Tiburón cazón atrapado en la piscina natural de El Agujero en Gáldar

  • Un tiburón cazón hembra quedó atrapado en la piscina natural de El Agujero, en Gáldar (Gran Canaria).
  • La Policía Local precintó la zona y cerró el baño de forma preventiva, aunque la especie es inofensiva.
  • El ejemplar pertenece a la especie Mustelus mustelus, común en Canarias y sin riesgo para las personas.
  • El fuerte oleaje y la alerta por fenómenos costeros se perfilan como causa probable de que el animal acabara en la piscina.

tiburon atrapado en piscina natural de El Agujero en Galdar

La habitual calma de los bañistas en la piscina natural de El Agujero, en el municipio grancanario de Gáldar, se vio alterada cuando un tiburón cazón hembra apareció nadando en su interior, totalmente aislado del mar abierto. La escena, poco frecuente en este enclave del norte de Gran Canaria, obligó a cerrar temporalmente el acceso a la instalación costera.

Fueron los propios usuarios quienes, a primera hora del día, se toparon con el cartel de piscina precintada colocado por la Policía Local en los accesos. En lugar del baño matutino de rutina, se encontraron con la imagen del animal dando vueltas dentro del vaso de la piscina, claramente atrapado tras el cambio de marea y sin posibilidad aparente de regresar por sí mismo al océano.

Un cazón o musola lisa, tiburón común en Canarias

El ejemplar identificado en El Agujero corresponde a la especie Mustelus mustelus, conocida popularmente en el Archipiélago como cazón o musola lisa. Se trata de un tiburón de la familia Triakidae, incluido entre los peces cartilaginosos que habitan en el Atlántico oriental desde las islas británicas hasta Senegal, así como en el mar Mediterráneo, Madeira y las islas Canarias, donde es relativamente frecuente en fondos someros.

Este tiburón prefiere fondos arenosos y zonas costeras de poca profundidad, moviéndose normalmente entre los 5 y los 50 metros, aunque se le ha registrado hasta los 625 metros de profundidad. Es una especie adaptada a aguas templadas que ronda con naturalidad las costas europeas y africanas, por lo que su presencia cerca del litoral canario entra dentro de lo esperable, aunque no tanto verlo encerrado en una piscina natural. En Canarias su presencia en aguas cercanas al litoral puede ser comparable a la observada en otras especies como el tiburón azul.

En cuanto a su tamaño, el Mustelus mustelus puede alcanzar hasta 2 metros de longitud, si bien lo más habitual es encontrar ejemplares adultos de entre 100 y 120 centímetros. En algunos casos se citan longitudes máximas de entorno a 150 centímetros, mientras que las crías nacen midiendo aproximadamente 35 centímetros, una cifra que se repite en las descripciones científicas de la especie.

Se trata de un tiburón de reproducción vivípara, es decir, las crías se desarrollan en el interior de la madre y nacen completamente formadas, algo que comparte con otras especies de tiburones costeros. Entre sus rasgos distintivos destaca una segunda aleta dorsal más desarrollada que la primera, lo que ayuda a diferenciarlo de otros congéneres que habitan también en aguas del Atlántico y el Mediterráneo.

Una especie inofensiva para las personas

La sola mención de la palabra tiburón suele generar inquietud entre los bañistas, pero en este caso los especialistas son tajantes: el cazón o musola lisa no representa un peligro para las personas. En Canarias es bien conocido por los pescadores y por la comunidad científica como un animal tranquilo que evita el contacto directo con los humanos.

Lejos de la imagen de depredador agresivo asociada a otras especies, este tiburón se alimenta de peces pequeños, crustáceos y moluscos que encuentra en el fondo marino. Además, el ejemplar que ha aparecido en El Agujero pertenece a una variedad que no cuenta con dientes funcionales para morder, sino con placas adaptadas para triturar sus presas, lo que refuerza la idea de que se trata de un animal completamente inofensivo en un contexto de baño recreativo.

Las autoridades locales han insistido en que el cierre de la piscina responde exclusivamente a un criterio de prudencia y de protección tanto de los usuarios como del propio animal. El precinto buscaba evitar aglomeraciones alrededor del tiburón, posibles intentos de interacción indebida y, al mismo tiempo, dar margen para que los técnicos valoraran la mejor manera de proceder.

Los bañistas que se acercaron a la zona, muchos de ellos vecinos que frecuentan la piscina natural a diario, mostraron sobre todo sorpresa y curiosidad ante un hecho que califican de «raro» o «poco visto». Aunque la presencia de fauna marina en charcos y piscinas naturales tras temporales no es nueva, no es habitual que se trate de un tiburón de este tamaño en un espacio tan concurrido.

El papel del oleaje y la alerta por fenómenos costeros

Todo apunta a que la llegada del cazón a la piscina de El Agujero está directamente relacionada con las condiciones del mar de los últimos días. El Gobierno de Canarias había declarado alerta por fenómenos costeros debido al fuerte oleaje que ha afectado al litoral del Archipiélago, especialmente en la vertiente norte de islas como Gran Canaria.

Este tipo de episodios de mala mar genera mar de fondo intenso y olas que superan con facilidad las barreras rocosas que protegen piscinas naturales y charcos de marea. En circunstancias así, no es extraño que peces, tortugas u otros animales marinos sean arrastrados hacia estos recintos y queden dentro cuando el nivel del agua baja de nuevo.

La estructura de la piscina natural de El Agujero, abierta al océano pero resguardada por formaciones rocosas, facilita que con oleaje fuerte el agua entre con fuerza y, con ella, diferentes especies marinas. Al retirarse la marea y calmarse el mar, esos mismos obstáculos rocosos pueden convertirse en una barrera que impida a los animales retornar por sus propios medios al mar abierto.

Fuentes locales señalan que no sería la primera vez que temporales y mar de fondo acaban depositando fauna marina en este tipo de piscinas. Sin embargo, la aparición de un tiburón de estas características dentro de una zona de baño tan conocida sigue siendo un hecho excepcional que ha despertado el interés de medios locales y regionales.

Mientras las autoridades valoraban cómo actuar, el animal continuaba nadando de manera relativamente calmada en el interior de la piscina, sin mostrar signos de agresividad, pero claramente desubicado respecto a su entorno natural habitual de aguas más abiertas y fondos arenosos.

Reacción de las autoridades y de los bañistas

La Policía Local de Gáldar procedió a precintar el recinto en cuanto se confirmó la presencia del tiburón en la piscina. El acceso quedó cerrado con cintas y cartelería específica, informando del cierre preventivo a todas las personas que se acercaban a la zona de baño.

Medios locales como Infonorte Digital y el diario La Provincia dieron cuenta del suceso, detallando que el ejemplar era una hembra de cazón y subrayando en todo momento su carácter totalmente inofensivo. El objetivo era atajar posibles alarmas infundadas y recordar que, a pesar del impacto visual, se trataba de una situación sin riesgo real para la población.

Entre los vecinos y usuarios habituales de El Agujero, la noticia corrió con rapidez. Muchos se acercaron a la zona simplemente por curiosidad, para ver de cerca a un tiburón que, en condiciones normales, apenas se divisa fugazmente mar adentro. La recomendación general, no obstante, fue mantener una distancia prudente y evitar lanzar objetos o intentar tocar al animal.

La presencia de personal municipal y de agentes en el entorno buscaba precisamente asegurar que el ejemplar no sufriera estrés adicional por la afluencia de gente y que pudiera mantenerse en las mejores condiciones posibles hasta decidir si resultaba necesario un operativo específico para devolverlo al mar.

El cierre temporal de la piscina natural, aunque supuso una pequeña molestia para quienes acudieron con idea de darse un baño, fue asumido en general con comprensión, al entenderse que la prioridad era la seguridad y el bienestar del tiburón atrapado en el recinto.

Lo ocurrido en la piscina natural de El Agujero ilustra cómo la combinación de fenómenos naturales, como el fuerte oleaje y las mareas vivas, puede dar lugar a escenas poco habituales en zonas de baño tan conocidas de Canarias. La aparición de un tiburón cazón hembra en un espacio pensado para el ocio acuático ha servido para recordar que estas piscinas, aunque acondicionadas para el baño, siguen formando parte del entorno marino y están expuestas a sus cambios. La intervención rápida de la Policía Local, el carácter inofensivo de la especie y la actitud prudente de los bañistas han permitido gestionar el episodio sin incidentes, más allá de la sorpresa inicial y de la anécdota que deja a quienes presenciaron de cerca a este visitante inesperado.

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