Transferencia de trucha ártica a agua salobre en etapas tempranas

  • La trucha ártica puede trasladarse a aguas de 20 ‰ de salinidad desde los 8 gramos sin aumentar la mortalidad.
  • El traslado temprano reduce las malformaciones óseas del 13% al 2% en comparación con el traslado tardío.
  • Aunque el crecimiento inicial es más lento, la longitud final y la supervivencia son comparables a los métodos tradicionales.

Primer plano de una trucha ártica juvenil nadando en aguas frías y cristalinas, resaltando su morfología natural.

¿Te has preguntado alguna vez si es posible adelantar el traslado de la trucha ártica a aguas salobres sin que los peces pasen por un mal trago? Pues resulta que investigaciones recientes, llevadas a cabo por la Estación Experimental de Cultivo del Instituto de Investigación Marina en Grindavík, han arrojado una luz muy prometedora sobre este tema, sugiriendo que podemos mover a estos ejemplares mucho antes de lo que se pensaba habitualmente en su etapa juvenil.

Este descubrimiento no es moco de pavo, ya que podría cambiar las reglas del juego para los piscicultores de zonas como Reykjanes. En estos lugares, conseguir agua dulce subterránea es un auténtico quebradero de cabeza, por lo que saber que la trucha alpina (Salvelinus alpinus) aguanta bien la salinidad desde pequeña abre un abanico de posibilidades para escalar la producción sin tantas restricciones hídricas.

El experimento: ¿Cómo se llevó a cabo la prueba?

Instalaciones modernas de acuicultura en Islandia con tanques de cultivo especializados para la transición de peces.

Para salir de dudas, se diseñó un estudio detallado publicado en la revista Aquaculture. El objetivo era ver si los peces de la población Hólastofn podían pasar de una salinidad muy baja (3 ‰) a una concentración de agua glacial (20 ‰) en una fase muy temprana de su crecimiento, en lugar de esperar a que pesaran entre 100 y 200 gramos, que es lo que se suele hacer por costumbre.

En el experimento participaron 432 peces marcados, divididos en dos estrategias de cultivo bien diferenciadas:

  • Un primer grupo fue trasladado al agua salobre cuando apenas eran unos «bebes» con un peso promedio de 8 gramos.
  • El segundo grupo se mantuvo en agua dulce (3 ‰) hasta que fueron mucho más grandes, alcanzando unos 176 gramos antes del traslado.

Durante más de 500 días, los científicos no quitaron ojo a los ejemplares, monitorizando aspectos críticos como la velocidad de crecimiento, la supervivencia, si llegaban a la madurez sexual y, muy especialmente, la salud de su estructura ósea hasta el momento del sacrificio.

Análisis de los resultados: Crecimiento y supervivencia

Si miramos los datos de crecimiento, al principio parecía que los peces trasladados prematuramente iban más lentos que sus compañeros de agua dulce. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa brecha se fue cerrando. De hecho, a partir del día 328, no hubo diferencias significativas en el ritmo de crecimiento entre ambos grupos.

Al final del camino, ocurrió algo curioso: el grupo que pasó más tiempo en agua dulce acabó pesando un promedio de 1252 gramos, mientras que los trasladados temprano pesaron 1063 gramos. Aunque la diferencia de peso se mantuvo, es importante notar que la longitud de los peces era prácticamente la misma. Pero lo que realmente importa aquí es que la supervivencia fue equiparable en ambos casos; los pequeños de 8 gramos aguantaron el tratamiento de salinidad del 20 ‰ sin que la mortalidad se disparase.

La salud ósea: El punto clave del estudio

Truchas nadando en un estanque de acuicultura industrial al aire libre, ilustrando la densidad de cultivo.

Aquí es donde la investigación se pone realmente interesante. Resulta que el momento del traslado influye drásticamente en la formación de los huesos. En aquellos peces que fueron pasados al agua salada más tarde, se encontraron malformaciones en el 13% de los individuos, una cifra considerablemente alta.

Por el contrario, los ejemplares que hicieron la transición siendo muy jóvenes presentaron una tasa de malformaciones de tan solo el 2%. Esto significa que esperar demasiado para el traslado multiplica por cinco el riesgo de que los peces desarrollen problemas óseos, haciendo que el traslado temprano sea mucho más saludable para el animal.

Teniendo en cuenta que gran parte de la producción de trucha ártica en Islandia se concentra en la península de Reykjanes, donde el agua dulce es un recurso limitado, aprovechar la capacidad de los alevines para adaptarse pronto al agua salobre es una alternativa brillante para impulsar la industria y optimizar los recursos disponibles sin comprometer el bienestar de la especie.

La evidencia demuestra que adelantar el paso a aguas salobres no solo es viable y seguro en términos de mortalidad, sino que además reduce drásticamente las malformaciones óseas y permite optimizar el uso de aguas subterráneas, logrando que los peces alcancen tamaños comerciales similares a pesar de un inicio de crecimiento ligeramente más lento.


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