
La costa de Almassora se ha convertido en escenario de un descubrimiento relevante para la conservación de la fauna marina. El pasado martes, el servicio de socorrismo de la playa detectó un posible nido de tortugas marinas tras el aviso de varias bañistas que se percataron de la presencia de pequeñas crías en la orilla. La situación movilizó de inmediato a los equipos especializados.
Una rápida intervención de los socorristas permitió activar el protocolo específico de protección de nidos. A la llegada de los biólogos de la Universitat de València y la Fundación Oceanogràfic, se pudo confirmar la existencia del nido en la playa Benafelí, justo frente al parque del Pitillo. Allí se identificaron 11 crías de tortuga marina recién salidas del cascarón junto a 129 huevos, un hallazgo que ha puesto de manifiesto la importancia ecológica de este enclave del litoral castellonense.
La alcaldesa, María Tormo, y la concejala de Playas, Silvana Rovira, han remarcado la relevancia de la pronta actuación de los socorristas, ya que gracias a su diligencia se ha podido preservar el nido y garantizar la seguridad tanto de las crías como de los huevos, evitando posibles riesgos de depredadores, inclemencias o molestias humanas.
La playa de Almassora, un refugio para la vida marina
No es la primera vez que el litoral de Almassora destaca como lugar habitual de nidificación de tortugas marinas. En los últimos años, la playa ha sido testigo de varios episodios similares que consolidan a esta zona como un punto estratégico para el ciclo vital de la especie. En octubre pasado, en la cercana Pla de la Torre, se llevó a cabo la suelta al mar de 22 tortugas marinas nacidas en la playa un año antes. Dicha liberación fue posible gracias a la colaboración vecinal, ya que unos residentes alertaron de la presencia de las crías, facilitando su rescate y participación en un proyecto de recuperación.
La mayoría de aquellas tortugas eran machos, detectándose solo una hembra entre el grupo.
Colaboración científica para la conservación
La protección de los nidos y de los ejemplares recién nacidos es posible gracias a la actuación conjunta de distintas entidades como la Fundación Oceanogràfic y la Universitat de València, que coordinan los protocolos científicos de seguimiento y cuidado. Las tortugas de la playa de Almassora han sido incluidas en el programa Head-starting, cuyo objetivo es favorecer que los animales adquieran el peso, tamaño y capacidades de buceo adecuados antes de ser devueltos al entorno salvaje, incrementando así sus opciones de supervivencia.
También interviene la Fundación Azul Marino, que acoge a las crías en sus instalaciones durante las últimas semanas previas a su liberación, proporcionando las condiciones idóneas para su fortalecimiento y adaptación al medio marino.
El papel de la ciudadanía en la protección de las tortugas marinas
El papel de la ciudadanía es igualmente esencial en la protección de estos nidos. Las bañistas que detectaron las primeras crías han sido clave en la rápida intervención y han demostrado cómo la colaboración entre vecinos, socorristas y expertos puede contribuir al mantenimiento de la biodiversidad local.
Hallazgos como este refuerzan la condición de la playa de Almassora como santuario natural para las tortugas marinas en el Mediterráneo y subrayan la importancia de seguir promoviendo proyectos de seguimiento biológico y sensibilización entre usuarios y visitantes.
La reciente detección de un nido en la playa Benafelí, junto con las sueltas de ejemplares y los programas de conservación, destacan el valor que tiene el municipio para la supervivencia de las tortugas marinas, consolidando la costa de Almassora como un enclave fundamental para el futuro de la especie.