Vadym Oleynik, investigado por sentarse sobre una tortuga en Omán

  • Vadym Oleynik y Olena Kravchenko están investigados por un vídeo grabado en la reserva de Ras Al Jinz, en Omán.
  • Las imágenes los muestran sentados sobre una tortuga marina y sosteniendo crías recién nacidas.
  • La Autoridad de Medio Ambiente de Omán confirmó medidas legales y el influencer pidió disculpas en Instagram.
  • ONG y proyectos de conservación criticaron el trato a los animales y recordaron que no deben tocarse.

Vadym Oleynik tortuga marina

Un vídeo grabado en la reserva de tortugas de Ras Al Jinz, en Omán, ha colocado en el foco de la polémica al influencer ucraniano Vadym Oleynik y a su pareja, Olena Kravchenko. En las imágenes aparecen sobre una tortuga marina y manipulando crías, lo que ha desatado críticas y una investigación oficial.

Oleynik es un entrenador físico de 32 años con unos 200.000 seguidores en Instagram, según los medios que se han hecho eco del caso. Viajaba junto a Kravchenko, cosmetóloga, cuando se produjo el episodio, registrado el 28 de septiembre y difundido después en redes sociales.

Qué se ve en el vídeo de Ras Al Jinz

Vadym Oleynik tortuga marina

Según las versiones publicadas por medios como The Sun, el influencer cargaba una cría de tortuga cuando tropezó y cayó sobre un ejemplar adulto que intentaba escapar. Después volvió a sentarse sobre el caparazón para posar ante la cámara y, de acuerdo con esos relatos, se rió mientras la cría se agitaba entre sus manos. Kravchenko también fue grabada sentada sobre el caparazón de una tortuga marina.

La reserva de Ras Al Jinz está considerada uno de los principales lugares de anidación de tortugas marinas de la zona y funciona como santuario de ecoturismo en el extremo oriental de la península arábiga. Sus normas prohíben tocar o perturbar a los animales y piden observarlos a una distancia segura, además de comunicar cualquier incumplimiento.

Investigación y medidas legales en Omán

La Autoridad de Medio Ambiente de Omán ha confirmado que el incidente está bajo investigación y que se han aplicado medidas legales contra los responsables. Distintos medios internacionales han señalado que la pareja fue detenida en el aeropuerto de Omán, aunque no se han presentado cargos formales hasta el momento.

El vídeo generó una ola de indignación en internet y fue eliminado después de su difusión. Aunque las autoridades no han detallado el alcance de las sanciones, el caso sigue abierto y se enmarca en las reglas de protección de la fauna silvestre que se aplican en espacios naturales de Omán.

Reacciones de organizaciones y disculpa del influencer

La ONG ucraniana United For Animals fue una de las primeras en condenar la conducta. Denunció un trato de “salvajismo y desprecio total por la vida” hacia una tortuga que estaba poniendo huevos y sostuvo que tratar a seres vivos como juguetes o mercancías supone un fracaso moral en pleno siglo XXI.

Un proyecto de conservación italiano también se sumó a las críticas y afirmó que el animal no es una silla ni un banco de parque. Según recogió The Sun, la entidad calificó la escena de repugnante y habló de explotación, maltrato y abuso, recordando que las tortugas marinas son animales salvajes que no deben tocarse ni usarse para fotografías.

Oleynik ofreció una disculpa pública en Instagram. “No vi las reglas. Cometí un error y pido disculpas a todos”, declaró el entrenador, que reconoció que no respetó la normativa sobre manejo de animales dentro de la reserva natural. La disculpa, sin embargo, no ha cerrado la investigación.

Qué implica para los visitantes europeos

El caso ha llamado la atención en Europa porque el protagonista es un creador de contenido ucraniano con audiencia internacional. Para quienes viajan a destinos con fauna protegida, el episodio deja una advertencia clara: las normas de cada reserva no son un simple consejo y las infracciones pueden acarrear consecuencias legales aunque se produzcan en un viaje de ocio.

Las tortugas marinas son animales silvestres y especialmente vulnerables durante la anidación. Organizaciones conservacionistas insisten en que lo adecuado es mantener la distancia, no interferir en su camino al mar y evitar flash, ruido o contacto directo. En este caso, la difusión del vídeo ha servido como recordatorio global de esos límites.

La polémica por lo ocurrido en Ras Al Jinz mantiene abiertas varias incógnitas: la investigación de Omán, las posibles sanciones y el alcance real de la disculpa de Vadym Oleynik. Lo que sí repiten medios y entidades de protección animal es que el respeto a la fauna no admite atajos ni exhibiciones, menos aún en un espacio de anidación donde cada gesto puede alterar el comportamiento de una especie protegida.


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