La nueva temporada de pesca fluvial en Galicia arranca marcada por una decisión sin precedentes: la prohibición total de capturar salmón en todos los ríos gallegos. La campaña comienza un domingo 15 de marzo, en una jornada en la que se anuncian lluvias, y se extenderá, con carácter general, hasta el 31 de julio.
Esta limitación se enmarca en la orden que regula la pesca en las aguas continentales de Galicia, publicada en el Diario Oficial de Galicia (DOG) el pasado mes de diciembre. El texto fija los períodos hábiles, las especies permitidas y vedadas, así como las modalidades de pesca, con una atención especial a la conservación del salmón atlántico ante el descenso acusado de sus poblaciones.
Una veda total del salmón sin precedentes en los ríos gallegos
La medida más llamativa de la nueva normativa es la veda completa de la pesca del salmón atlántico durante toda la temporada en los ríos de Galicia. La Xunta adopta esta decisión por primera vez en la historia, tras constatar que los indicadores recientes de abundancia ofrecen cifras muy bajas de ejemplares reproductores.
Según la orden de la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático, la administración autonómica opta por priorizar la recuperación de la especie, asumiendo que la presión pesquera, sumada a otros factores como el deterioro de hábitats o los obstáculos en los cauces, compromete la viabilidad de las poblaciones de salmón en el medio plazo.
Esta veda general tiene consecuencias directas en ríos tradicionalmente salmoneros como el Ulla, el Eo o el Landro, donde no se podrá extraer ni un solo ejemplar. En el caso del Eo, que comparte gestión con Asturias, se genera una situación singular: mientras en el tramo gallego la captura de salmón está totalmente prohibida, en el lado asturiano se fija un cupo muy reducido para toda la campaña.
La decisión ha sido calificada como una orden histórica por tratarse de la primera vez que Galicia blinda de forma general la especie en todos sus cursos fluviales. A nivel social, supone también la suspensión de concursos y actividades tradicionales vinculadas al salmón, como el clásico certamen que formaba parte de la Festa da Troita en A Pontenova.
Seguimiento científico y control de las poblaciones de salmón
La veda no llega sola. Viene acompañada de un refuerzo de las medidas de seguimiento científico de las poblaciones de salmón, con el fin de evaluar la eficacia de la prohibición y conocer con mayor precisión la situación real de la especie en los ríos gallegos.
La Xunta continuará utilizando los contadores automáticos ya instalados en los ríos Ulla, Eo y Landro, dispositivos que permiten registrar el paso de salmones adultos río arriba. Gracias a estos equipos, se obtienen datos continuos sobre el número de ejemplares que acceden a las zonas de freza.
Además, se mantiene operativo el trabajo de la Estación de Ximonde, en el río Ulla, un centro de referencia que desde 1993 realiza controles y estudios sobre la especie. Esta estación se ha convertido en una pieza clave para entender la evolución del salmón en Galicia, tanto en número como en estructura de edades.
En el resto de ríos donde no existen contadores automáticos, se programan inventarios de peces mediante pesca eléctrica. Esta técnica, aplicada por personal especializado, permite detectar juveniles de salmón en distintos tramos y valorar el éxito reproductor de las poblaciones, sin que ello implique capturas con fines recreativos.
El objetivo conjunto de estos programas de seguimiento es disponer de información sólida para la gestión futura, de modo que la decisión de mantener, suavizar o levantar la veda pueda basarse en datos y no solo en percepciones o experiencias puntuales de pescadores.
Calendario general de la temporada de pesca fluvial
Más allá del salmón, la orden publicada en el DOG define de forma detallada el calendario de la pesca continental en Galicia para las principales especies. La campaña general empieza el 15 de marzo y se alarga hasta el 31 de julio, aunque existen numerosas excepciones en función del tipo de agua y del pez.
En el caso de la trucha, la temporada ordinaria va del 15 de marzo al 31 de julio. Quedan fuera de estas fechas las masas de agua consideradas salmoneras, las de reo y las catalogadas como de montaña, donde la apertura se retrasa hasta el 1 de mayo, buscando así una mejor protección de las poblaciones en zonas más sensibles.
Los cotos de pesca intensiva y los tramos gestionados bajo la modalidad de pesca sin muerte amplían la actividad hasta el 30 de septiembre. En los cotos con convenio, con carácter general, también se permite alargar la temporada hasta esa misma fecha, aunque exclusivamente en la modalidad sin muerte, es decir, con devolución obligatoria de todas las capturas.
Para el reo, la normativa fija un período general desde el 1 de mayo hasta el 31 de julio, con la posibilidad de prolongar la pesca hasta el 30 de septiembre en determinados cotos concretos. En cuanto a la lamprea, su captura solo está autorizada en los ríos Tea y Ulla, donde esta especie mantiene una relevancia tradicional y gastronómica muy marcada.
También se prevé un tramo específico para la saboga en el río Ulla: se permite su pesca entre la presa de Couso y la desembocadura, desde el 1 de mayo hasta el 7 de junio, un periodo limitado que busca compatibilizar el aprovechamiento recreativo con la conservación del recurso.
Normas sobre especies vedadas e invasoras autorizadas
La regulación gallega no se limita a fijar fechas; también detalla qué especies pueden pescarse y cuáles están completamente vedadas para proteger su conservación. Dentro de este último grupo, además del salmón, se encuentran el cangrejo de río europeo, la bermejuela, el espinoso, el sábalo y la anguila.
En el caso de la anguila y de algunas de estas especies, se permiten excepciones muy concretas ligadas a actividades de interés etnográfico o gastronómico. Un ejemplo es la pesca tradicional en el río Miño a su paso por los ayuntamientos de Portomarín, O Páramo, Paradela y Guntín, así como los planes de explotación específicos en zonas de desembocadura en el mar ya delimitadas.
Paralelamente, la orden se adapta al Catálogo español de especies exóticas invasoras. En este apartado, se autoriza la captura de algunas especies catalogadas como invasoras, precisamente con el objetivo de limitar su expansión y su competencia con la fauna autóctona.
Entre las invasoras que pueden pescarse figuran la perca americana, la carpa, el cangrejo de río americano y el cangrejo de California. La normativa señala que el resto de especies incluidas en el catálogo estatal permanecen prohibidas, reforzando así una línea de gestión que busca controlar su impacto ecológico.
Esta combinación de prohibiciones y autorizaciones pretende, en definitiva, equilibrar la actividad recreativa con la necesidad de mantener los ecosistemas fluviales en buen estado, reduciendo la presión sobre las especies autóctonas en peor situación.
Días hábiles, cebos y modalidades: así se podrá pescar en Galicia
La orden también concreta de forma minuciosa cómo, cuándo y con qué se puede pescar. En cuanto a los días hábiles, se establece que, con carácter general, los lunes serán inhábiles para la pesca, salvo que coincidan con festivos nacionales o autonómicos, en cuyo caso podrán considerarse jornadas abiertas según la modalidad autorizada.
Los jueves se reservan como días hábiles exclusivamente para la pesca sin muerte en todas las masas de agua, con la misma salvedad: si el jueves es festivo, se aplicará el régimen de pesca correspondiente a cada tramo, tal y como quede fijado en la propia orden.
Respecto a los cebaderos, la normativa distingue entre naturales y artificiales. En general se permiten los cebos naturales, excepto cualquier tipo de huevas de peces y el pescado natural, que quedan prohibidos. En las aguas salmoneras la restricción es más severa: no se admiten cebos naturales de ningún tipo.
En cuanto a los cebadores artificiales, se autoriza el uso de mosca artificial, cucharilla, risco y peces artificiales o señuelos similares. En las aguas consideradas salmoneras, la cucharilla debe cumplir un requisito concreto de tamaño: un máximo de 6,5 centímetros medidos entre la anilla superior y la curvatura del anzuelo, para minimizar daños y capturas indeseadas.
En la modalidad de pesca sin muerte, el reglamento es todavía más restrictivo: solo se permiten señuelos artificiales con un único anzuelo y sin arponcillo, y se prohíbe por completo el cebo natural. Todas las capturas han de ser devueltas al agua de forma inmediata, y no se puede tener en posesión ningún pez, aunque se hubiera obtenido en otro tramo o jornada distinta.
El papel de la trucha y el reo en una temporada sin salmón
Con el salmón fuera de juego, la trucha se convierte en la gran protagonista de la temporada en los ríos gallegos. Actualmente hay alrededor de 47.000 licencias de pesca continental en vigor en Galicia, un número notable aunque muy inferior a las aproximadamente cien mil licencias que se llegaron a registrar hace unas décadas; para quienes pescan, es importante declarar las capturas de pesca recreativa.
Para la trucha, la norma general permite capturar hasta seis ejemplares al día por persona, con una talla mínima de 19 centímetros, aunque hay excepciones en algunos ríos y tramos. Un ejemplo significativo es el río Eo, compartido con Asturias, donde la talla mínima se eleva a 25 centímetros y el cupo diario queda reducido a cuatro piezas por pescador.
El reo (la trucha marina) también gana relevancia en este nuevo escenario, si bien su temporada se retrasa al 1 de mayo, prolongándose hasta finales de julio o, en ciertos cotos, hasta el 30 de septiembre. Este ajuste pretende descargar presión sobre las poblaciones en los meses más delicados del ciclo biológico.
La realidad, sin embargo, es que los registros de capturas vienen cayendo año tras año, algo que muchos pescadores atribuyen a una mezcla de factores: desde la desaparición progresiva del rural y los cambios en el uso del suelo, hasta la presencia de depredadores como el cormorán o las alteraciones en los cauces.
En este contexto, voces del sector reclaman que, más allá de prohibir o limitar, se apueste por una gestión basada en criterios científicos, escuchando a biólogos y expertos que insisten en la importancia de conservar las truchas de mayor tamaño, consideradas las principales reproductoras, y de restaurar el hábitat fluvial para garantizar alimento y refugio suficientes.
La combinación de una veda total del salmón, una regulación estricta de especies sensibles y una ampliación de los tramos de pesca sin muerte está redefiniendo la forma de entender la pesca fluvial en Galicia. La afición sigue siendo numerosa, pero los ríos ya no son los de antaño, y cada vez se hace más evidente que, sin una gestión sostenida en el tiempo, el margen para corregir el declive de las poblaciones será cada vez menor.