Regreso al Mediterráneo: la emotiva liberación de las tortugas bobas en Mojácar

  • Un total de 27 ejemplares de Caretta caretta han vuelto al mar tras un año de crianza controlada.
  • Las tortugas nacieron de un nido de 99 huevos hallado en la playa de Piedra Villazar en 2025.
  • El grupo logró superar un grave brote infeccioso que puso en peligro a la mitad de la prole.
  • Este evento supone el quinto anidamiento registrado en las costas de Almería desde principios de siglo.

Liberación de tortugas bobas en la playa de Mojácar

Menudo espectáculo se ha vivido estos días en las costas almerienses con un acontecimiento que nos recuerda la importancia de cuidar nuestro entorno. La playa de Mojácar ha sido el escenario de un momento de esos que te alegran el día: la vuelta a casa de 27 tortugas bobas. Estos ejemplares, que ya lucen un aspecto imponente superando el kilo y doscientos gramos de peso, se adentraron en las aguas del Mediterráneo tras haber pasado un año bajo la atenta mirada de expertos y cuidadores.

La historia de estas pequeñas aventureras comenzó hace justo un año, cuando una hembra decidió que la arena de Piedra Villazar era el sitio perfecto para dejar su legado. Gracias a que los servicios municipales dieron el aviso al 112 de inmediato, se pudo activar un protocolo de protección a contrarreloj. No es algo que pase todos los días, y por eso la implicación de voluntarios y técnicos ha sido total para asegurar que la puesta llegara a buen puerto, sorteando los peligros de una playa concurrida.

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De la arena de la playa a las incubadoras de alta tecnología

Personal técnico manejando tortugas bobas

De los 99 huevos que la madre depositó originalmente, se decidió repartir la suerte para no jugárselo todo a una carta. Mientras que 20 de ellos se llevaron a las instalaciones de Oasys Minihollywood para controlar su temperatura y humedad de forma artificial, el resto se quedó en un lugar seguro de la playa de Río Abajo. Fue un proceso de espera tenso pero emocionante que culminó a mediados de agosto, cuando las primeras cabecitas empezaron a asomar de la arena, sumando un total de 56 nacimientos exitosos.

No todos los huevos consiguieron prosperar, ya que algunos estaban vacíos o presentaban problemas en el desarrollo, algo que entra dentro de la lógica de la naturaleza. Los neonatos que sí lo lograron fueron trasladados al Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz (Cegma), donde empezaron su fase de crecimiento supervisado. Allí se les ha mimado al detalle, con pesajes cada semana y revisiones para comprobar que iban cogiendo fuerza antes de enfrentarse a la inmensidad del océano.

Nacen 38 crías de tortuga marina en un nido localizado en la playa ibicenca de es Cavallet
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Un camino con obstáculos y superación sanitaria

Ejemplar de tortuga boba en el agua

Pero no todo ha sido coser y cantar en este proceso de crianza. A principios de este año, un brote infeccioso inesperado puso en jaque a todo el equipo, llevándose por el camino a 25 ejemplares a pesar de los esfuerzos de los veterinarios. Fue un golpe duro, pero la rápida reacción y las medidas sanitarias de choque permitieron salvar a las 27 tortugas que finalmente han podido ser liberadas. El trabajo conjunto entre el Acuario de Roquetas, Selwo Marina y el Cegma ha sido vital para que el resto de la expedición saliera adelante.

Durante estos meses, los animales han seguido un programa de biometría muy estricto para monitorizar su evolución física. Verlas ahora con ese tamaño y esa vitalidad es la mejor recompensa para los profesionales que han estado al pie del cañón. La colaboración de asociaciones como Equinac ha demostrado que, cuando nos ponemos de acuerdo, la conservación de especies amenazadas como la Caretta caretta puede ser una realidad tangible en nuestras costas.

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Mojácar como punto clave para la biodiversidad marina

Grupo de personas observando la suelta de tortugas

Este suceso no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia que los científicos miran con mucha lupa. Se trata del quinto anidamiento en Almería desde el año 2001, lo que sugiere que estas gigantes del mar están expandiendo sus zonas de cría, quizás buscando aguas con temperaturas más óptimas. La tortuga boba, que puede llegar a pesar cien kilos en su etapa adulta, es una pieza fundamental del ecosistema marino por su dieta basada en medusas y crustáceos.

En el acto de suelta no faltó nadie; desde autoridades locales y autonómicas hasta los niños del colegio Bartolomé Flores, que alucinaron viendo a las tortugas ganar velocidad hacia el agua. Es fundamental que las nuevas generaciones entiendan que ver una tortuga en la playa no es un juego, sino un evento de vital importancia que requiere calma y una llamada rápida a emergencias para no estropear el proceso natural de desove.

El éxito de esta misión subraya el compromiso de las instituciones y la sociedad civil con el patrimonio natural de Almería. Tras superar enfermedades y meses de cautiverio preventivo, estas 27 supervivientes ya navegan libres, dejando atrás una estela de esperanza para su especie. Su viaje por el Mediterráneo es la prueba de que el esfuerzo coordinado entre científicos, voluntarios y ciudadanos da sus frutos, asegurando que nuestras playas sigan siendo un refugio seguro para la fauna marina más emblemática.

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