Reabre el Acuario de Almuñécar tras una profunda reforma y con más de cien especies

  • El Acuario de Fauna Mediterránea de Almuñécar reabre tras varios años cerrado y una reforma integral de sus instalaciones.
  • El espacio alberga más de un centenar de especies y alrededor de 1.500 animales, con un oceanario de un millón de litros y túnel de 17 metros.
  • La reapertura busca reforzar el turismo y convertir el acuario en un centro educativo, científico y divulgativo sobre el Mediterráneo.
  • Se han renovado tanques, sistemas de filtración, climatización y suelos, y se implantará un plan de mantenimiento para evitar nuevos cierres.

Acuario de Almuñécar reabierto

Tras años de parón y obras a contrarreloj, el Acuario de Fauna Mediterránea de Almuñécar vuelve a recibir visitantes y recupera su sitio como uno de los espacios más singulares de la Costa Tropical. El equipamiento municipal, que había sufrido cierres intermitentes desde 2010 y permanecía sin actividad pública desde 2021, reabre completamente renovado y con una clara apuesta por la divulgación marina.

Ubicado bajo la plaza Kuwait, a unos pocos minutos a pie de la playa de San Cristóbal, el acuario ocupa más de 3.000 metros cuadrados dedicados al mundo submarino mediterráneo. La instalación ha pasado por una reforma profunda que ha permitido solucionar averías crónicas, reforzar estructuras y actualizar la tecnología necesaria para garantizar el bienestar de los animales y la seguridad de los visitantes.

Una reapertura muy esperada para Almuñécar

El regreso del acuario se ha escenificado en un acto institucional al que han asistido un numeroso grupo de invitados y representantes políticos. El alcalde de Almuñécar, Juan José Ruiz Joya, junto al concejal de Sostenibilidad, Agricultura, Parques y Jardines, Carlos Ferrón, el resto del equipo de Gobierno y la delegada provincial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Carmen Lidia Reyes, fueron los encargados de abrir de nuevo las puertas de la instalación.

Durante su intervención, Ruiz Joya subrayó que el Acuario de Almuñécar había sido durante demasiado tiempo “un gigante dormido” en pleno centro de la ciudad. Con la reapertura, el regidor situó el proyecto como un símbolo de esfuerzo colectivo tras años de dificultades técnicas y administrativas, y agradeció expresamente el trabajo de todos los equipos implicados, con una mención especial al concejal Carlos Ferrón por su perseverancia al frente de la reforma.

El alcalde incidió en que la reapertura no es solo un gesto simbólico ni un acto protocolario para cortar una cinta: pretende mostrar que Almuñécar apuesta por liderar proyectos vinculados al mar, a la vez que amplía su oferta de ocio y refuerza su imagen como destino turístico y educativo vinculado al Mediterráneo.

Ruiz Joya puso el acento en el componente social y formativo del proyecto, señalando que este espacio debe servir para que las nuevas generaciones comprendan el valor del océano y del litoral mediterráneo. Su objetivo, explicó, es que muchos niños salgan del recorrido con más curiosidad por la biología marina y con una mayor conciencia ambiental.

El ambiente del acto reflejaba cierto alivio tras un largo proceso de obras, con responsables municipales que reconocían que el camino ha sido “largo, duro y lleno de obstáculos”, pero también cargado de compromiso por parte de los servicios técnicos, el personal de mantenimiento y los trabajadores encargados del cuidado de los animales durante el periodo de cierre.

Una reforma integral para resolver años de problemas

El acuario abrió por primera vez en 2008, pero desde 2010 fue encadenando cierres temporales debido al deterioro progresivo de sus instalaciones. En noviembre de 2021, la acumulación de fugas, roturas y fallos técnicos obligó a cerrar al público de forma indefinida. En aquel momento, los tanques presentaban reventones, las peceras sufrían pérdidas de agua y muchos materiales originales no soportaban bien la corrosión del agua salada.

Según ha detallado el concejal Carlos Ferrón, durante la rehabilitación “cada avance destapaba nuevos problemas”. Se levantaron suelos, se cambiaron peceras y se renovaron los sistemas de filtración, climatización y circulación de agua. También se reforzó la estructura interior y se sustituyeron elementos inadecuados, como piezas metálicas que no estaban preparadas para un entorno marino y que se iban deteriorando desde dentro.

La actuación ha requerido una inversión que supera los 250.000 euros de fondos municipales, complementados con una aportación del seguro tras la rotura de una de las grandes peceras años atrás. Las obras no han sido rápidas ni sencillas: el propio concejal reconoció que hubo días en los que “se daba un paso adelante y se retrocedían dos”, con contenedores de escombros saliendo de la instalación a medida que se iban descubriendo desperfectos.

Uno de los aspectos más complejos ha sido garantizar que el acuario pueda funcionar ahora con un sistema de mantenimiento continuo, control y seguimiento exhaustivo, para evitar que se repita la situación de cierres encadenados. El Ayuntamiento ya trabaja en un programa de mejora permanente que irá incorporando ajustes y actuaciones adicionales sobre la marcha.

Durante todo este periodo de cierre, mientras las obras avanzaban, el cuidado de los animales se mantuvo sin interrupción. El personal especializado continuó atendiendo a la fauna marina, lo que ha permitido conservar especies clave y facilitar la transición hacia la nueva etapa de la instalación.

Más de cien especies y un gran oceanario de un millón de litros

Con la reapertura, el Acuario de Almuñécar muestra ahora más de un centenar de especies diferentes y alrededor de 1.500 animales, en su mayoría procedentes del Mediterráneo. El recorrido se articula en una veintena de recintos y 18 acuarios principales que invitan a pasear, prácticamente, por el fondo del mar.

La gran joya de la instalación sigue siendo el oceanario de un millón de litros, atravesado por un túnel acristalado de 17 metros de longitud. Desde este pasillo panorámico los visitantes pueden observar cómo nadan sobre sus cabezas tiburones toro, grandes corvinas, morenas y otras especies emblemáticas, en una experiencia inmersiva que continúa siendo uno de los grandes reclamos del espacio.

A lo largo del recorrido, el visitante se topa con medusas que se desplazan lentamente, anémonas, cangrejos, salmonetes, besugos, pargos, lubinas, doradas, morenas, rayas, congrios y numerosos peces reconocibles para quienes frecuentan la costa granadina. El acuario pone el foco especialmente en el litoral sexitano y sus hábitats, mostrando de manera ordenada distintos ecosistemas marinos.

Además de los tanques dedicados a la fauna mediterránea, la instalación incorpora dos espacios temáticos especiales: uno con especies tropicales de agua salada y otro dedicado a peces de agua dulce. Estos ámbitos permiten ampliar la variedad zoológica y añadir un componente sorpresa para los más pequeños, que pueden comparar distintos entornos marinos y fluviales.

Con la renovación, se han acondicionado nuevas zonas expositivas y áreas didácticas que facilitan la interpretación de los contenidos. Paneles, recorridos temáticos y explicaciones adaptadas a todo tipo de público ayudan a entender mejor la biodiversidad marina y los retos ambientales a los que se enfrenta el Mediterráneo.

Un motor turístico y un espacio educativo para la Costa Tropical

Históricamente, el acuario ha sido uno de los principales atractivos turísticos de Almuñécar fuera de la temporada de playas. Durante años fue parada casi obligatoria de excursiones escolares y visitas familiares, con generaciones de niños recorriendo sus pasillos con la nariz pegada al cristal. Su cierre dejó un hueco importante en la oferta de ocio de la ciudad, sobre todo en invierno.

La reapertura se plantea ahora como un revulsivo para la economía local. El Ayuntamiento espera que el renovado acuario contribuya a desestacionalizar el turismo, atrayendo visitantes durante todo el año y sumándose a otros proyectos culturales y urbanísticos con los que se pretende consolidar a Almuñécar como destino familiar, educativo y sostenible.

Para Ruiz Joya, este espacio supone también un impulso para el comercio y el sector hotelero, al añadir un motivo más para elegir la localidad como punto de vacaciones o escapada de fin de semana. La combinación de sol, playa y oferta cultural y científica vinculada al mar se perfila como una carta de presentación diferenciadora en el mapa del litoral andaluz.

Pero la vocación del acuario no se limita al turismo. El equipo de gobierno local insiste en que el objetivo es que el recinto se convierta en un centro divulgativo, científico y educativo, abierto a la colaboración con institutos, universidades y grupos de investigación. La idea es impulsar proyectos de repoblación de corales en fondos marinos cercanos, programas de liberación y reintroducción de especies y actividades formativas centradas en la conservación del ecosistema mediterráneo.

En palabras del concejal Carlos Ferrón, se pretende que la instalación “tenga alma y propósito”, y no sea simplemente un lugar donde mirar peces detrás de un cristal. Esa perspectiva, más ligada a la investigación y la educación ambiental, busca afianzar al acuario como referente en la provincia de Granada y en el conjunto de la Costa Tropical.

Horarios, entradas y detalles prácticos para la visita

Con su reapertura, el acuario retoma la actividad con un horario regular de miércoles a domingo, excepto festivos. Las puertas se abren por la mañana de 10:30 a 13:30 horas y vuelven a abrirse por la tarde desde las 14:30 hasta las 19:30 horas, lo que permite elegir entre una visita diurna más temprana o aprovechar la tarde tras pasear por el centro urbano o el paseo marítimo.

En cuanto a las tarifas, las entradas generales tienen un precio de 12 euros para adultos de entre 13 y 64 años, mientras que los niños de 4 a 12 años abonan 9 euros. Están previstas tarifas especiales para grupos escolares y descuentos para personas empadronadas en la localidad, con el fin de facilitar el acceso tanto al público local como a centros educativos de la provincia.

La ubicación, a escasa distancia de la playa y en pleno núcleo urbano, facilita que el acuario se incorpore con naturalidad a las rutas de paseo por Almuñécar. Muchos visitantes optan por combinar la experiencia submarina con paradas en comercios, bares y restaurantes cercanos, lo que refuerza el impacto económico en el entorno inmediato.

La accesibilidad y la adaptación de los espacios interiores han sido también tenidas en cuenta durante la reforma, con el propósito de que personas de todas las edades puedan realizar el recorrido con comodidad. Desde el Consistorio se insiste en que la instalación seguirá ajustándose y mejorando servicios en función de la respuesta del público y de las necesidades que se detecten en esta nueva etapa.

Con todo este conjunto de medidas, la ciudad recupera uno de sus iconos más reconocibles relacionados con el mar, un espacio que combina ocio, ciencia y educación ambiental y que aspira a reforzar el vínculo de vecinos y visitantes con el Mediterráneo que baña sus costas.

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