La presencia de mejillón cebra en el embalse de Cuevas del Almanzora, en la provincia de Almería, ha llevado a la Junta de Andalucía a aplicar un paquete de restricciones sin precedentes sobre la actividad pesquera. Las autoridades autonómicas han optado por blindar casi todo el pantano para tratar de frenar la expansión de esta especie exótica invasora, considerada una de las más problemáticas en los ecosistemas acuáticos europeos.
Las nuevas normas, recogidas en una resolución publicada en el BOJA por la Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, modifican el periodo hábil de pesca, regulan el uso de embarcaciones y medios auxiliares, y ponen el foco en la limpieza y desinfección de todo el material de pesca. El objetivo es claro: evitar que las larvas de este molusco bivalvo se desplacen a otros tramos o cuencas y agraven un problema que ya se ha extendido por distintas zonas de España desde principios de los 2000.
Suspensión general de la pesca en el embalse

La Junta ha decretado la paralización prácticamente total de la pesca en Cuevas del Almanzora, una medida que recuerda al vaciado del embalse de Alcollarín. La nueva normativa establece el cierre general y permanente de la actividad pesquera para todas las especies en la mayor parte del embalse, incluyendo zonas sensibles como el canal de remo y la laguna litoral situadas aguas abajo. Estas limitaciones se mantendrán vigentes mientras persista la presencia del mejillón cebra y no se den por superadas las circunstancias que han motivado la resolución.
En la práctica, esto significa que pescar quedará prohibido en casi toda la lámina de agua, tanto para la pesca recreativa como para entrenamientos y competiciones, salvo en el tramo que se ha delimitado expresamente como excepción. El cierre se concibe como una medida de prevención y seguimiento frente a las , catalogadas por las autoridades ambientales como la segunda causa de pérdida de biodiversidad a escala global, solo por detrás de la transformación de los hábitats naturales.
La decisión de aplicar un cerrojazo tan amplio responde al riesgo real de que el mejillón cebra se disperse rápidamente a través de embarcaciones, equipos de pesca y otros utensilios. Este tipo de restricciones, cada vez más habituales en embalses y ríos afectados, buscan cortar de raíz cualquier vía de propagación, aunque suponga limitar de forma notable las actividades de ocio y deporte vinculadas al agua.
Además del impacto ecológico, la Junta recuerda que la expansión de esta especie invasora puede acarrear importantes costes económicos, ya que los mejillones se incrustan en conducciones, infraestructuras hidráulicas y sistemas de riego, obligando a destinar recursos a tareas de limpieza, control y, cuando es posible, erradicación.
Zona Oeste: único tramo donde se permite pescar desde la orilla

La resolución introduce, aun así, una excepción muy acotada para la práctica de la pesca continental. Se habilita un tramo de unos 1.970 metros de longitud en la denominada zona Oeste del embalse, situada en las proximidades del municipio de Huércal-Overa, donde seguirá siendo posible pescar, pero bajo condiciones estrictas y solo desde la orilla.
En este sector se permitirá tanto la pesca libre como los entrenamientos y concursos oficiales de pesca deportiva. Sin embargo, la modalidad queda reducida a la pesca desde tierra firme, lo que implica que las personas aficionadas no podrán introducirse en el agua ni instalar elementos que tengan contacto directo con ella, salvo el material imprescindible para la práctica.
La norma establece que el pescador no podrá meterse en el agua y que la silla u otros muebles auxiliares deberán permanecer siempre en seco. Únicamente se admite la inmersión del sedal, el anzuelo, el flotador o boya y la sacadera, que pasan a considerarse piezas clave de la actividad y, a la vez, potenciales vectores de transmisión del mejillón cebra.
Todo este equipamiento deberá desinfectarse obligatoriamente tras su uso, tanto para reducir el riesgo dentro del propio embalse como para impedir que, al desplazarse a otros escenarios de pesca, actúe como vehículo involuntario de propagación. Esta combinación de zona restringida pero operativa y normas muy severas intenta mantener un mínimo margen para la afición a la pesca sin poner en peligro la contención de la especie invasora.
Control de embarcaciones y medios auxiliares
La regulación es todavía más dura cuando se trata del uso de embarcaciones u otros medios flotantes. En el tramo autorizado de la zona Oeste, cualquier actividad desde barcas, kayaks u otros soportes quedará sometida a la obtención de permisos específicos por parte de las autoridades competentes en materia de navegación, que valorarán caso por caso.
La Junta contempla incluso la instalación de estaciones oficiales de limpieza y desinfección que todos los medios flotantes deberán usar de forma obligatoria tanto a la entrada como a la salida del embalse. El propósito es asegurarse de que el casco, los motores, los remos y cualquier superficie en contacto con el agua queden libres de larvas o ejemplares adheridos de mejillón cebra.
Este tipo de dispositivos, que ya se han implantado en otros puntos de la península, se apoyan en el lavado a alta presión y en tratamientos químicos controlados; ejemplos similares aparecen en el primer mapa del alga asiática y del cangrejo azul en Andalucía. La idea es que ninguna embarcación actúe como “vehículo” entre cuencas, una de las vías más habituales por las que el mejillón cebra ha conseguido colonizar nuevas masas de agua desde su llegada a España.
Al mismo tiempo, la normativa deja claro que la práctica de la pesca desde embarcación quedará muy limitada y supeditada no solo a la concesión de autorización, sino también al cumplimiento estricto de los protocolos de higiene marcados por la administración, lo que puede disuadir a muchos usuarios habituales.
Con ello, la Junta de Andalucía pretende enviar un mensaje inequívoco: la prioridad es blindar el embalse de Cuevas del Almanzora frente a nuevas expansiones de la especie invasora, aunque eso suponga reducir de forma drástica las opciones tradicionales de ocio náutico y pesca deportiva en la zona.
Horarios, competiciones y normas específicas desde la orilla
La resolución también regula el marco horario y las condiciones de organización de la actividad pesquera en el tramo autorizado. Como regla general, la pesca solo podrá practicarse entre la salida y la puesta del sol, lo que deja fuera la mayor parte de las modalidades nocturnas, muy apreciadas por algunos aficionados.
Se contempla, no obstante, la posibilidad de autorizar competiciones oficiales que requieran actividad en horario nocturno, siempre que estén integradas en el calendario de la Federación Andaluza de Pesca Deportiva. En estos casos, la organización deberá asumir un nivel extra de responsabilidad para garantizar el respeto de todas las restricciones ambientales.
Cada evento deberá contar con al menos un responsable encargado de supervisar el cumplimiento de las normas recogidas en la resolución, desde el horario y la localización exacta de los puestos de pesca hasta las obligaciones de limpieza y desinfección de equipos. La figura de este responsable se considera imprescindible para que los torneos no se conviertan en focos de propagación del mejillón cebra.
La Junta también introduce limitaciones sobre los utensilios permitidos durante la práctica. Se prohíbe de forma general el uso de rejones, salvo en ciertos tipos de competiciones expresamente autorizadas y siempre que se garanticen los procedimientos de desinfección establecidos. Con ello, se busca reducir el número de elementos que puedan actuar como soporte de las larvas o de ejemplares adultos.
En conjunto, este conjunto de reglas convierte la pesca en Cuevas del Almanzora en una actividad mucho más regulada y controlada que antes de la detección del mejillón cebra, obligando a clubes, federaciones y pescadores particulares a adaptar sus rutinas si quieren seguir utilizando el único tramo permitido.
Protocolos de limpieza y desinfección del material de pesca
Uno de los pilares de la resolución reside en las medidas preventivas para evitar la propagación del mejillón cebra. La normativa insiste en que todas las artes y medios empleados para la pesca deberán someterse a procesos de desinfección tras cada jornada, sin excepciones.
El protocolo oficial, detallado por la Consejería, contempla dos métodos principales de desinfección: el lavado con agua caliente a presión a una temperatura superior a los 60 grados, o bien la inmersión de los equipos en una solución con lejía en la proporción indicada. Ambos sistemas buscan eliminar cualquier larva o individuo adherido que pueda pasar inadvertido a simple vista.
Estas obligaciones se aplican no solo al material utilizado en el tramo autorizado del embalse, sino también antes de reutilizarlo en otros escenarios de pesca. La intención es clara: impedir que, por desconocimiento o descuido, un pescador transporte el problema a otros ríos o embalses, contribuyendo a la expansión silenciosa de la especie invasora.
La resolución recuerda que la lucha contra el mejillón cebra depende en gran medida de la colaboración responsable de usuarios y colectivos vinculados al uso del agua. Por ello, se incide en difundir estas pautas y en reforzar la vigilancia, tanto por parte de los agentes medioambientales como de los organizadores de eventos deportivos, para detectar incumplimientos y aplicar, si corresponde, las sanciones previstas.
Estas medidas se enmarcan en las estrategias más amplias de prevención y seguimiento que la Junta de Andalucía aplica frente a especies exóticas invasoras, conscientes de que, una vez consolidadas en un ecosistema, resulta muy complicado y costoso revertir la situación sin daños añadidos.
El mejillón cebra, una especie invasora con alto impacto en España y Europa
El detonante de todas estas restricciones es el hallazgo de ejemplares de mejillón cebra (Dreissena polymorpha) en aguas de Cuevas del Almanzora. Este molusco bivalvo, originario de áreas del este de Europa y Asia, se ha convertido en un caso paradigmático de especie exótica invasora en multitud de masas de agua continentales.
En España, su presencia se documentó por primera vez a principios de siglo en el río Ebro, en torno al año 2001. Desde entonces, y a pesar de diversas campañas de concienciación y control, ha ido colonizando de forma sistemática diversas cuencas hidrográficas, aprovechando en muchos casos el tráfico de embarcaciones, equipos de pesca y otros utensilios que se desplazan de un embalse a otro.
El mejillón cebra se caracteriza por su gran capacidad de dispersión y reproducción. Sus larvas microscópicas pueden permanecer en suspensión en el agua o adherirse a superficies muy diversas, lo que facilita su transporte accidental. Una vez asentadas, las colonias se fijan en masa sobre rocas, estructuras, tuberías y cualquier soporte sumergido, formando capas densas que alteran el funcionamiento natural de los ecosistemas.
Además del impacto sobre la fauna y flora autóctonas, esta especie provoca serios problemas en infraestructuras hidráulicas. Los mejillones obstruyen conducciones, canales, sistemas de riego y tomas de agua para abastecimiento o generación eléctrica, generando gastos considerables en mantenimiento, limpieza y reparación. Es precisamente este doble efecto ecológico y económico el que ha llevado a endurecer la respuesta administrativa.
Las autoridades ambientales recuerdan que las especies exóticas invasoras se han consolidado como una de las principales amenazas para la biodiversidad a escala mundial, solo superadas por la destrucción y alteración de los hábitats naturales. En este contexto, la situación del embalse de Cuevas del Almanzora se interpreta como una señal de alerta más en la lucha contra estas invasiones biológicas en España y Europa.
Con el nuevo marco regulador en vigor, el embalse de Cuevas del Almanzora pasa a ser un ejemplo de gestión restrictiva orientada a contener el mejillón cebra, combinando cierres amplios, una pequeña zona acotada para la pesca desde orilla y severos protocolos de desinfección. La continuidad de estas medidas, y la posible flexibilización en el futuro, dependerán de cómo evolucione la presencia de la especie invasora y del grado de cumplimiento de las normas por parte de pescadores, clubes y demás usuarios del embalse.