Shakiremys colombiana: el nuevo género de tortuga fósil hallado en La Tatacoa

  • Identificada una nueva tortuga fósil, Shakiremys colombiana, descrita como nuevo género y especie
  • Hallazgo en La Tatacoa (La Victoria, Huila) con dos ejemplares excepcionalmente completos
  • Pertenece a Podocnemididae y muestra un mosaico de rasgos con valor evolutivo
  • Vivió hace unos 13 millones de años; estudio publicado en Papers in Palaeontology

Tortuga fósil Shakiremys colombiana

El desierto de la Tatacoa, en el departamento colombiano del Huila, vuelve a situarse en el mapa de la paleontología con el anuncio de una tortuga fósil que inaugura un nuevo género y especie: Shakiremys colombiana. La investigación ha sido liderada por especialistas de la Universidad del Rosario en colaboración con el Museo de Historia Natural La Tatacoa.

La especie, datada en el Mioceno medio, se conoce a partir de dos ejemplares recuperados en 2022 cerca del centro poblado La Victoria. El equipo documenta un cráneo completo articulado a su caparazón y un segundo caparazón, un conjunto poco común que ha permitido un análisis anatómico detallado y la validación taxonómica.

Qué es Shakiremys colombiana y por qué importa

Fósil de Shakiremys colombiana

Shakiremys colombiana pertenece a la familia Podocnemididae, un linaje de tortugas de agua dulce con presencia actual en Sudamérica y Madagascar. Su rasgo más llamativo es un mosaico anatómico que combina características de varios clados, algo infrecuente en el registro fósil del grupo.

Esta combinación de rasgos sitúa al nuevo taxón en una posición clave para interpretar la evolución de las podocnemídidas. Según el estudio, la especie encaja como una forma intermedia en términos morfológicos, aportando información sobre conexiones biogeográficas históricas entre el norte de Sudamérica y la región malgache.

El contexto paleoambiental es igualmente relevante: los fósiles proceden del bioma de La Venta, un conjunto de sedimentos fluviales que entre hace 13 y 15 millones de años formaban una red de ríos y lagos en plena formación andina. Ese escenario habría favorecido la diversidad de hábitats para las tortugas.

En palabras del equipo, el grado de preservación convierte a estos materiales en uno de los registros de tortuga fósil más completos de la zona, un punto de partida sólido para comparar con especies actuales y extintas de la región neotropical.

El hallazgo en La Tatacoa: piezas y métodos

Hallazgo de Shakiremys colombiana en La Tatacoa

Los ejemplares se recuperaron en dos puntos de La Victoria, dentro del yacimiento de La Venta. Proceden de los estratos de San Alfonso (Formación La Victoria), cuya datación radiométrica sitúa su antigüedad en torno a 13,7 millones de años.

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Tras la excavación, las piezas fueron trasladadas a Bogotá para tomografía computarizada. La técnica de imagen permitió reconstruir la neuroanatomía del cráneo y comparar detalles internos con tortugas actuales estrechamente emparentadas, afinando la diagnosis del nuevo género.

El trabajo de campo y laboratorio se extendió aproximadamente durante dos años y medio, desde la recuperación y preparación de los fósiles hasta su publicación en la revista internacional Papers in Palaeontology. Firman el estudio, entre otros, Edwin A. Cadena (Universidad del Rosario), David E. Leal Amaya, Andrés y Rubén D. Vanegas (Museo de La Tatacoa) y Lino J. E. Guevara Serrano.

La serie de caracteres observados respalda la propuesta de Shakiremys como nuevo género dentro de Podocnemididae, con rasgos diagnósticos que no se repiten en miembros previamente descritos. Los ejemplares se conservan bajo custodia del Museo de Historia Natural La Tatacoa.

Una tortuga versátil: hábitat y dieta

Reconstrucción y detalles de Shakiremys colombiana

El análisis sugiere que la especie era capaz de ocupar distintos ambientes de agua dulce, desde aguas oscuras hasta claras, una versatilidad que habría favorecido su éxito en ecosistemas dinámicos del Mioceno.

La morfología craneal y del caparazón apunta a una dieta probablemente omnívora, coherente con su aparente capacidad de aprovechar recursos variados y coexistir con otras tortugas del bioma de La Venta.

El registro local documenta una notable diversidad de quelonios: Chelus colombianus, Mesoclemmys vanegasorum, Podocnemis pritchardi, P. medemi, P. tatacoensis, y formas gigantes como Stupendemys geographica o Caninemys tridentata. En ese contexto, Shakiremys colombiana amplía el abanico evolutivo de Podocnemididae en el norte de Sudamérica.

Para la comunidad científica internacional, incluida la europea, el hallazgo ofrece un punto de comparación con el esqueleto más completo de una tortuga prehistórica en Europa, afinando hipótesis sobre dispersión y adaptación de las tortugas de agua dulce a escala global.

Ciencia con sello local y debate sobre los nombres

Museo de La Tatacoa y equipo investigador

La investigación se apoya en un ecosistema de ciencia local que ha crecido en la última década en La Tatacoa. Vecinos y divulgadores, como los hermanos Rubén y Andrés Vanegas, han impulsado el Museo de Historia Natural y participado directamente en la recuperación y preparación del material.

El nombre propuesto combina la raíz griega usada en taxonomía para tortugas (mys) con el de la artista colombiana Shakira. Los autores explican que, además de ser un tributo con claro vínculo cultural, la denominación busca acercar la paleontología al gran público sin restar rigor científico.

No obstante, existe debate en la comunidad académica sobre el uso de nombres de personas reales en nuevas especies. Algunas voces han planteado objeciones en foros especializados, mientras otras defienden su potencial de comunicación para conectar hallazgos complejos con audiencias amplias.

Los fósiles han sido preparados en el Laboratorio Valerie Anders del museo y se exhiben en La Victoria (Villavieja, Huila). El equipo ha generado además una reconstrucción 3D basada en las tomografías, con potencial para nuevas líneas de investigación y actividades educativas.

El descubrimiento consolida a La Venta como uno de los yacimientos neotropicales clave para estudiar la evolución de ecosistemas y vertebrados durante el Mioceno, y refuerza la importancia de proteger el patrimonio paleontológico.

Con materiales bien preservados, una diagnosis sustentada y un contexto geológico preciso, Shakiremys colombiana se suma al repertorio de especies que ayudan a entender cómo cambiaron los ambientes tropicales de Sudamérica. La combinación de trabajo de campo, tomografía y colaboración local ha permitido perfilar a esta tortuga como un referente para futuras comparaciones en América y Europa.