Tráfico ilegal de 774 tortugas: denuncia de Profepa y operativo en Tijuana

  • Profepa denuncia ante la FGR el intento de tráfico de 774 tortugas incautadas en el aeropuerto de Tijuana.
  • Los ejemplares iban ocultos en calcetines dentro de cajas de plástico, a su vez en 9 paquetes rotulados como "cosméticos".
  • Se identificaron cinco especies del género Kinosternon; tres están bajo protección especial (NOM-059).
  • La autoridad busca reparación del daño ambiental y seguirá coadyuvando en la investigación.

Operativo contra trafico de tortugas

El intento de traficar 774 tortugas a través del Aeropuerto Internacional de Tijuana ha activado una respuesta penal y ambiental sin precedentes, similar al golpe al tráfico de tortugas en Chiapas. Las autoridades federales mexicanas confirmaron la apertura de investigaciones por delitos contra la biodiversidad tras el hallazgo de los ejemplares en condiciones de hacinamiento.

Según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), los animales fueron localizados en el área de paquetería el 12 de noviembre, escondidos en calcetines dentro de cajas de plástico y distribuidos en nueve cajas de cartón etiquetadas como «cosméticos». La operación se desarrolló junto a la Guardia Nacional, que detectó irregularidades en los paquetes, como cuando se hallaron 166 tortugas y 10 aves.

Cómo se detectó el envío y qué encontraron

La revisión comenzó cuando personal de la Guardia Nacional observó anomalías en nueve bultos procedentes del Estado de México, por lo que se procedió a su inspección con apoyo de inspectores de Profepa. En el interior, hallaron contenedores transparentes apilados con tortugas inmovilizadas en calcetines, una práctica que denota ocultamiento y maltrato, similar a una incautación de más de 160 tortugas.

Tortugas decomisadas en aeropuerto

El conteo oficial confirmó 774 ejemplares, de los cuales cuatro estaban muertos. El resto presentaba signos de estrés por el traslado, aunque aparentemente en estado estable. Ningún documento acreditaba la legal procedencia de los animales, lo que reforzó la hipótesis de un envío ligado a comercio ilícito de fauna, comparable a casos de contrabando a Hong Kong.

De acuerdo con la información consolidada, las tortugas pertenecen a las especies Kinosternon cora, Kinosternon acutum, Kinosternon cruentatum, Kinosternon integrum y Kinosternon oaxacae; al menos tres de ellas están bajo protección especial en la NOM-059-SEMARNAT-2010. Esta clasificación agrava el caso por su impacto sobre poblaciones vulnerables, como analiza el grave impacto del tráfico ilegal.

La investigación preliminar detalla que no se presentó remitente ni destinatario a reclamar el envío y que los datos asociados a la guía de paquetería apuntan a personas de nacionalidad china. Esta línea, aún bajo verificación, sugiere una posible red vinculada al tráfico internacional de vida silvestre, similar a otros operativos en Chiapas contra el tráfico ilegal.

Marco legal y apertura de la vía penal

Profepa informó que presentó denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) por hechos que encuadran en el artículo 420, fracciones I, IV y V, del Código Penal Federal. La autoridad ambiental actúa como coadyuvante y en representación de la víctima, pasos formales que quedaron asentados con el oficio de denuncia ingresado el 19 de noviembre, en línea con precedentes como la incautación de 18 tortugas.

Además, se abrió el procedimiento administrativo correspondiente por la extracción, transporte y manejo clandestino de ejemplares silvestres, conductas que, según el artículo 3 de la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, pueden configurar daño ambiental por su efecto en la tasa de supervivencia de las especies; casos similares han llevado a que se rescaten más de 3,400 tortugas en operativos.

La Procuraduría subraya que el hacinamiento observado, el transporte negligente y la ausencia de documentos de legal procedencia son elementos que evidencian un riesgo grave a la biodiversidad. Estos factores encajan en supuestos típicos delictivos cuando se trata de especies protegidas o sujetas a regulación.

Como medida inmediata de salvaguarda, los ejemplares asegurados fueron trasladados a una UMA (Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre), donde reciben atención especializada y permanecerán bajo resguardo mientras avanzan las diligencias y se determina su destino final conforme a la normativa.

Impacto ambiental y dimensión del tráfico de especies

Para Profepa, el daño comienza desde la sustracción de los animales de su hábitat: la captura, el traslado en condiciones precarias y la logística clandestina incrementan la mortalidad y quiebran los equilibrios ecológicos locales. Varias de las especies involucradas están además reguladas por CITES, lo que añade un componente internacional de control.

La procuradora federal, Mariana Boy Tamborrell, enfatizó que combatir el tráfico de vida silvestre es una prioridad institucional e instó a la ciudadanía a denunciar. La colaboración social resulta clave para desmantelar cadenas que operan mediante paquetería comercial y señales falsas como etiquetas de «cosméticos».

El caso podría tener ramificaciones transnacionales, dada la posible participación de personas extranjeras detectada en los datos de envío. No obstante, esta línea de investigación se mantiene en fase inicial y dependerá de lo que determine la FGR a partir de las pruebas recabadas.

Qué viene ahora: responsabilidades y reparación

En el terreno penal, la FGR deberá integrar la carpeta y fincar responsabilidades por delitos contra la biodiversidad. En paralelo, Profepa continuará como coadyuvante y solicitará la reparación y compensación del daño ambiental, medidas que abarcan desde acciones de restauración hasta sanciones económicas y otras obligaciones.

La autoridad recuerda que la manipulación y el transporte de fauna silvestre sin permisos constituyen ilícitos, más aún si afectan a especies con estatus de protección. Este operativo, coordinado entre Guardia Nacional y Profepa, refuerza la necesidad de controles en puntos logísticos críticos como los aeropuertos.

El caso de Tijuana ilustra cómo un esquema aparentemente simple —calcetines, cajas plásticas y etiquetas engañosas— puede esconder una cadena de comercio ilegal con alto impacto ecológico. La rápida intervención evitó un daño mayor, aunque cuatro ejemplares ya habían fallecido al momento del aseguramiento.

La investigación y el seguimiento administrativo continúan abiertos. Con un paquete significativo de indicios, la expectativa oficial es identificar a quienes planearon y ejecutaron el envío, cerrar vacíos en la trazabilidad y fortalecer las medidas preventivas para cortar rutas de tráfico que aprovechan la paquetería comercial.

Este operativo deja un mensaje claro: frente a la extracción y traslado clandestino de especies —en este caso, 774 tortugas de distintos taxones—, las instituciones activarán todas las vías legales disponibles para proteger la biodiversidad y perseguir a los responsables en el ámbito penal y administrativo.

tortugas de manera clandestina en Chiapas
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