
El abandono de redes de pesca en mares y océanos se ha convertido en uno de los residuos más persistentes y complicados de gestionar, con un impacto directo sobre la fauna marina y las actividades pesqueras. Frente a este escenario, en la Comunidad Valenciana y en el conjunto de Europa se está impulsando una nueva generación de proyectos que buscan dar una segunda vida a estas redes, especialmente a las fabricadas con poliamida, para transformarlas en nylon reciclado y otros materiales reutilizables.
Entre estas iniciativas destaca un programa de I+D que persigue recoger redes al final de su vida útil, tratarlas mediante tecnologÃas de reciclado avanzadas y convertirlas en productos sostenibles con valor industrial. La idea es clara: aprovechar el potencial del nylon reciclado procedente de redes de pesca para cerrar el ciclo de las poliamidas, reducir la contaminación marina y, de paso, generar nuevas oportunidades de negocio en sectores como el embalaje, la agricultura, la automoción o la impresión 3D.
Redes de pesca de poliamida: de residuo marino a nylon reciclado
Aunque en el sector pesquero se utilizan redes hechas de distintos plásticos, como el polietileno o el polipropileno, y existen redes para acuicultura innovadoras, el foco de esta lÃnea de trabajo se sitúa en las redes de poliamida. Este tipo de material, conocido popularmente como nylon, presenta una estructura quÃmica que lo hace especialmente interesante para el reciclado quÃmico de alta calidad, permitiendo recuperar los componentes básicos del polÃmero.
La clave está en que la poliamida se puede descomponer para obtener monómeros como la caprolactama, considerada el «ladrillo» fundamental del nylon. A partir de estos monómeros recuperados, es posible fabricar nuevas poliamidas con propiedades prácticamente idénticas a las de un material virgen, manteniendo niveles de rendimiento y calidad adecuados para aplicaciones exigentes.
Los equipos de investigación implicados en el proyecto están obteniendo, en condiciones controladas de laboratorio, monómeros con purezas superiores al 95 % en algunas corrientes, y por encima del 80 % cuando el proceso se escala a plantas piloto. Estos resultados permiten repolimerizar el material y producir nylon reciclado apto para aplicaciones técnicas, sin que el usuario final perciba diferencias frente a la poliamida convencional.
En la práctica, este enfoque permite pasar de una red de pesca deteriorada y abandonada en el mar a granza de poliamida reciclada lista para ser transformada en piezas, films o filamentos. Se trata de un cambio de paradigma frente al reciclado mecánico tradicional, ya que el reciclado quÃmico abre la puerta a mantener la calidad de la materia prima de forma mucho más estable.

Aplicaciones del nylon reciclado en envases, agricultura, automoción e impresión 3D
Una vez transformadas, las redes de pesca en desuso se convierten en poliamidas recicladas pensadas para introducirse en diferentes cadenas de valor industriales. Entre las aplicaciones que ya se están estudiando destacan los films para envases flexibles, láminas técnicas y cubiertas destinadas a la agricultura, asà como componentes para el sector de la automoción y piezas de gran tamaño fabricadas mediante impresión 3D.
Empresas como UBE Corporation Europe, con plantas en Castelló y Almassora, analizan actualmente la comercialización del nylon reciclado obtenido a partir de redes de pesca. Paralelamente, la firma ZIKNES está adaptando sus equipos para validar el comportamiento de estas poliamidas recicladas en impresión 3D de gran formato, un ámbito donde se requieren materiales con buena estabilidad dimensional y propiedades mecánicas consistentes.
Entre las primeras aplicaciones que se barajan figuran envases y embalajes técnicos, cubiertas agrÃcolas resistentes a la intemperie, elementos estructurales o estéticos para vehÃculos, y demostradores 3D de gran tamaño que permitan comprobar el rendimiento del material reciclado en condiciones reales. Estas piezas sirven como banco de pruebas para medir su comportamiento frente a esfuerzos, temperatura o exposición a agentes externos.
Desde el punto de vista ambiental, el uso de nylon reciclado procedente de redes de pesca contribuye a disminuir la dependencia de materias primas fósiles y reduce el volumen de residuos que acaban abandonados en el medio marino. Al mismo tiempo, para las empresas supone una vÃa para avanzar en estrategias de economÃa circular y responder a las exigencias regulatorias europeas en materia de sostenibilidad y gestión de residuos plásticos.
TecnologÃas de reciclado quÃmico para redes de pesca
El proyecto se apoya en un conjunto de procesos avanzados de reciclado, entre los que destacan la despolimerización hidrotérmica, la solvólisis asistida con lÃquidos iónicos y la extrusión reactiva. Cada una de estas tecnologÃas permite atacar el problema desde un ángulo distinto y adaptarse al estado de las redes, que a menudo llegan muy degradadas y con un alto nivel de suciedad e impurezas.
La despolimerización hidrotérmica utiliza altas temperaturas y presión en presencia de agua para romper las cadenas de poliamida y liberar los monómeros. Por su parte, la solvólisis recurre a disolventes especÃficos, en algunos casos combinados con lÃquidos iónicos, para fragmentar el polÃmero y facilitar la separación de los componentes valiosos. La extrusión reactiva, en cambio, integra reacciones quÃmicas dentro de un proceso de extrusión, lo que permite modificar o funcionalizar el material mientras se funde y se procesa.
Uno de los grandes retos técnicos es tratar redes muy deterioradas, con restos de sal, arena, metales o materia orgánica. Estas impurezas complican tanto la etapa de despolimerización como el posterior refinado de los monómeros. Aun asÃ, los resultados obtenidos hasta la fecha se consideran prometedores y muestran que es posible alcanzar niveles de pureza adecuados para la repolimerización y la fabricación de nuevas poliamidas.
Además del desarrollo de los procesos quÃmicos, el consorcio está llevando a cabo estudios completos de ciclo de vida (LCA) y análisis de viabilidad técnica y económica. El objetivo es cuantificar el impacto ambiental real de estas tecnologÃas frente a la producción de nylon virgen y demostrar que su implantación a escala industrial es factible, tanto en términos de costes como de prestaciones.
Un consorcio europeo para cerrar el ciclo de las poliamidas
La iniciativa está respaldada por un consorcio en el que participan AIMPLAS (Instituto Tecnológico del Plástico), UBE, ZIKNES y el grupo MATS de la Universitat de València (MATS-UV. Cada socio asume un papel especÃfico dentro de la cadena de valor, con la idea de cubrir desde la recogida del residuo hasta la validación de las aplicaciones finales del nylon reciclado.
AIMPLAS lidera las tareas de reciclado quÃmico, desarrollando y optimizando las condiciones de despolimerización y purificación para recuperar monómeros de alta calidad a partir de redes procedentes del mar. UBE se encarga del escalado industrial y la repolimerización, es decir, de trasladar estos procesos desde el laboratorio y la planta piloto a una fase en la que la producción pueda realizarse a gran escala.
En el ámbito de la impresión 3D, ZIKNES valida el material reciclado en piezas de gran formato, comprobando que las poliamidas obtenidas a partir de redes de pesca ofrecen un comportamiento adecuado en términos de resistencia, estabilidad y procesabilidad. Al mismo tiempo, el grupo MATS-UV se ocupa de los estudios de solvólisis y cinética, analizando cómo influyen factores como la temperatura, la presión, la concentración o el tipo de disolvente en la velocidad y eficiencia de las reacciones.
Este trabajo conjunto permite estudiar en detalle cómo fragmentar el polÃmero de las redes de pesca mediante disolventes especÃficos y definir las condiciones óptimas para recuperar la mayor cantidad posible de monómeros con la máxima pureza. La meta compartida es consolidar una lÃnea de reciclado quÃmico que pueda aplicarse no solo a redes de pesca, sino también a otros residuos plásticos complejos que hoy apenas tienen salida.
Apoyo institucional, financiación europea y colaboración internacional
El proyecto cuenta con el respaldo de la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat Valenciana, a través del programa de ayudas de Ivace+i Innovación para proyectos estratégicos en cooperación. Además, dispone de financiación de la Unión Europea mediante los fondos FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027, que impulsan iniciativas alineadas con la economÃa circular y la valorización eficiente de residuos.
Esta lÃnea de trabajo se ajusta a las prioridades marcadas por el Comité Estratégico de Innovación Especializado en EconomÃa Circular y encaja con los ejes de la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana (S3). En concreto, se apuesta por la reducción y valorización de residuos plásticos y por el desarrollo de soluciones tecnológicas que faciliten su reincorporación a la industria como materias primas secundarias.
En paralelo al apoyo institucional regional y europeo, el proyecto se beneficia de una colaboración internacional para el suministro de materia prima. La alianza con la marca Sea2See permite disponer desde 2019 de redes de pesca recuperadas en Ghana, que se utilizan como material real de partida para ensayar y validar los procesos de reciclado quÃmico.
Gracias a este flujo estable de redes, ha sido posible articular una cadena de valor verdaderamente circular, que arranca en la recogida de residuos en zonas costeras y concluye con la fabricación de nuevos productos de poliamida reciclada listos para volver al mercado. Sin este suministro, subrayan las personas implicadas en el proyecto, serÃa muy complicado avanzar más allá de pruebas de laboratorio y simulaciones teóricas.
Todo este esfuerzo conjunto sitúa a las redes de pesca en nylon reciclado como un ejemplo claro de cómo la innovación quÃmica, el apoyo institucional y la colaboración entre empresas y centros de investigación pueden convertir un residuo problemático en una fuente de materia prima de alto valor, al tiempo que se reduce la presión sobre los ecosistemas marinos y se impulsa una economÃa más circular y eficiente en el uso de recursos.
