
Las recientes liberaciones de tortuga carey en dos puntos del continente, Chelem (YucatĆ”n) y el Parque Nacional San San Pond Sak en Bocas del Toro, han puesto el foco en la temporada de anidación y en las acciones para asegurar que mĆ”s crĆas alcancen el mar.
En ambos casos, las autoridades subrayan que se trata de una especie en peligro crĆtico y que estas sueltas forman parte de una estrategia mĆ”s amplia de protección frente a amenazas como la pĆ©rdida de hĆ”bitat, la contaminación marina y el saqueo de nidos.
Chelem (YucatĆ”n): suelta de 350 crĆas de carey

En la costa yucateca de Chelem se llevó a cabo la liberación de 350 crĆas de tortuga carey a la orilla del mar, guiadas cuidadosamente hasta la rompiente. Las imĆ”genes del evento circularon con rapidez, recordando que, de manera general, solo un porcentaje muy reducido āen torno al 1%ā llega a la vida adulta.
La repercusión en redes sociales fue amplia, destacando la importancia de respetar la temporada de anidación y permitir que los equipos que custodian las playas trabajen sin interferencias para maximizar la supervivencia de los neonatos.
Las autoridades remarcaron que en YucatÔn la temporada de anidación se extiende de abril a octubre y que existe vigilancia permanente en las playas. También advirtieron que dañar nidos o molestar a las tortugas puede acarrear sanciones conforme a la normativa vigente.
San San Pond Sak (Bocas del Toro): 12 neonatos de carey al mar

En PanamÔ, guardaparques del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) realizaron la suelta de 12 neonatos de tortuga carey en el Parque Nacional San San Pond Sak, en la provincia de Bocas del Toro, reafirmando el compromiso con la protección de esta especie.
El Ôrea protegida es reconocida por su papel como refugio de biodiversidad en el Caribe panameño, con manglares, humedales y hÔbitats clave para la fauna marina, que sostienen procesos ecológicos esenciales en el ciclo de vida de las tortugas.
Desde la institución se subraya que persisten amenazas como la degradación del hÔbitat, la contaminación y la caza furtiva de huevos. En este contexto, cada liberación aumenta las probabilidades de éxito para la población, al tiempo que visibiliza la necesidad de mantener y reforzar los esfuerzos de conservación.
La coincidencia temporal de estas acciones en México y PanamÔ demuestra una respuesta coordinada durante la temporada de anidación, con participación de equipos técnicos y apoyo social, elementos que se consideran determinantes para aumentar la supervivencia de los neonatos de carey en sus primeros pasos hacia el océano.
Las sueltas en Chelem y San San Pond Sak, junto con la vigilancia y la sensibilización pública, buscan mejorar las opciones de la tortuga carey en un periodo clave del año, reforzando que la colaboración y el respeto por las playas de anidación son herramientas decisivas.
