La Región de Murcia ha vuelto a ponerse manos a la obra con una nueva entrega de ‘Territorio Tortuga’, una iniciativa que busca echar una mano a la conservación de la tortuga boba en nuestras costas. La campaña ha arrancado con la puesta de largo del documental ‘El nido’, una producción que explica de forma muy clara el viaje que siguen estos animales desde que salen del mar hasta que sus crías logran llegar al agua, destacando el papel fundamental que juegan los técnicos y los vecinos de la zona.
Este año la cosa promete, ya que la iniciativa ha ganado peso para implicar a todo aquel que pasee por la arena este verano. El objetivo no es otro que sensibilizar a residentes y turistas sobre la importancia de proteger a una especie vulnerable que, poco a poco, parece haberle cogido el gusto a las playas murcianas para realizar sus puestas. Vaya por delante que la colaboración ciudadana es la pieza que hace que todo este engranaje de protección funcione correctamente durante los meses de más calor.
Un despliegue de voluntariado sin precedentes en el litoral
Si algo destaca en esta edición de 2026 es el aumento del músculo humano que hay detrás del proyecto. Se ha pasado de 11 a 16 entidades colaboradoras de voluntariado ambiental, lo que supone un despliegue mucho más potente para cubrir más kilómetros de costa. Estos grupos se encargarán de montar puntos informativos y realizar talleres para que nadie se quede con dudas sobre cómo convivir con estas visitantes marinas sin causarles molestias innecesarias.
Las actividades no se van a quedar en un solo sitio, sino que se repartirán por puntos estratégicos como Águilas, Cartagena, Mazarrón y San Pedro del Pinatar. Por ejemplo, se pondrá especial cuidado en zonas como la playa de Levante en Cabo de Palos o el entorno de la Torre Derribada, lugares donde la presencia de usuarios es masiva y donde el riesgo para los posibles nidos es mayor si no se anda con mil ojos.
Cifras que confirman el cambio de tendencia de la Caretta caretta
Los números no engañan y dejan claro que el Mediterráneo occidental se está convirtiendo en una guardería improvisada para la tortuga boba. Desde el año 2017, los expertos han registrado un total de 39 rastros en las playas murcianas, confirmándose la existencia de ocho nidos exitosos en este periodo. Es un dato para tomarse en serio, ya que indica que el litoral regional tiene unas condiciones que a estos animales les resultan atractivas para reproducirse.
Sin ir más lejos, el balance del año pasado fue bastante positivo, logrando que 66 ejemplares nacieran con éxito de dos nidos localizados en la comunidad. Este repunte de la actividad de nidificación obliga a las autoridades a no bajar la guardia y a mantener dispositivos de vigilancia específicos, siendo Murcia pionera en contar con un operativo de estas características diseñado exclusivamente para las tortugas.
¿Qué hacer si te encuentras con una tortuga o un rastro?
Aquí es donde el ciudadano de a pie tiene la última palabra. Si vas caminando por la playa y te topas con una tortuga saliendo del agua o ves unas marcas extrañas en la arena que parecen las rodadas de un tractor pequeño, lo primero es llamar inmediatamente al teléfono 112. No hay que intentar hacerse el héroe ni la foto perfecta; lo mejor es quedarse a una distancia prudencial y, sobre todo, no pisar las huellas para que los técnicos puedan analizarlas bien.
Es fundamental evitar el uso de luces o flashes si el avistamiento ocurre de noche, ya que las tortugas se desorientan con una facilidad pasmosa. Los responsables de la campaña insisten en que no se debe tocar al animal bajo ningún concepto. El simple hecho de mantener la calma y avisar rápido puede ser la diferencia entre que una puesta salga adelante o se pierda por un descuido evitable.
Al final, el éxito de que estas pequeñas viajeras salgan adelante depende de que todos seamos conscientes de que compartimos el espacio con ellas. La suma de esfuerzos entre los voluntarios que recorren la arena al amanecer, los científicos que custodian los huevos y la gente que respeta las distancias es lo que permite que la biodiversidad del Mediterráneo siga teniendo futuro. Cuidar de nuestras playas es también cuidar de los nidos que se esconden bajo la arena, garantizando que el ciclo de la vida de la tortuga boba no se detenga por nuestra falta de atención.