caletas más activas, Hanga Roa y Hanga Piko, fueron puntos neurálgicos para registrar capturas y procesar muestras. Los pescadores artesanales abrieron sus faenas a los análisis y compartieron conocimiento tradicional, un gesto que permitió integrar ciencia y práctica cotidiana.

Qué especies están en riesgo y por qué importa

Las protagonistas del informe son la Ura (Panulirus pascuensis) y la Rarape (Parribacus perlatus), dos especies emblemáticas del ecosistema local y de gran valor en la cocina rapanui. Su relevancia trasciende lo económico: forman parte del patrimonio biocultural de la isla.

El monitoreo constató el estado de sobreexplotación en ambas especies, lo que genera una alarma urgente que requiere ajustar el manejo para evitar que la extracción comprometa su renovación natural ni el equilibrio del entorno marino insular.

Qué datos se levantaron y qué muestran

El equipo técnico recopiló información esencial para evaluar las poblaciones: tallas, pesos, temporalidad de las capturas y estados reproductivos de peces y crustáceos, con protocolos homogéneos aplicados directamente al desembarque.

Con esa evidencia, los especialistas pudieron clasificar a las dos langostas como recursos sobreexplotados y establecer una línea de referencia robusta para detectar tendencias futuras, variaciones estacionales y señales tempranas de recuperación o deterioro.

Medidas de manejo en discusión

Los resultados ya están sobre la mesa de las autoridades y de la gobernanza local. En coordinación con el Consejo del Mar y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, se trabaja en ajustar la normativa de extracción de Ura y en desarrollar reglas específicas para la Rarape, con un enfoque de sostenibilidad a largo plazo.

Las decisiones apuntan a proteger el capital natural de la isla y su seguridad alimentaria, equilibrando el uso con la conservación para que la actividad artesanal pueda mantenerse en el tiempo sin poner en riesgo a las poblaciones.

Financiación y proyección a largo plazo

A pesar del reconocimiento internacional de Rapa Nui como Área Marina Protegida, el monitoreo carece de financiamiento estatal permanente. El proyecto, además de medir el estado actual, plantea bases técnicas y presupuestarias para asegurar continuidad con participación comunitaria.

La apuesta es pasar de una “foto fija” a una serie temporal que permita entender ciclos, anticipar cambios y activar alertas de gestión antes de que sea tarde, incorporando indicadores locales y protocolos científicos.

Voces desde la isla

Desde el equipo investigador se subraya que evaluar en terreno, de manera sistemática y con la comunidad implicada, marca un antes y un después en la forma de gestionar estas pesquerías. La formación de observadores locales y la apertura de los pescadores resultaron claves para la calidad del estudio.

Puntos clave del proceso

  • Confirmación técnica de sobreexplotación en Ura y Rarape tras el primer monitoreo sistemático.
  • Participación directa de pescadores y observadores científicos locales en la recolección de datos.
  • Datos críticos levantados en desembarques: tallas, pesos, temporalidad y estados reproductivos.
  • Medidas de manejo en preparación junto a Subpesca, con foco en sostenibilidad y resguardo cultural.
  • Falta de fondos permanentes para mantener la vigilancia, pese al estatus de área protegida.

Es fundamental que proteger las langostas Ura y Rarape dependa de decisiones ágiles y de un seguimiento continuo. La ciencia local, la experiencia pesquera y una normativa bien afinada serán claves para recuperar el equilibrio y garantizar que estos recursos sigan presentes en la vida de Rapa Nui.