Una nutria visiblemente herida se ha convertido en las últimas jornadas en una presencia tan inesperada como comentada en la lonja de Malpica, en la Costa da Morte. El animal, que arrastra una notable lesión en la zona de la cabeza, ha sido visto de manera reiterada por trabajadores y marineros que inician su actividad de madrugada en la rula.
Según explican las personas que coinciden con ella a primera hora, la nutria lleva varios días acercándose al entorno portuario y ya se ha colado dentro de las instalaciones más de una vez. Aunque mantiene cierta distancia con la gente, su comportamiento cambia cuando aparece comida de por medio, lo que ha permitido observarla con algo más de detalle pese a su desconfianza inicial.
Aparición repetida en la lonja de Malpica
Los trabajadores relatan que el animal acude sobre todo a primera hora de la mañana, coincidiendo con el movimiento de cajas de pescado y la llegada de las embarcaciones. En varias ocasiones la han visto moverse con rapidez entre las zonas de carga y las proximidades de la rula, mostrando una agilidad que contrasta con la herida abierta que luce en la cabeza.
Uno de los operarios cuenta que la nutria, pese a su cautela, no duda en acercarse cuando huele alimento. En un momento dado, llegó incluso a arrebatarle un jurel que estaba manipulando, una escena que sorprendió a los presentes y que ha contribuido a que el animal se haga conocido entre la gente del puerto.
La presencia de la nutria se ha repetido lo suficiente como para que en la lonja ya la consideren casi una visitante habitual. “Leva tres días vindo”, comentan en el muelle, donde preocupa tanto su estado físico como el hecho de que se mueva con tanta confianza en un entorno con constante actividad humana y maquinaria pesada.
A pesar de la lesión, la nutria se desplaza sin aparente dificultad por las rampas y pasillos de la instalación. Los testigos subrayan que no parece desorientada y que nada con soltura en la zona del puerto, lo que hace pensar que se mueve con cierta familiaridad por este tipo de espacios costeros.
Herida en la cabeza y alerta a los especialistas
Lo que más llama la atención de quienes la han visto es la Herida notable en la parte superior de la cabeza, descrita como una lesión seria y claramente visible incluso a cierta distancia. Aunque las causas no están confirmadas, en el puerto se barajan posibilidades que van desde un golpe accidental contra alguna estructura hasta un posible enganche con artes de pesca.
Preocupados por el estado del animal, trabajadores de la lonja dieron aviso al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Oleiros, dependiente de la Xunta de Galicia. Personal de este centro se interesó por el caso, similar al de la nutria rescatada en Cali, y, según indican desde el muelle, se desplazó por la zona en la tarde de este miércoles para valorar la situación y estudiar si era posible capturar a la nutria para su atención veterinaria.
Este tipo de dispositivos de rescate no siempre son sencillos: las nutrias son animales ágiles y recelosos, y la combinación de miedo y dolor puede dificultar su manejo seguro. Por eso, los técnicos suelen planificar primero cómo actuar sin poner en riesgo al animal ni a las personas que intervienen.
Mientras tanto, en la rula se ha pedido a los trabajadores que eviten perseguir o acorralar a la nutria, y que se limiten a informar de nuevos avistamientos. El objetivo es reducir el estrés del ejemplar hasta que los especialistas determinen los pasos a seguir.
Nutrias en la costa gallega: de los ríos al mar
La presencia de este ejemplar herido en Malpica no es un hecho aislado. En los últimos años, se han detectado varias nutrias en las inmediaciones del puerto y en otros puntos del litoral gallego. Aunque se asocian tradicionalmente a ríos y humedales continentales, esta especie ha ido ganando terreno también en ambientes marinos.
El biólogo Alfredo López, de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), recuerda que la nutria es, en origen, un mamífero ligado a ecosistemas fluviales. Sin embargo, explica que no es extraño que bajen al mar para buscar alimento, aprovechando la abundancia de peces y otros recursos disponibles en las rías y áreas costeras.
Según detalla el especialista, estos movimientos entre ríos y mar eran mucho menos visibles en el pasado reciente porque las nutrias llegaron a estar al borde del exterminio en buena parte de la península ibérica. La presión de la caza, la contaminación y la pérdida de hábitat provocaron un desplome de sus poblaciones durante décadas.
En el caso de Galicia, y de la costa noroeste en general, la situación empezó a cambiar progresivamente a partir de los años posteriores al hundimiento del petrolero Prestige. Aunque fue una catástrofe ambiental de gran impacto, las medidas posteriores de protección, seguimiento de fauna y concienciación contribuyeron a que la conservación de especies como la nutria ganara peso en la agenda pública.
Una especie que se recupera pero sigue siendo vulnerable
Hoy en día, la nutria se considera una especie en proceso de recuperación en muchas zonas de España y Europa, pero no está exenta de amenazas. La mejora en la calidad del agua de ríos y rías, junto con la reducción de la persecución directa, ha favorecido su vuelta a espacios donde hacía años que no se veía.
Sin embargo, la presencia de ejemplares heridos, como el de la lonja de Malpica, recuerda que la convivencia con la actividad humana sigue siendo delicada. Colisiones con embarcaciones, atropellos en carreteras cercanas a cauces fluviales, accidentes con redes de pesca o trampas antiguas son algunos de los riesgos habituales.
Organizaciones como Cemma y los centros de recuperación de fauna trabajan de forma coordinada con pescadores, mariscadores y personal de lonjas para mejorar la detección temprana de animales en apuros. La colaboración ciudadana, a través de avisos rápidos cuando se observa un ejemplar en mal estado, es clave para aumentar sus posibilidades de supervivencia.
En el ámbito europeo, la nutria europea (Lutra lutra) está protegida por diversas normativas comunitarias, pero los expertos insisten en que no basta con la legislación: hace falta mantener la vigilancia sanitaria de los ecosistemas acuáticos, limitar vertidos y preservar corredores fluviales que permitan sus desplazamientos naturales entre cuencas y áreas costeras.
El caso de esta nutria herida en Malpica ilustra bien esa realidad: un animal que ha logrado recolonizar espacios costeros, pero que también está más expuesto a los peligros asociados a puertos, infraestructuras y artes de pesca.
La imagen de la nutria moviéndose entre cajas de pescado, sorteando carretillas y actividad frenética en la lonja, ha llamado la atención de vecinos y visitantes que se han encontrado con la escena casi por sorpresa. Más allá de la anécdota, el episodio ha servido para recordar que la fauna salvaje sigue muy presente en el litoral gallego y que su conservación depende, en buena medida, de cómo se gestione esa convivencia diaria.
Entre el asombro por verla tan cerca y la preocupación por su lesión, la historia de esta nutria que se deja ver por la lonja de Malpica resume la situación de la especie en Galicia: un animal que vuelve poco a poco a ocupar su sitio en ríos y costas, pero que aún necesita vigilancia, respeto y apoyo de la ciudadanía y de las instituciones para garantizar que escenas como esta no terminen en un desenlace triste.