Treinta y dos tortugas marinas regresan a las aguas de Ibiza tras un exitoso programa de cría

  • Liberación de 32 ejemplares de tortuga boba en la emblemática playa de Es Cavallet tras alcanzar un peso óptimo.
  • Uso del programa Head Starting para elevar las posibilidades de supervivencia de las crías de 15 gramos a un kilo de peso.
  • Colaboración nacional entre acuarios y centros de recuperación de Sevilla, Valencia, Barcelona y Baleares.
  • Aumento de la nidificación en el Mediterráneo occidental debido al incremento de la temperatura del agua marina.

Liberación de tortugas marinas en Ibiza

Las costas de Ibiza han vivido una jornada de esas que te dejan con una sonrisa en la cara gracias a la vuelta al mar de 32 tortugas de la especie Caretta caretta. Estos animales, que nacieron el verano pasado en la arena de Es Cavallet, han sido los protagonistas de un acto en el Parque Natural de ses Salines, donde han demostrado que el esfuerzo de conservación da sus frutos cuando se trabaja en equipo.

Acompañadas por responsables de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural y técnicos del COFIB, estas pequeñas viajeras han culminado un largo proceso de cuidados. No es moco de pavo lo que han conseguido, ya que han pasado de ser unos diminutos ejemplares de apenas 15 gramos a convertirse en tortugas robustas que ya rozan el kilo de peso, lo que les da muchísimas más papeletas para sobrevivir a los depredadores en el inmenso Mediterráneo.

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El origen de una puesta histórica en las costas pitiusas

Todo este lío positivo empezó allá por el 7 de agosto de 2025, cuando se detectó un nido con nada menos que 85 huevos en la playa des Cavallet. Fue una noticia de las grandes, pues se trataba del primer nido confirmado de esa temporada en la isla de Ibiza y el segundo en todo el archipiélago balear, lo que puso en marcha de inmediato la maquinaria de protección para que nada saliera mal.

Para no dejar su futuro al azar, los expertos decidieron trasladar los huevos a las instalaciones del Aula de la Mar. Allí, bajo una vigilancia constante e incubación artificial, eclosionaron 38 crías de tortuga boba tras 50 días de espera. A partir de ese momento, los animales se integraron en el programa Head Starting, una estrategia que consiste en mimar a las tortugas durante sus meses más vulnerables para que crezcan fuertes antes de enfrentarse a la vida salvaje.

Una red de cuidados que cruza toda España

Lo curioso de esta historia es que las tortuguitas no se quedaron solo en las islas, sino que se pegaron un auténtico viaje por toda la geografía nacional. Para asegurar que recibían la mejor alimentación y cuidados, se distribuyeron por centros especializados de primer nivel como el Oceanogràfic de València, el Acuario de Sevilla, el CRAM de Barcelona y la Fundación Palma Aquarium, entre otros puntos clave de la geografía española.

Tras unos meses de engorde y mimos, todas se reunieron de nuevo en Valencia para pasar el último chequeo veterinario. Antes del gran día, hicieron una última parada en el Aquarium Cap Blanc para aclimatarse definitivamente al entorno marino que las vio nacer. Es un proceso que ha requerido una coordinación milimétrica entre científicos y administraciones, logrando que el porcentaje de éxito sea para quitarse el sombrero.

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El Mediterráneo occidental como nuevo refugio

No es casualidad que cada vez veamos más nidos en nuestras playas; parece que el cambio climático y el aumento de la temperatura del mar están empujando a estas tortugas a buscar nuevos hogares para sus huevos. Lo que antes era habitual solo en la zona de Grecia o Turquía, ahora está pasando aquí mismo, con registros de nidificación en Mallorca, Menorca y, por supuesto, en esta zona de Ibiza durante el último verano.

Ante esta nueva realidad, las autoridades han insistido en que todos debemos echar un cable si vemos una hembra poniendo huevos o a las crías saliendo de la arena. Lo más importante es no molestarlas y llamar al 112 de inmediato para que los expertos puedan proteger la zona. La colaboración ciudadana es el mejor radar que tenemos para garantizar que estas especies vulnerables sigan formando parte de nuestra biodiversidad marina.

El regreso de estos ejemplares a las aguas del Parque Natural de ses Salines supone un hito en la protección de la fauna local, evidenciando que los programas de refuerzo poblacional son vitales ante los desafíos ambientales actuales. Con 32 nuevas tortugas surcando el mar, se refuerza la esperanza de consolidar a las Baleares como un territorio seguro para la reproducción de la Caretta caretta, siempre que se mantenga el compromiso entre la investigación científica y la vigilancia de nuestros litorales.


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