El biólogo marino mexicano Mauricio Hoyos Padilla fue mordido por un tiburón galápago mientras buceaba y realizaba marcaje científico en el Parque Nacional Isla del Coco, en Costa Rica. Según las primeras valoraciones, se encuentra estable, aunque con lesiones de consideración en la cabeza, el rostro y los brazos tras el incidente.
El suceso tuvo lugar durante una expedición de la Coalición One Ocean Worldwide, en la que participan Fins Attached, For the Oceans Foundation, Reserva Tortuga y la Rob Stewart Sharkwater Foundation. Expertos y organizaciones subrayan que se trata de un episodio inusual en un entorno estrictamente regulado y con protocolos de seguridad.
Cronología del rescate y atención médica

Tras el ataque, los guardaparques de la Isla del Coco y equipos del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica intervinieron de inmediato, controlando el dolor, asegurando la vía aérea y estabilizando al investigador en el lugar para iniciar su evacuación.
La operación incluyó un traslado marítimo prolongado, de alrededor de 36 horas, hasta el puerto de Puntarenas y, posteriormente, un desplazamiento por carretera a San José. Allí, el científico fue ingresado en la Clínica Bíblica, donde permanece bajo observación y con seguimiento médico especializado.
El médico de Bomberos, Luis Fernández, explicó que el incidente ocurrió durante una maniobra de marcaje: el tiburón, de aproximadamente cuatro metros, se giró con rapidez y alcanzó a Hoyos en la cabeza. Según detalló, el equipo mantuvo monitorización constante durante el trayecto hasta su posterior atención hospitalaria.
El paciente, de 48 años, presenta heridas considerables, especialmente en la zona craneofacial, pero su estado general se reporta estable. Las autoridades sanitarias priorizan la vigilancia neurológica y el control del dolor mientras continúa la evaluación de las lesiones.
Desde la Coalición One Ocean Worldwide agradecieron el apoyo local y destacaron el trabajo coordinado de guardaparques, paramédicos y rescatistas. Alex Antoniou, director ejecutivo de Fins Attached, insistió en que hechos de este tipo son extremadamente raros y valoró el compromiso de la comunidad de la Isla del Coco con la seguridad de la expedición.
Qué investigaba y quiénes le acompañaban

En el momento del suceso, Hoyos participaba en labores de marcaje para el seguimiento poblacional del tiburón galápago (Carcharhinus galapagensis), tareas esenciales para comprender sus desplazamientos, su estado de conservación y la conectividad entre áreas marinas protegidas.
La misión estaba integrada por especialistas y técnicos de Fins Attached, For the Oceans Foundation, Reserva Tortuga y la Rob Stewart Sharkwater Foundation. La coordinación con los guardaparques del parque nacional permitió activar de inmediato los protocolos de emergencia.
Reconocido por su trayectoria, Mauricio Hoyos cofundó en 2010 la organización Pelagios Kakunjá junto a James Ketchum, centrada en el estudio de tiburones en su hábitat natural. Entre sus distinciones figuran Investigador del Año 2018 (Fins Attached) y Shark Guardian 2022 (Shark Project International), que avalan su aportación a la conservación marina.
Jorge Serendero, de For the Oceans, resaltó el profesionalismo de los equipos que hicieron posible la evacuación segura del científico. La comunidad científica y ambientalista ha mostrado preocupación y apoyo a la pronta recuperación de Hoyos y a la continuidad de las investigaciones en marcha.
La Isla del Coco y el tiburón galápago: claves del contexto

Ubicada a unos 550 kilómetros de la costa pacífica de Costa Rica, la Isla del Coco es Parque Nacional y Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1997. Sus aguas concentran una biodiversidad excepcional y son escenario habitual de proyectos de investigación y conservación.
En la zona es frecuente la presencia de varias especies de tiburones, como el martillo, el de punta blanca y el galápago, además de cardúmenes pelágicos y otras especies migratorias. Aun así, los incidentes con personas son poco comunes, especialmente durante actividades científicas planificadas.
El tiburón galápago es una especie vivípara y migratoria que habita aguas cálidas de todo el mundo. Debido a su lenta reproducción y vulnerabilidad, cuenta con medidas de protección en diversas áreas marinas, lo que explica la relevancia de los programas de marcaje y monitoreo.
Los riesgos en el trabajo de campo son reales, pero la combinación de protocolos, formación y respuesta coordinada reduce al mínimo la probabilidad de incidentes graves. La información generada por estas expediciones es clave para orientar políticas públicas y reforzar las áreas marinas protegidas.
El caso de Mauricio Hoyos pone el foco en la labor científica y de conservación que se realiza en la Isla del Coco, el apoyo de las autoridades costarricenses y el carácter inusual del ataque. La prioridad ahora es su recuperación y la continuidad de los esfuerzos para comprender y proteger a los grandes depredadores marinos.