Los tiburones, esos depredadores que siempre han despertado fascinación y miedo, podrían convertirse en aliados inesperados en la lucha contra los huracanes. Investigadores de la Universidad de Delaware están estudiando cómo utilizar a estos animales como sensores naturales para obtener datos del océano que ayuden a mejorar los modelos de predicción de estos fenómenos meteorológicos. La idea no es nueva, pero los avances tecnológicos la hacen cada vez más viable.
Por otro lado, diversos estudios han demostrado que los tiburones son capaces de detectar cambios en la presión atmosférica y modificar su comportamiento antes de que llegue una tormenta. Esta capacidad, que les ha permitido sobrevivir durante millones de años, podría ser aprovechada para entender mejor la dinámica de los huracanes. Aunque no se trata de un método de predicción directo, la información que proporcionan es muy valiosa.
Un proyecto pionero en la Universidad de Delaware
El equipo de la Escuela de Ciencias Marinas y Políticas de la Universidad de Delaware ha puesto en marcha un proyecto que implanta pequeños dispositivos electrónicos en la aleta dorsal de varios tiburones. Estos sensores registran la temperatura, la profundidad y la conductividad del agua, un dato que está relacionado con la salinidad. Cuando el animal sube a la superficie, el dispositivo envía las mediciones a una red de satélites, lo que permite a los científicos conocer en tiempo real las condiciones del océano.
El objetivo principal es medir la temperatura de las capas superiores del océano, conocida como capa de mezcla. Esta información es crucial para estudiar los huracanes, ya que las aguas cálidas proporcionan parte de la energía que necesitan estos fenómenos para intensificarse. Aaron Carlisle, investigador principal y profesor de la universidad, explicó a Reuters: “Los tiburones ofrecen una nueva oportunidad porque son abundantes, están ampliamente distribuidos y son más accesibles que muchos mamíferos marinos protegidos. Estamos realmente interesados en el contenido de calor de la capa superior del océano”.
Las especies seleccionadas para este proyecto son el marrajo dientuso, el tiburón azul, el tiburón martillo liso y ejemplares jóvenes de tiburón blanco. Los investigadores salen a faenar entre 50 y 65 kilómetros mar adentro, donde capturan a los tiburones con cebo. Una vez a bordo, colocan el sensor, comprueban el estado del animal y lo devuelven al mar. Los dispositivos están diseñados para desprenderse con el tiempo, de modo que los tiburones no los porten durante toda su vida.
El comportamiento de los tiburones ante las tormentas
Además de este proyecto, otras investigaciones han demostrado que los tiburones abandonan las aguas costeras antes de que llegue un huracán. Un estudio publicado en 2003 por el Dr. Bob Hueter, junto con Michelle Heupel y Colin Simpfendorfer, analizó el comportamiento de tiburones de puntas negras juveniles durante la tormenta tropical Gabrielle en 2001. Los datos obtenidos mediante transmisores acústicos mostraron que los animales dejaron las bahías de la costa del Golfo de Florida y se dirigieron hacia aguas más profundas antes del paso de la tormenta, regresando una o dos semanas después.
Hueter, asesor principal de ciencia de OCEARCH, explicó que el factor determinante no fue el viento ni la lluvia, sino la caída de la presión barométrica a medida que la tormenta se acercaba. “Esa presión puede transmitirse hacia abajo a través de la columna de agua para los animales marinos”, afirmó. Los tiburones poseen un oído interno que les permite detectar esa disminución de presión, incluso cuando ocurre sobre el océano. Esta capacidad es innata y forma parte de su estrategia de supervivencia.
El seguimiento por satélite también ha confirmado estos movimientos. La organización OCEARCH ha colocado dispositivos de seguimiento a más de un centenar de tiburones blancos como parte de su programa Global Shark Tracker. Gracias a este monitoreo, los científicos han observado cambios en sus rutas cuando se aproxima un sistema tropical. Sin embargo, Hueter aclara que muchos tiburones descienden a mayores profundidades para evitar el mal tiempo, por lo que sus transmisores dejan de enviar señales a los satélites durante ese periodo.
Limitaciones y futuro
A pesar de estos avances, los expertos son claros: los tiburones no pueden utilizarse para predecir huracanes de forma directa. Hueter lo dijo con humor: “Creo que el Servicio Meteorológico Nacional y el excelente equipo de FOX Weather están mucho mejor preparados para hacerlo que nosotros con los tiburones”. Pero añadió que es una característica fascinante y otra forma de entender cómo estos animales han logrado sobrevivir durante 400 millones de años en los océanos del mundo.
La información recopilada por los tiburones, tanto la de los sensores de Delaware como la de los estudios de comportamiento, complementa los modelos oceanográficos y atmosféricos existentes. Los datos sobre temperatura y salinidad ayudan a calibrar los modelos de intensidad de huracanes, mientras que el comportamiento de los tiburones puede servir como indicador temprano de cambios en la presión. Aunque no sustituyen a los satélites ni a los aviones cazahuracanes, ofrecen una perspectiva única desde el interior del océano.
Con todo, la combinación de estos hallazgos abre una vía prometedora para la investigación meteorológica. Los tiburones, con su capacidad natural para percibir el entorno marino, se convierten en una herramienta más en la caja de herramientas de los científicos. Queda mucho por investigar, pero lo que ya se sabe demuestra que estos animales son mucho más que depredadores: son centinelas del océano que, sin saberlo, nos ayudan a entender mejor los fenómenos extremos que afectan a nuestras costas.