La reciente decisión de las autoridades israelíes de sacrificar un grupo de cocodrilos del Nilo en Cisjordania ha despertado la atención internacional por su trasfondo insólito y las décadas de historia que arrastraba este singular grupo de animales. Los cocodrilos fueron adquiridos en un primer momento como parte de un proyecto turístico en el asentamiento de Petzael, pero su destino cambió a raíz de numerosos factores políticos y sociales.
Durante los últimos años, los reptiles permanecían en un recinto en condiciones precarias y, según declaraciones oficiales, apenas tenían acceso suficiente a alimento, lo que provocó incluso comportamientos caníbales entre ellos mismos. Las repetidas fugas de estos animales de la granja, abandonada y en avanzado estado de deterioro desde 2013, encendieron las alarmas por el peligro que podían suponer tanto para los residentes locales como para la seguridad fronteriza.
Historia de los cocodrilos en Cisjordania: del turismo fallido al abandono

Los cocodrilos del Nilo llegaron a la región como un intento por atraer turismo, pero el proyecto quedó truncado debido a los conflictos persistentes en la zona entre israelíes y palestinos. Tras el fracaso turístico, un empresario quiso aprovechar su piel para fines comerciales, aunque la legislación israelí de 2012 prohibió definitivamente la cría de estos reptiles para obtener carne o piel, declarándolos animales protegidos.
Las autoridades invirtieron importantes sumas de dinero en reforzar el vallado de la antigua granja ante los continuos incidentes y fugas. A pesar de estos esfuerzos, la situación de abandono y el riesgo no pudieron ser resueltos de manera satisfactoria, generando preocupación entre los responsables locales. Uno de ellos llegó a advertir sobre la posibilidad de que un cocodrilo alcanzase el río Jordán, lo que podría provocar problemas diplomáticos debido a la cercanía con la frontera con Jordania.
Decisión oficial y procedimiento
Ante la imposibilidad de reubicar a los animales y el aumento del peligro para la población y otros animales, veterinarios del gobierno, bajo la supervisión de COGAT, el organismo de defensa israelí encargado de gestionar los asuntos civiles en la zona, optaron por proceder a la eutanasia de los cocodrilos como medida definitiva. Las fuentes no han divulgado ni la cantidad exacta de animales sacrificados ni los procedimientos empleados, aunque recalcan que la acción fue consensuada con expertos para minimizar el sufrimiento y respetar principios de bienestar animal.
COGAT destacó que la situación llegó a este extremo por el abandono prolongado y las condiciones inhumanas en que vivían los cocodrilos. Estos animales, además de sufrir desnutrición y estrés, supusieron un riesgo real para los habitantes de la región y para la seguridad de la frontera.
Este incidente pone de manifiesto los retos que suponen el manejo de fauna salvaje en contextos de inestabilidad y abandono, y subraya la necesidad de políticas de gestión responsables tanto para la protección de la vida animal como para la seguridad de las comunidades.
